Los trabajos durarán semanas. Matamoros, Lerdo de Tejada, Rayón y Gutenberg semejarán un campo de batalla. Las máquinas y los trabajadores cavarán trincheras, cambiarán pisos y tubos, levantarán el pavimento derruido, escarbarán y a lo mejor hallarán vestigios de los pobladores de la antigua Cuauhnáhuac. Desplazarse a pie o en coche por esta parte del centro histórico será un calvario, después de la Semana Santa cuando iniciará otra etapa del proyecto Ecozona que comenzó con la reconstrucción de la calle Guerrero, el epicentro del comercio tradicional de Cuernavaca. Anuncio o advertencia, lo hizo este miércoles el secretario de Movilidad y Transporte, Jorge Messeguer Guillén, porque le concierne pues durante el tiempo que duren las obras no podrán circular por las dichas calles las rutas 18, 16 ni los microbuses popularmente conocidos como “chapulines”. Así que Messeguer y los permisionarios miden el flujo vehicular, éstos “quieren pasar” por No Reelección pero evidentemente no es opción. Serán inevitables las molestias a automovilistas, choferes de rutas, taxistas, peatones y a vecinos así como las afectaciones al comercio; pero al final valdrá la pena. Habrá opiniones en pro y en contra, y nomás para salir en la foto declararán los “líderes” de las agrupaciones de comerciantes, sabedores de que su representación social es minúscula y el gobierno les volverá a “dar el avión”, de modo que si a esas vamos el atrilero propone que no vuelvan peatonales las cuatro arterias citadas. Cerrada Guerrero al tráfico vehicular hace más de un año, complicó aún más la movilidad. Pese a todo, sometido a una cirugía mayor, complicada, costosa en términos de tiempo, dinero y molestias, el corazón de nuestra ciudad está cambiando paulatinamente. Nada qué ver a como estaban en los inicios del siglo XXI Nezahualcóyotl, Hidalgo, Comonfort y hace un par de años Ricardo Linares. Remodelada la Plaza de Armas, también lo serán merced al gobierno de Graco Ramírez el Jardín Juárez y se supone que igualmente No Reelección, la más horrenda del centro; la cuesta de Salazar, Clavijero, Zarco y más. Pero mientras eso sucede, si tan bravo es como alardea, que el alcalde Cuauhtémoc Blanco se atreva a abrir Guerrero al tránsito de vehículos automotores y saque al comercio ambulante pero no sin antes garantizarles espacios donde se ganen el sustento diario… Lo que verdaderamente importa a la sociedad es Cuernavaca, abandonada por la pasada y la actual administración municipal, atestadas sus calles de baches, repleta de basura, poseedora del récord vergonzante del mercado de abasto más sucio de México, antihigiénico, disfuncional y causa de conflictos viales. Cuernavaca, tristemente rezagada en materia de infraestructura urbana donde las terminales de autobuses de pasajeros entorpecen el tráfico vehicular, pues es la única capital estatal que no tiene una central camionera alejada de la mancha urbana y tampoco cuenta con una gran ciudad deportiva, como hay tantas en el territorio nacional, ni una Ciudad-Gobierno conformada por edificios de dependencias oficiales igualmente ubicada en un sitio que no genere problemas de movilidad humana y automotriz. “Cuernabaches”, el mote estigmatizador que a fines de los noventa pareció desaparecer con la repavimentación del primer cuadro, bombardeada en época de lluvias que aquí siempre han sido torrenciales, reiterado el desorden que muestran las imágenes cotidianas de las bolsas de basura esperando horas y hasta días el paso de los camiones que las recolectan de día, no en las noches como dicta el sentido común para que la ciudad amanezca menos sucia y no obstruyan el tránsito vehicular. La capital de Morelos, donde la gente no quiere caminar más en la oscuridad y expuesta al peligro, fundidas nueve de cada diez lámparas del alumbrado público, repleta de hoyancos, frecuentes las suspensiones del suministro de agua potable porque las bombas de pozos se descomponen o les cortan la luz “por exceso de pago”. Invadidos por la yerba los camellones de Reforma, Teopanzolco y otros, a los que queremos a Cuernavaca nos da vergüenza que el centro histórico sea probablemente el más sucio de todas las capitales mexicanas por parte del gobierno municipal; tristemente significado el territorio capitalino por la mugre, el deterioro de pisos, banquetas, glorietas y fachadas de edificios propiedad de particulares que, repintándolas por su cuenta, no hacen la parte que les toca…ME LEEN EL DOMINGO.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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