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Perdida la capacidad de asombro por parte de las personas comunes, viendo que cualquier cosa puede pasar sin que en realidad ocurra nada, ya poco les resulta extraño. Aquí algunas perlitas: En esa pelea (por el botín, ironizan en el Ayuntamiento) que se traen Cuauhtémoc Blanco y uno de sus presuntos contratantes para que fuera el candidato a la alcaldía citadina, Roberto Yáñez Moreno, éste demandó a aquél en la Fiscalía Estatal por el delito de peculado, porque utiliza a funcionarios de la Comuna (como un abogado de nombre Pedro Martínez) para que lo defienda en cuestiones personales. ¿Y?.. Reinstalado este martes como presidente en la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar de la Confederación Nacional Campesina de la zona de abasto del ingenio de Zacatepec, el priista Amado Orihuela Trejo se dijo listo para buscar, otra vez, la gubernatura a la que en 2012 fue candidato. ¡Vaya novedad!.. En el santuario de Tepalcingo, un sujeto fue video grabado intentando llevarse la corona de una imagen de Jesús Nazareno, el domingo pasado. Ahí mismo, el año anterior se robaron una custodia de oro con joyas incrustadas y un valor de cuatro millones de pesos, según la estimación de los fieles de este templo. Nada que sea raro en el mercado negro de arte sacro… Detenidos por pasajeros y vecinos tres asaltantes a un microbús de la Ruta 14 la tarde de anteayer en la colonia Satélite, uno de ellos es un niño de 12 años.  Muestra, pues, de la descomposición social que a Morelos llegó hace años y hasta ahora para quedarse… Otra “rareza”: La cadenita de oro que la empleada de mostrador compró en abonos, carísima. O el antiguo reloj de pared que fue de la abuela y legó a sus nietos. También toda suerte de joyas, alhajas, computadoras, televisores y mucho más van a parar a las casas de empeño. Las llevan gente necesitada de dinero rápido que enfrentan problemas de solución urgente: el pariente hospitalizado, la hipoteca vencida al extremo del embargo inminente, etc., etc. Cosas de valor pequeño y mediano empeñadas sin factura de por medio, sólo la presentación de la credencial de elector y acaso el comprobante de domicilio, así que en los casos de que resulten robadas la policía sabe dónde buscar… si es que busca. Y de valor grande, automóviles o incluso escrituras de casas, terrenos y locales comerciales, esas sí documentadas y susceptibles de empeñar sin trámites demasiado engorrosos. Según la Asociación Nacional de Casas de Empeño (Anace), hay dos clases de estos establecimientos: los regulares que cumplen las normas básicas de la Procuraduría de Protección al Consumidor (Profeco) y los irregulares que funcionan al margen de la ley. De acuerdo con la Anace, las casas de empeño “patito” cobran  tasas de interés del 20 al 25% mensual en promedio, lo cual se traduce para las víctimas en un interés anual del 300%, un rango muy superior a la tasa promedio de los establecimientos debidamente instalados donde el interés mensual promedio ronda el 10%. Pero cuántas de unas y otras hay en Morelos, es algo que sólo saben en la delegación o en las oficinas centrales de la Profeco… y a lo mejor ni allí. Al menos de una información reciente en este sentido no se tienen registros públicos. Grave, el agio es una sangría constante a la economía de docenas de miles de personas en Cuernavaca y pueblos del interior. Espejos de pobreza, las casas de empeño comenzaron en Morelos hace unos veinte años, primero en Cuernavaca, paulatinamente surgieron en Cuautla, Jojutla, Yautepec y cada vez en más poblaciones. Pero regulares y no, al final todas le apuestan a los intereses, y mejor si el deudor pierde el objeto empeñado. Para cuando esto sucede los clientes ya han pagado varios meses de réditos, y los agiotistas exhibirán en sus aparadores los artículos que compraron mediante transacciones “legales” pero a la vez inmorales. Entonces diputado priista y en la actualidad presidente municipal perredista de Jiutepec y aspirante a gobernador, en 2013 José Manuel Agüero Tovar presentó una iniciativa para crear la “Ley que Regula las Casas de Empeño”. Señaló que la Profeco afirmaba que había en el país 5,406 casas de empeño reguladas, pero la Anace calculaba que existían al menos seis mil 500, 116% más que en 2019. Pero nada sucedió, en los negocios agiotistas que prestan dinero con intereses impagables siguen haciendo de las suyas y la propuesta de Tovar quedó en uno de esos anuncios mediáticos con los que los políticos se hacen publicidad… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]