Alguien con muy mala leche debió echar a rodar la especie de que no habrá más apoyos a los damnificados por el terremoto del 19 de septiembre. Algunos lo creyeron y otros no, pero por si las dudas persistieron es que el Gobierno del Estado emitió un comunicado oficial, desmintiendo la versión anónima. Enfatiza la expresión que “de manera categórica” se vaya a suspender el apoyo a miles de familias afectadas tras el sismo y, al contrario, asegura que reforzará la ayuda a las personas que no fueron atendidas por el gobierno federal. Señala que por medio del organismo Unidos Por Morelos se han otorgado más de siete mil 300 paquetes de materiales a personas cuyas casas fueron calificadas con daño parcial y así pudieron hacer reparaciones. Resume el apoyo de fundaciones altruistas a más de 300 familias que ya han recuperado sus viviendas mientras 800 más están en proceso de hacerlo. Y que para la gente que quedó fuera de los apoyos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) pero está en el censo estatal, subsiste la posibilidad de que solicite el cambio de estatus si su vivienda fue censada con daño total, no implique daño estructural y así puedan tener paquetes de 60 mil pesos en materiales de construcción. Todo lo cual se oye requetebién, pero a lo mejor lo que está faltando es velocidad en el otorgamiento de la ayuda que cuando urge, pues urge…CORRÍA el sexenio 1970-76 del gobernador Felipe Rivera Crespo cuando la CTM rompió el desfile del uno de mayo. Los cetemistas catapultaron una pala mecánica contra el contingente de la Federación Auténtica del Trabajo (FAT), integrada por obreros de sindicatos independientes, entre ellos los de la planta de Nissan Mexicana en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca. Encabezados por Jesús Adame Giles, dirigente de la central oficialoide, catapultaron una pala mecánica para disolver a los trabajadores independientes, enfrente del restaurant La Universal. Hubo lesionados, entre muchos otros Rafael Velarde Díaz, el líder de los sindicalistas de la factoría de Industria Automotriz de Cuernavaca (IACSA) que estaba ubicada en un costado de la actual Plaza Galerías. Tres años más tarde, el PRI premiaba a Giles con la diputación local por el cuarto distrito de la XLI Legislatura, luego de lo cual fundaría la colonia Nueva Jerusalén, erigiéndose como obispo. Pero las cosas venían de tiempo atrás. En 1966, Nissan Internacional instalaba su planta ensambladora de coches en CIVAC. De aquellos setecientos obreros, los cuernavacences supimos que eran capacitados en el edificio Benedicto Ruiz. Los Beatles estaban en su apogeo, los jueves El Santo, Blue Demon, El Rayo de Jalisco y más luchadores que hicieron época abarrotaban la Arena Isabel; los martes el periodista “Pepe” Gutiérrez ofrecía “La Hora del Pueblo” en el Jardín de los Héroes, hoy Plaza de Armas; la gente de Cuernavaca disfrutábamos uno de los últimos carnavales que volvieron famoso a Moi, el Rey Feo, quien viviría sus últimos sus días dándoles de comer a las palomas en el Jardín Juárez; la chaviza nadaba y cascareaba en el Parque Revolución… y el gobierno batallaba con Sergio Méndez Arceo, el Obispo de los Pobres que defendía causas justas como la de los sindicalistas independientes. Mientras en 1967 Nissan sacaba su primer modelo, el Bluebird, en su planta de Puebla la Volkswagen armaba los primeros escarabajos mexicanos, y aunque con capitales extranjeros nacía la industria automotriz mexicana. Asustados, el PRI y el conservadurismo de la derecha encarnaban la clase empresarial, don Sergio seguía al lado de los pobres, impulsando las comunidades eclesiales de base, respaldando las demandas obreras del FAT y por ello tildado de “obispo rojo” por la derecha de esos años que emulaba al PAN. (Méndez había llegado el 29 de abril de 1952 como el séptimo obispo de Morelos, y fallecería el 5 de febrero de 1992). Conquistando cada vez más prestaciones laborales los sindicatos del FAT que la CTM, fue como comenzó el rumor de que Nissan se llevaría su fábrica de CIVAC a Aguascalientes, toda, completita, lo cual no hizo sino hasta 1982 pero solamente de manera parcial, fundando allá su segunda planta por cuestiones de costos, ubicación y políticas. Por fortuna, la parte de Nissan se quedó en Morelos y sigue siendo la empresa privada que más empleos proporciona, “exorcizado” hasta hoy el fantasma de que vaya a instalarse en Aguascalientes u otro estado… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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