Que se vaya o se quede Cuauhtémoc Blanco como alcalde de Cuernavaca, es hasta cierto punto irrelevante para la población. Lo que verdaderamente importa a la sociedad es Cuernavaca, abandonada por la pasada y la actual administración municipal, atestadas sus calles de baches, repleta de basura, poseedora del récord vergonzante del mercado de abasto más sucio de México, antihigiénico, disfuncional y origen de conflictos viales. Cuernavaca, tristemente rezagada en materia urbana donde las terminales de autobuses de pasajeros entorpecen el tráfico vehicular, pues es la única capital estatal que no tiene una central camionera alejada del centro de la mancha urbana; que tampoco cuenta con una ciudad deportiva, como hay tantas en el territorio nacional, o una ciudad-gobierno conformada por edificios de dependencias oficiales igualmente ubicados en sitios que no generen problemas de movilidad humana. Esto en la parte social, y en la cosa política el atajamiento al proceso de la revocación del mandato del propio presidente municipal, obtenido por éste mediante el recurso de una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en contra del Congreso Estatal. Un paréntesis hasta en tanto la SCJN emita una determinación definitiva, así que el ex futbolista profesional aún no puede cantar victoria. Puede presumir que dribló a los diputados cuando a punto estuvieron, este martes, de dictarle sentencia condenatoria, pero no que metió el gol del triunfo pues el árbitro no ha silbado todavía el final del partido. Y la causa de fondo que tiene que ver tanto con lo social como con la ley: Cuauhtémoc Blanco Bravo violó el requisito constitucional de la residencia en Cuernavaca para ser el alcalde de esta nuestra ciudad de la cual no fue habitante permanente sino hasta el año pasado cuando asumió el cargo. Argumentó en un comunicado del Ayuntamiento que la controversia constitucional fue promovida al considerar que los actos demandados por la LIII Legislatura del Congreso del estado, a través de los cuales pretenden revocar el mandato del alcalde, vulneran “la legitimidad, integración democrática y la autonomía del municipio”. Pero confundió los términos: autonomía del ente municipal sí, pero no legitimidad del presidente municipal pues moral no es burlar la ley… Bloqueado anteayer el tránsito de vehículos en la entrada norte de la ciudad por colonos simpatizantes de Cuauhtémoc y empleados de la Comuna, la pelea política entre el ex futbolista de Tepito y los diputados morelenses seguirá en la calle. Acercado por uno de sus dos asesores españoles al perredista René Bejarano, el “Cuau” estuvo el domingo en Huitzilac para una reunión del Movimiento Nacional por la Esperanza (MNE) que como es sabido promueve el mismísimo “Señor de las Ligas”. Ex y alcaldes en funciones, perredistas y políticos de otras organizaciones políticas que se han agrupado en el MNE para buscar desde ahora ser candidatos en el 2018 (por el sol azteca o Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador quien aventaja en el primer lugar de las preferencias electorales) acordaron realizar un mitin de apoyo a Blanco el sábado próximo en Cuernavaca. El éxito de la concentración dependerá del número de asistentes, de la gente que lleven los ya más de veinte ex y actuales ediles afiliados al MNE, entre otros los de Yautepec, Puente de Ixtla, Cuautla, Temixco, Jantetelco y Zacatepec. Fuerte esta organización, que crece y crece mucho, es contaminada por la figura emblemática de la corrupción que es Bejarano, pero gana en términos mediáticos usando la fama del ex futbolista mexicano quien, metido en el mundo de la política donde casi todo suceder, en 2018 podría ser el candidato de Morena a gobernador de Morelos. Comentada esta hipótesis al interior del MNE, Cuauhtémoc dejaría en el camino a candidatos potenciales de Morena a la gubernatura como el senador Rabindranath Salazar y el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Alejandro Vera. Una especulación insertada en la coyuntura de la destitución o no del presidente municipal polémico en donde eventualmente estaría en juego la gubernatura del 18, y por hoy, el proceso que continúa en el Congreso Estatal del que los historiadores a lo mejor saben si hubo otro igual o parecido que enfrentara alguno de los cuarenta y tantos alcaldes que ha habido en Cuernavaca a partir de don Salvador S. Saavedra, quien lo fue en 1929-1930… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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