Dirigente del Partido Encuentro Social (PES), Hugo Éric Flores Cervantes asegura que hace más de quince años que Cuauhtémoc Blanco Bravo tiene una propiedad en Morelos. Pero su declaración al periódico “El Universal” no precisa los nombres de la calle, código postal, colonia y población de la supuesta propiedad. Juez y parte, Éric sale por la tangente, afirma que “todas las carpetas de investigación (contra el alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo) son administrativas”; se erige en el papel de juez, “resuelve” que “este asunto ya está ganado y es cosa del pasado”. Miente: quince años atrás, evidente y claramente Cuauhtémoc no radicaba Cuernavaca, vivía en la Ciudad de México donde jugaba para el equipo América con el que ya había estado para la temporada 1992-97. Fuera de la capital morelense y del estado mismo hasta el 2015 cuando fue contratado como candidato a la presidencia municipal por el Partido Social Demócrata, ganó la elección y sólo entonces fijó su residencia en Cuernavaca. Por razones de trabajo, antes y desde 1997 vivió en otras entidades para jugar en 1997-98 con el Necaxa, con el América en más de una temporada, de 2000 a 2015 en el Valladolid, Veracruz, Chicago Fire, Santos, Veracruz, Irapuato, Dorados, Lobos Buap y  Puebla, pero nunca en pueblo o ciudad alguna de Morelos. Precandidato a gobernador por la coalición Juntos Haremos Historia conformada por Morena, PT y el PES, contra Blanco hay siete carpetas de investigación y entre ellas una denuncia ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) por tramitar la credencial de elector con documentos falsos. Si oral fuera el juicio utópico, se desarrollaría más o menos así: Sentado el juez al escritorio del presídium, en la primera fila de butacas el acusado, su abogado defensor y el fiscal. A la derecha del juzgador se halla el jurado compuesto por personas representativas de la sociedad cuernavacense. Transmitida la sesión en tiempo real por la radio y la televisión, es cubierta por fotógrafos y reporteros de medios impresos. –Que pase el acusado –ordena el juez. Luego de jurar decir la verdad y sólo la verdad, el ex futbolista profesional se sienta en el banquillo de los acusados. La sala guarda silencio. El fiscal hace su primera pregunta: –Diga su nombre completo y en qué trabaja. “Cuauhtémoc Blanco Bravo. Soy el presidente municipal de Cuernavaca”.  –¿En dónde y cuándo nació? “En la colonia Tlatilco del Distrito Federal, el 17 de enero de 1973”.  –¿A qué se dedicaba antes de ser alcalde? “Fui futbolista profesional, de hecho todavía juego ‘cascaritas’, el fútbol es lo mío –contesta, sonríe socarrón, hace la “cauhtemiña”, el público estalla el primer aplauso pero el juez lo reprende, ordenándole: –¡Compórtese con seriedad! No está en un estadio de fútbol!  –¿Cuánto tiempo se dedicó a jugar fútbol profesional? –pregunta el fiscal.  “Dieciocho años, de 1992 a 2000. Jugué en los equipos América, Necaxa, Valladolid, Veracruz, Chicago Fire, Santos, Veracruz, Irapuato… –Con eso basta –lo ataja el fiscal que precisa otra pregunta: ¿Sabe usted por qué está aquí? “Sí, porque los diputados quieren correrme. Que me dejen trabajar. Yo vengo del barrio…”. –¡Limítese a contestar la pregunta! –le ordena el juez en medio de los gritos del público, dando tres martillazos sobre su escritorio al tiempo de tener que gritar: ¡orden o mando desalojar la sala! ¿Sabe de qué lo acusan los señores diputados y los señores regidores? –le inquiere el fiscal? “Dicen que violé la ley, porque antes de ser alcalde no vivía en Cuernavaca”. –Usted mintió; falseó su residencia en Cuernavaca. Presentó al organismo electoral un contrato de arrendamiento de una casa que jamás habitó. Los vecinos de esa colonia nunca lo vieron ahí, no lo conocieron como vecino por la sencilla razón de que usted no era su vecino. Usted no votó en Cuernavaca sino en el Distrito Federal. Por eso es investigado por la Fepade. Si como usted dice nació en Tlatilco, que luego vivió en el barrio de Tepito y por doce años jugó fútbol en equipos de la Ciudad de México, de otras ciudades y de otros países, usted no pudo haber vivido en Cuernavaca. Eso es imposible…. “¡Déjenme chambear! Los diputados quieren correrme –implora y nuevamente es advertido por el juez de que debe limitarse a contestar de manera específica las preguntas que le son formuladas. El fiscal insiste: –Que diga el acusado sí o no vivió en Cuernavaca antes de ser el presidente municipal de esta ciudad. Pero Cuauhtémoc calla, ya no sonríe ni hace la “cuauhtemiña”… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

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