Así como la verdadera encuesta será el día de las elecciones, se supone que el auténtico debate de los candidatos a gobernador será el que convoque y organice el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Política (Impepac). En este sentido, otras discusiones verbales de los aspirantes a gobernador, realizados por agrupaciones y/o membretes diversos con fines típicamente protagónicos por parte de sus convocantes, tendrían la condición de debates “patito” porque no trascienden al electorado. Precisamente con la intención de imprimirle un toque de autenticidad, en el debate que promueve la franquicia de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) se anuncia la participación de la presidenta del Impepac, Isabel León Trueba, así como del presidente del consejo local del Instituto Nacional Electoral (INE), Pablo Aispuro Cárdenas, el 24 de este mes. Pero, hecha la aclaración de que ley alguna obliga a los candidatos a asistir, que no cuenten con Cuauhtémoc Blanco Bravo, debate ya hay. O especie de lo mismo. De un lado, puesto como lengua larga el candidato priista Jorge Meade Ocaranza por el abanderado panista Víctor Caballero Solano, quien rechaza la acusación de un desvío de recursos cuando secretario de Salud fue en el gobierno de Marco Adame. Y en otra parcela, cesado ipso facto Alberto Martínez del cargo de presidente estatal del PRI, no por el propio Meade sino dada la orden fulminante por el nuevo presidente nacional del mismo partido, René Juárez Cisneros, apenas fue informado del borrachazo que perpetró Martínez en plena avenida Río Mayo… EN CUERNAVACA la operación de estacionamientos públicos se da en un juego evidente de valores entendidos con la autoridad municipal. Cobros indebidos, instalaciones inadecuadas y la falta de responsabilidad en el resguardo de vehículos son la constante de esos negocios cuyo funcionamiento está, inútilmente, regulado para la capital morelense desde hace más de dos décadas. El Reglamento de Estacionamientos Públicos entró en vigor el 6 de junio de 1994, pero si bien no ha prescrito en la práctica resulta letra muerta, como a continuación veremos. Establece claramente la obligación de cobrar la tarifa autorizada por el Ayuntamiento, de acuerdo a la categoría del establecimiento: por hora, el equivalente al 35% del salario mínimo general diario que corresponda en el municipio para los de primera categoría, 30% para los de segunda y 20% para los de tercera según las tres clasificaciones. Asimismo, el documento normativo especifica que el cobro de la primera hora debe ser total, aun cuando el usuario permanezca sólo unos minutos; de la segunda hora en adelante, proporcional, o sea, dividido según el tiempo transcurrido de la siguiente manera: de 0 a 10 minutos los “estacionamienteros” están obligados a otorgar una tolerancia sin costo para el usuario; de 11 a 30 minutos, cobrar el equivalente al 50% del costo total de la hora, y de 31 a 60 minutos la hora completa. Pero además de que prácticamente ningún estacionamiento cumple esta disposición, con cinismo insultante sus letreros advierten: “no hay tolerancia de minutos”, en lugar de anunciar en un sitio visible las tarifas, como lo exige el dicho reglamento.  Pocos clientes de estos negocios lo saben, pero también está prohibido aplicar un cobro adicional cuando pierden el comprobante, en cuyo caso sólo puede exigírseles que acrediten la propiedad del vehículo.  Otra de las disposiciones incluidas en la norma es la de contar con una póliza de seguro expedida por compañía autorizada, que garantice “el pago a los usuarios contra todos los riesgos y daños” incluyendo accidentes, robo total, abuso de confianza, incendios, entre otros. Pero, desfachatados, los dueños de los estacionamientos aclaran en el reverso de los comprobantes (no facturas, como lo manda la misma reglamentación) que el establecimiento no se hace responsable por ese tipo de percances. Las violaciones a estas disposiciones se hallan previstas en el propio reglamento, con multas que a las finanzas exiguas del Ayuntamiento le caerían de perlas si no fuera porque históricamente la corrupción ha privilegiado la “mordida” sobre el ingreso oficial.  Todo esto para lo siguiente: he aquí un tema para los candidatos a la alcaldía de Cuernavaca. O un “tip”, si negras son las intenciones que traen…  (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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