Comentando en reunión con autoridades y cuadros perredistas que le gustaría ser diputado local, ¿Rodrigo Gayosso Cepeda se auto descartó de la gubernatura? Quienes lo crean se pasan de inocentes. Que en la misma junta fueron citados como aspirantes a la candidatura del PRD a gobernador el secretario non Matías Quiroz Medina y el alcalde de Cuautla, Raúl Tadeo Nava, no tuvo nada de extraño. Como tampoco lo tiene que Gayosso no dé por muerta la alianza PRD-PAN, que otros solaztequistas también estén por la coalición con el blanquiazul u otros partidos, que los Yáñez ya presuman que la alianza del PSD con el PRD ya está amarrada y que la dirigencia estatal del PAN mantenga su rechazo a la coalición con el PRD y su respaldo a Javier Bolaños Aguilar. Tema este, por cierto, el de la espinosa en Morelos sobre el que no se han pronunciado el gobernador Marco Adame ni su vástago que aspira a seguirle los pasos políticamente hablando… LA PREGUNTA no es cuándo dejará la alcaldía Cuauhtémoc Blanco Bravo para lanzarse en pos de la gubernatura, si tres meses o noventa días antes de las elecciones del 1 de julio de 2018, es decir, durante los últimos días de marzo o de diciembre. La cuestión es si legalmente es elegible para el cargo de gobernador de Morelos. Sí, de acuerdo a la Constitución General de la República, en el caso de que para la fecha de la elección Blanco alegue cinco años de residencia en nuestra entidad y lo “compruebe” con el contrato de arrendamiento de la casa del padre de los hermanos Yáñez porque el documento hubiese sido firmado no en 2015 sino en 2013. Moralmente no, debido a que antes de que asumiera el puesto de presidente municipal de Cuernavaca no había vivido aquí ni en sitio alguno del propio estado. Obvio. Pero como en México la ley suele ser torcida por el poder político, en una de esas Cuauhtémoc es postulado candidato a gobernador por el PRI en alianza con Encuentro Social (PES), del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, al que no por nada se afilió. Peor aún: irónicamente muchas de las apuestas políticas de otros partidos giran en torno a que el tepiteño contienda o no por la gubernatura. El colmo, pues. Y mientras tanto, las opciones de quién quedaría en lugar del “Cuau”: la síndica Denisse Arizmendi o el suplente Juan Manuel Hernández Limonchi, aquélla si el “Cuau” pide y obtiene una licencia para separarse temporalmente del puesto, y éste si la separación es definitiva. O un alcalde sustituto nombrado de una terna enviada al Congreso del Estado en la supuesta jugada de que el suplente sea juzgado incompetente o él mismo así declarado. Todo lo cual para efectos prácticos resultaría irrelevante, convencidos los cuernavacences de que cualquiera lo haría mejor que el nacido para el deporte de las patadas pero no el servicio público… PUES SÍ: el alcoholímetro ahuyentará al turismo chilango de fines de semana, concretamente, a los chavos y chavas cuyas familias tienen casa aquí y gustan de venir a reventarse los viernes y sábados en los antros de Cuernavaca. Pero importan más las vidas que salvará la puesta en funcionamiento del programa conduce sin alcohol, el viernes próximo, que las utilidades de los dueños de discotecas, chelerías y demás establecimientos etílicos. Tal, incluso en tiempos como los actuales en los que la vida nocturna de la ciudad anda a la baja, inhibida por la inseguridad que se expresó el 29 de septiembre con el asesinato de un joven universitario en el bar Attico de Vista Hermosa y la madrugada de ayer en una plaza comercial de la avenida Río Mayo con el ataque a balazos a una pareja, muerto él y herida ella. Así, los antreros deberán hacer acopio de imaginación para aminorar las pérdidas. Si los giros rojos del ex De Efe han podido, ¿por qué los de aquí no? El quid es que conducir pasado de copas es hacerle cosquillas al tigre, latente el riesgo de choques, volcaduras y atropellamientos, llevándose a veces los imprudentes entre las patas a personas inocentes. Las historias son recurrentes, de parrandas prolongadas hasta horas de la madrugada, el amanecer o ya entrada la mañana, manejando a gran velocidad, volcados o estrellados contra vehículos tripulados por personas en su sano juicio que sin deberla ni temerla encuentran la muerte. Eso es sabido de sobra. También, que el alcoholímetro reduce el peligro de accidentes relacionados con el consumo excesivo de bebidas espirituosas. Todo bien, si no fuera por las mazmorras hediondas del mercado ALM y la colonia Barona en donde los policías de Cuauhtémoc Blanco meterán a los automovilistas borrachos, cual vulgares delincuentes… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]