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Se acercaba el final de los ochenta y había muerto el por tantos años llamado pulpo camionero que databa de fines de los setenta, monopolizado por el desaparecido zar del transporte, Jesús Escudero, un multimillonario que había comenzado desde abajo y tenía autobuses de pasaje urbano en Acapulco. Gente, se decía, del cacique guerrerense Rubén Figueroa Figueroa y uno de los permisionarios más fuertes de la Flecha Roja que les compró autobuses y concesiones a los dueños de las líneas Chapultepec, Urbanos y Emiliano Zapata. Hoy, las “rutas” ya han cumplido veintinueve años, creadas en 1987 como el Sistema de Transporte Colectivo (STC) por el gobernador Lauro Ortega y sorteada una parte de las concesiones entre choferes de taxis, otras a permisionarios de los antiguos camiones urbanos y asignadas directamente unas más a la CTM y el SNTE para las rutas obrera y escolar. Choferes de taxis y camiones urbanos convertidos en concesionarios empezaron a trabajar con lo primero que hallaron a la mano: coches a manera de “peseros”, viejos la mayoría, y combis que los usuarios aceptaron de buen talante. Sin embargo, tras el deceso del pulpo camionero poco tardó en nacer el monstruo rutero, vendidas las concesiones por aquellos taxistas que no supieron manejar el negocio, acaparadas por flotilleros, distribuido el botín entre los presidentes de rutas y revividos los permisos del monopolio extinto de Escudero. Y lo peor: ya no con uno sino con varios interlocutores ante el gobierno y parecidos o iguales vicios, explotados los choferes que hasta la fecha cubren jornadas de más de ocho horas sin prestación laboral alguna y prestado el servicio como de tercer mundo a los usuarios que viajan apiñados en microbuses y combis mayormente carcachas. Pero siendo millonarios, los autodenominados líderes del transporte con nombres distintos y procederes iguales así como permisionarios con cinco, diez y hasta veinte concesiones no tienen llenadero. Quieren el negocio del transporte de personas nomás para ellos y por eso se oponen al proyecto del Morebús, el  Sistema de Transporte Masivo Integrado que, aprobado por los diputados del Congreso Estatal, privilegia la participación de empresas formadas por los mismos concesionarios pero excepto los permisionarios de dos o tres rutas se niegan a entrar porque no conocen otra manera de prestar el servicio sino a la antigüita, con el método del hombre-camión, pésimo y en perjuicio de los usuarios. Confirmada el viernes en rueda de prensa la amenaza de concesionarios del STC, de que mañana martes pararán 30 mil “rutas” en los 33 municipios, advirtieron con el cinismo  propio de la impunidad que perjudicarán a más de un millón de usuarios y que, bloqueando calles y carreteras, que colapsarán el tránsito de vehículos y personas en todo el estado. O lo que es lo mismo: le dijeron al pueblo y a  la autoridad que cometerán delitos de orden federal y del fuero común pues atentarán contra el derecho constitucional al libre tránsito de las personas, causarán afectaciones al comercio y la industria y todo por sus intereses, no los de la población. Tácitamente anunciaron los autodenominados líderes del transporte un “toque de queda” para que la gente no salga a la calle, no vaya al trabajo y las escuelas para que no topen con la “megamarcha” de ellos y el rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez, agrupados en el llamado Frente Amplio Morelense por la Seguridad, la Justicia y la Dignidad que saldrá de las glorietas de Buena Vista y de Plan de Ayala así como de Chipitlán. Presumiendo que tienen la sartén por el mango, saben pero no parece importarles que la Ley de Tránsito faculta a Jorge Messeguer Guillén, el titular de la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMyT), para sancionar a los permisionarios y choferes del servicio de transporte público con y sin itinerario fijo (rutas y taxis) en el caso de que cumplan su amago de dejar de prestar el servicio en Cuernavaca, Cuautla, Jojutla y en cualesquiera otros lugares que lo hagan. Sería algo inusitado pero puede ser que la (SMyT) les cancele las concesiones y dé permisos temporales a automovilistas particulares para que presten el servicio. Se equivocan si creen que Messeguer está manco. Sucedió a mediados de los setenta, el pupo camionero de entonces exigía un tarifazo del triple, el gobierno autorizó a particulares a que dieran servicio de en automóviles “peseros” y los concesionarios recularon en menos de una semana… ME LEEN MAÑANA.