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Veintinueve años hace que el aeropuerto de Tetlama ya estaba operando, parcialmente pero funcionando, y hasta hoy no consigue despegar del todo. Lejos quedó aquel 15 de abril de 1988 que el presidente Miguel de la Madrid vino a una gira. Acompañado del gobernador Lauro Ortega Martínez y el secretario de Agricultura y Ganadería, Eduardo Pesqueira Olea, estuvo en el desde su arranque llamado Aeropuerto Mariano Matamoros, cuando Cuernavaca era una de las pocas capitales de estado que no tenía aeropuerto. Incluida la terminal y la pista de 3 mil 100 metros, costó 10 mil millones de pesos viejos. Concebido para que andando el tiempo fuera alterno al Aeropuerto Internacional de la Ciudad México, de inicio sería utilizado para la exportación de flores mediante el programa que, creado por el Gobernador hasta la fecha admirado por la obra pública que realizó, sería luego mal logrado, abandonados a su suerte floricultores y aprovechado el programa por un particular. Todavía en los ochenta, durante unos meses voló de Cuernavaca a Huatulco el bimotor de la empresa Aeromorelos que por falta de pasajeros acabó instalándose en Oaxaca.  Sacada del aire en 2003 por la Dirección de Aeronáutica Civil, Aerolíneas Internacionales fue la que más duró. Después vendrían otras empresas: Mexicana de Aviación, Aerocaribe y Aeroméxico que también se fueron como llegaron. Durante los dos sexenios panistas de los gobiernos de Sergio Estrada y Marcio Adame, el aeropuerto morelense estuvo subutilizado. Según datos de la Dirección General de Aeronáutica Civil, en 2014 recibió a sólo 6,009 pasajeros y en 2015 a 7,448. A finales de 2012, la aerolínea Volaris canceló la ruta hacia Tijuana, y de la misma forma en 2013 la empresa de bajo costo Viva Aerobús liquidó los vuelos a Monterrey y Cancún. Escasos los pasajeros a Guadalajara, Tijuana, Monterrey, etc., todas aventaron la toalla. Sin embargo, subsistía el recurso de convertirlo en alterno al aeropuerto de la gran capital, para lo cual fue remodelada la terminal y presumidas sumas millonarias durante la administración de Marco Adame Castillo. Cifras grandes: 300, 500 millones de pesos a las que no sido posible sacarles el jugo. En junio de 2013 volaba Viva Aerobús, a la que junto con Volaris la administración adamista subsidiaba 4.8 millones de pesos semestrales que el gobierno de Graco Ramírez suspendió para no seguir echándole dinero bueno al malo. De continuar ahí los vuelos de entrenamiento a alumnos de una o dos escuelas en avionetitas, eso y los aviones de tamaño mediano que suelen ser vistos surcando el cielo de Cuernavaca parece ser todo. Según datos extraoficiales, la nómina de Tetlama le cuesta al Gobierno Estatal unos 300 mil pesos mensuales. Pero si no aviones de pasajeros porque los viajeros de Morelos y Guerrero seguirán prefiriendo la amplia gama de vuelos desde el ex Distrito Federal en cuyas dos terminales circulan anualmente más de 25 millones de personas, quedaba la opción de traer naves de carga que descongestionaran el tráfico aéreo del Valle de México. Lo malo fue que en Tetlama jamás construyeron bodegas, y al no haber terrenos disponibles en las cercanías habría que hacerlas un tanto lejos, lo cual dificultaría y encarecería los tiempos de maniobras de carga, descarga y transportación terrestre… Siguiendo una tradición regiomontana, tras bajar del avión en el que llegó el gobernador Graco Ramírez a Monterrey fue recibido con un chorro de agua, el martes 22 de marzo de 2016. El primer vuelo de Transportes Aéreos Regionales (TAR) ponía nuevamente en el aire al aeropuerto Mariano Matamoros. Graco fue recibido por su similar neolonés, Jaime Rodríguez, “El Bronco”. En el video se les notó bromeando, decirle Graco a Rodríguez que “al fin corté una flor de tu jardín”, aludiendo la fama proverbial de la tacañería de los regios, y hablarle del Mando Único, de que estaban regresando inversiones a Morelos y que muestra de ello eran cuatrocientas nuevas habitaciones de hotel y dos nuevas plazas comerciales. Sin embargo, nomás un año aguantó el jet de TAR en Tetlama; en marzo pasado argumentó que el alza en el precio de los combustibles y la volatilidad de la paridad cambiaria del peso frente al dólar la obligaba a suspender, “temporalmente”, sus vuelos desde Morelos a Guadalajara y la Sultana del Norte. Si por décadas para los sucesivos titulares de la Secretaría de Economía ha sido un desafío reactivar el Aeropuerto de Cuernavaca, hasta hoy han fracasado. No es fácil mover un elefante blanco… ME LEEN MAÑANA.

Por José Manuel Pérez Durán

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