Todavía en algunas zonas urbanas, y no se diga en el campo, cuando arrecia el calor se escucha el canto de las chicharras clamando por la llegada de las lluvias. La chicharra o cigarra, cuyo nombre científico es Cicada orni, aturde con su sonido incesante los tórridos días de verano, y aunque lo llamamos canto, en realidad se trata más bien de un concierto de percusión. El ensordecedor sonido lo producen los machos para atraer a las hembras frotando un órgano estridulador –rechinante o chirriante– llamado tímbalo. Éste se halla en los costados del primer segmento abdominal, consta de unas membranas llamadas timbales y de dos cavidades con aire que funcionan como cajas de resonancia. Para apreciar el concierto de sus pretendientes, las hembras cuentan con unos órganos auditivos situados en la zona torácica. Aunque la serenata se puede producir en cualquier momento del día, suele ser más intensa al anochecer y al amanecer.

De chamacos quizá escuchamos otra versión: que el de las chicharras es un canto agónico, pues la elevada temperatura ambiental hace insoportable el caparazón que le envuelve, por lo que nuestros oídos perciben como una especie de altisonante rechinido es el movimiento para sacudirse su “cascara”. En una caminata por los lugares donde cantan las chicharras, se pueden ver en el suelo las “cáscaras” o cubiertas de estos insectos, muy parecidos a los chapulines, sólo que más pardos y con alas adicionales traslúcidas del tipo de las libélulas. Pero ya sea canto agónico o concierto de percusiones, lo cierto es que las elevadas temperaturas nos han pegado al parecer más duro nunca y, al igual que las chicharras, pegamos el grito en el cielo rogando por la llegada de las lluvias. 

INVIERNO 

Por si no se hubieran dado cuenta, hace poco vivimos el invierno más caluroso de hace más de 10 años, al registrar una temperatura máxima promedio de 25.4 grados Celsius hasta enero, de acuerdo a datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). En enero de 2006, el organismo dependiente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) reportó una temperatura máxima nacional de 25.9 grados. Otra evidencia de lo caluroso del invierno 2016-2017 es que la temperatura máxima –25.4 grados– se asemejó a la primavera de 2016.

Fue el mes de abril del año pasado cuando el Estado de México registró una temperatura máxima promedio de 25.5 grados, de acuerdo a las cifras del SMN. 

Incluso, la tarde del pasado miércoles 17 la temperatura en la Ciudad de México alcanzó hasta 27 grados Celsius, pero el pronóstico previo fue que llegaría hasta los 30.

El laboratorio climatológico SMN, explicó que la percepción de un invierno caluroso se debe a que el año anterior registró sistemas de alta presión en el Pacífico y en el Atlántico. Ello ha impedido que los frentes fríos lleguen hacia el centro del territorio nacional, y que entonces las temperaturas no sean tan bajas. Por lo tanto, el comportamiento de los sistemas de alta presión obedece a remanentes de los efectos del fenómeno “El Niño” que se dieron entre 2015 y 2016. 

Según los especialistas del SMN, se han registrado vientos o presiones que han impedido que estas masas de aire penetren hacia el centro del país, debido a lo cual no hay el ingreso de estas masas frías. Hasta esta semana, la temperatura más alta fue de 43 grados y se registró en Puerto Ángel, Oaxaca, el 20 de enero pasado, junto con Hidalgo, Nayarit y Nuevo León con 42 grados. Mientras que la más baja se detectó en Ciudad Juárez, Chihuahua, con 14.6 grados, el 8 de diciembre de 2016. A esta ciudad se sumó Durango con 14.

CONSECUENCIAS 

También nos damos cuenta que los cambios repentinos de temperatura provocan que se disparen los casos de enfermedades respiratorias, así como la concentración de contaminantes en las grandes urbes –caso de la ciudad de México–, debido al estancamiento de los vientos y las altas temperaturas. 

Neumólogos del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, señalan que los resfriados son comunes en la temporada invernal, por lo que es necesario impedir que se agraven, como también en la época de calor, ya que la gente consume bebidas frías o heladas y esos cambios bruscos ocasionan infecciones y alergias. 

Por ejemplo, en la primera semana de 2017 las infecciones de la garganta por bacterias subieron 9% en comparación con el mismo periodo de 2016, por cambios bruscos de temperatura o falta de tratamiento, ya sea que vayan de intenso frío a calor tórrido o viceversa. 

En dicho periodo se registraron dos mil 450 casos de faringitis y amigdalitis por la bacteria de estreptococo. La consecuencia de las temperaturas atípicas que se sintieron en las primeras semanas de 2017, es que continuaron al llegar la primavera y deriven en alta concentración de contaminantes por falta de vientos, como ya se dijo antes. Al respecto, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAM) pronosticó que este año habrá entre cinco y siete declaratorias de contingencias ambientales, de las cuales ya hubo al menos dos. Ello, debido a altas temperaturas, radiación solar y falta de vientos y lluvia que los dispersen.

MÁS ALTAS

Otras cifras del SMN dan cuenta de las altas temperaturas registradas durante el pasado mes de enero, las cuales de 2007 a 2017 promediaron 24.07 grados, con la más alta temperatura en este año de 25.4 grados centígrados y las más baja de 22.3. Mientras que los estados con invierno más caluroso, hasta enero de este año fueron Colima, 32.4; Campeche, 31.7; Guerrero, 31.5; Quintana Roo, 31; Oaxaca, 29.8; Nayarit, 29.5; Sinaloa, 28.9 y Morelos con 28.8 grados centígrados.

En otras entidades las temperaturas han sido también inusualmente altas, como en la Ciudad de México, máxima de 30, mínima de 6; Nuevo León, 42 y 5; Jalisco, 38.5 y 7, así como Quintana Roo, 37 y 11.4 grados. Adicional a estas cifras la temperatura máxima promedio registrada en enero fue dos grados más que el mismo mes de 2016, ya que de 23.7 pasó a 25.4, de acuerdo a las cifras del SMN.

CALIENTES

México se caracteriza por contar con los más variados climas, desde un clima frío de montaña a un seco caluroso de los valles. Aquí se incluyen las diez ciudades que han registrado las temperaturas más altas de México; en cualquiera su mes más cálido supera los 40 °C a la sombra y aún más, como por ejemplo los municipios de San Luis Rio Colorado, Hermosillo y Mexicali por estar enclavados en el desierto que en los meses de julio y agosto rozan los 50 °C. 

Entre marzo, abril y mayo de este año las temperaturas en Morelos se hallaron en el rango del promedio, es decir, no alcanzaron temperaturas máximas graves. La máxima histórica que ha registrado el estado fue en mayo de 2005 con 46.5 grados en Amacuzac. Mientras que en lo que va del año, la temperatura máxima registrada fue en Puente de Ixtla, con 42 grados centígrados, en tanto los municipios de Tlaquiltenango y Tlaltizapán han alcanzado hasta los 40.5 grados. 

En esta lista sobresalen los municipios de los estados fronterizos con Estados Unidos, y asimismo la depresión del Balsas en la zona conocida como Tierra Caliente que abarca desde Jalisco hasta Guerrero, donde las temperaturas, al igual que los otros municipios mencionados, son altas, de modo que la temperatura promedio máxima que se registra en el mes de mayo puede llegar a los 48 °C en Huetamo, Tepalcatepec y Ciudad Altamirano.

HURACANES

De acuerdo a la tradición indígena, la temporada de lluvias iniciaba el día del dios Tláloc, que después de la Conquista se convirtió en el Día de la Santa Cruz del 3 de mayo, el Día Albañil. El pasado 5, el Centro Nacional de Huracanes (NHC) indicó que se prevé un área de baja presión al sur de México durante las semanas siguientes, con la posibilidad de desarrollo de ciclones tropicales a partir de entonces; además, una amplia circulación ciclónica comenzó a desarrollarse del 7, con la primera depresión tropical de la temporada registrada el día 9.

Sobre la formación, en ese punto se ubicó a unos 875 kms. al sureste de Salina Cruz, Oaxaca, convertida la depresión en el primer ciclón tropical del Pacífico Oriental registrado en el dicho océano de este año. El récord anterior fue el huracán “Alma” de la temporada de 1990, la cual es la formación más temprana conocida de una tormenta nombrada en el Pacífico oriental, propiamente desde la era de satélite.

Hay que recordar que los ciclones tropicales son fenómenos que pueden durar desde unas cuantas horas hasta un par de semanas o más. Por ello, puede haber más de un ciclón tropical al mismo tiempo y en una misma región. Los pronosticadores meteorológicos asignan a cada ciclón tropical un nombre de una lista predeterminada, para identificarlo más fácilmente sin confundirlo con otros. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha designado centros meteorológicos regionales especializados a efectos de monitorear y nombrar los ciclones.

CICLONES 2017

Los siguientes nombres serán usados para los ciclones tropicales que se formen en el océano Pacífico este y central en 2017, y hay que aclarar que los nombres que no sean retirados serán utilizados de nuevo hasta la temporada del 2023. La lista de este año es la misma que la utilizada en la temporada de 2011, según la OMM. Los primeros de abril y mayo fueron Adrián y Arlene, respectivamente, y los siguientes serán: Irma, Cindy, Daren, Thimonthy, entre otros. . 

Adjudicados al calentamiento global, al fenómeno del Niño y la Niña, lo cierto es que los calorones y los fenómenos derivados de las tormentas tropicales nos tienen asolados con sus secuelas de sequías, incendios, granizadas e infecciones respiratorias. Al igual que las chicharras, por ahora sólo nos queda clamar porque lleguen las lluvias y que ya no paren hasta por allá de fines de septiembre... ME LEEN MAÑANA. 

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