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Protagonizado por el grupo de la extinta Gisela Ocampo y el equipo de la alcaldesa Irma Camacho, el actual no es el primer conflicto de poder en el municipio de Temixco. Como en muchos lugares de Morelos, los conflictos sociales y políticos son esporádicos pero de prolongadas y ocasionalmente definitivas repercusiones que han dejado su impronta en la historia de la entidad morelense. 
Un poco atrás en el Historia, desde el dominio de los xochicalcas ante la decadencia de Teotihuacan, hacia el año 900 de la Era Cristiana, pasando por el dominio del imperio mexica sobre tierras tlahuicas hasta el despotismo de la economía agroindustrial azucarera iniciada en la Colonia que concluyó con la revolución zapatista, Temixco ha sido escenario de pugnas cuyo eje es la posesión de la tierra, sus recursos y, claro, el poder político y administrativo que deriva en ambiciones. 
Factor de la complejidad del entramado urbano y rural del municipio, resulta también la constante inmigración a Morelos de trabajadores, estudiantes y campesinos expulsados por la carencia de todo o casi todo en la vecina entidad de Guerrero. Más que los municipios limítrofes con aquella entidad, son los de Cuernavaca, Emiliano Zapata, Jiutepec y Temixco –la principal zona metropolitana de Morelos– donde se ha concentrado, para bien y para mal, tal inmigración. 
Éxodo que no sólo se nutre de jornaleros para la zafra y la pizca de otros cultivos, también de estudiantes y trabajadores de la construcción y hasta combatientes de la guerrilla de los años ’60 y ’70. Incluso, a partir de la proliferación exponencial de los cárteles de la droga, con los dos gobiernos estatales panistas tales organizaciones criminales han “contribuido” a la descomposición social y política del municipio temixquense, como ocurre en no pocas localidades del país. 
Intentaremos revisar algunos de esos detalles y sus secuelas, para entender un tanto el punto álgido en que se encuentra la historia actual de Temixco. 

GENOVEVO
Antes de la Revolución, los edificios de las haciendas azucareras eran el emblema del poder en Morelos. En ellas se concentraba el dominio económico y político de sus extensas áreas de influencia, las presidencias municipales, y en muchas ocasiones la sede del Poder Ejecutivo estatal eran meras comparsas o caja de resonancia de las decisiones tomadas por los dueños de las haciendas. Temixco era buen ejemplo de ese dominio, al grado de que al igual que sus similares se tragaba todos los recursos a su alrededor para incrementar cada año la cosecha de caña y producción del dulce y sus derivados. 
Como todos los pueblos de Morelos, el de Santa María Ahucatitlán sufría el acaparamiento de tierras, bosques y agua de la hacienda de Temixco. Ante aquellas arbitrariedades, como es bien sabido, se reveló el joven Genovevo de la O, desde 1895.
Genovevo luchó contra las incursiones de la cercana hacienda con las cuales pretendía apoderarse de las tierras del pueblo; peleó contra la deforestación y contra las injusticias de todo tipo. Al igual que Zapata en el oriente de Morelos, De la O se enfrentó con el gobierno de Porfirio Díaz. El pueblo de Acatlipa desapareció así, absorbido por la hacienda de Temixco, y Genovevo luchó para que no ocurriera lo mismo con Santa María Ahucatitlán. 
Pasada la tormenta revolucionaria, Genovevo se salió con la suya, la hacienda de Temixco se extinguió como tal y Ahuacatitlán conservó sus recursos. 

LA HACIENDA 
El inmueble forma parte de la historia del pueblo de Temixco, el casco fue construido en el siglo XVI para explotar los recursos naturales de la región y,  perteneciente entonces Marquesado del Valle de Oaxaca, fue otorgado al conquistador Hernán Cortés. Un hombre llamado Francisco Barbero convirtió la hacienda en uno de los ingenios más importantes de la época colonial. En la Guerra de Independencia constituyó uno de los principales focos de resistencia realista, es decir, a favor del gobierno colonial español. 
Durante la revolución, las instalaciones de la hacienda fueron la rebatinga entre zapatistas y federales, alternadamente, convirtiéndola en fortaleza y almacén de armas ya que eran un punto estratégico por la cercanía a la capital, librándose múltiples batallas y dejando en ruinas la hacienda.
Al finalizar la guerra, la hacienda se convirtió en procesadora y molino de arroz, ocupando uno de los primeros lugares en el estado. A partir de 1968 inició como centro turístico recreativo con el nombre de Balneario ex Hacienda de Temixco, en 1995, con la incorporación de nuevos servicios, inaugura un río con olas y una alberca de olas circular, única en Latinoamérica,  y así cambia su nombre al de Parque Acuático. 

LA CREACIÓN 
Conforme a la Constitución de Morelos del 20 de noviembre de 1930, el pueblo de Temixco pertenecía al municipio de Cuernavaca, pero a finales del mismo año se modificó la ley y Temixco pasó a formar parte de Jiutepec.
En febrero de 1933, los vecinos de los poblados de Temixco, Acatlipa, Cuentepec y Tetlama solicitaron Congreso del Estado la creación de un nuevo municipio con los pueblos citados y cabecera municipal en Temixco. El decreto se promulgó el 5 de marzo de 1933, y el  8 de diciembre de 1935 se fundó el poblado de Pueblo Nuevo del Puente, conocido como Alta Palmira, con lo cual pasó a formar parte del nuevo municipio. 
En 1956, el poblado de Pueblo Viejo de Cuernavaca pidió al Congreso que se le cambiara de municipio, ya que la cabecera municipal a la que pertenecían les quedaba geográficamente retirada. De esa manera, el Congreso publicó el decreto en el cual separó del municipio de Cuernavaca este poblado, anexándose al de Temixco.
En la misma década de los años 70’, debido principalmente a la emigración de gente de otros estados como Guerrero, Puebla, Michoacán y el estado de México, se fundaron varias colonias además de la Rubén Jaramillo, como  Lomas de Guadalupe, 10 de Abril y La Azteca, entre otras. El 7 de marzo de 1990, se eleva de rango el pueblo de Temixco a Ciudad.
A muchos se nos olvida que, además del desarrollo urbanístico y las complicaciones de ser parte de la zona urbana más grande de Morelos, Temixco es asiento de pueblos originarios que conservan sus acervos indígenas. Debido también a la inmigración proveniente de las entidades mencionadas, todavía se hablan lenguas indígenas como náhuatl, mixteco, tlapaneco, otomí y zapoteco. 
San Agustín Tetlama y San Sebastian Cuentepec, comunidades rodeadas por el aeropuerto, fraccionamientos, colonias y los vestigios de Xochicalco, “Las Casa de las Flores”, son pueblos indígenas que se han adaptado a la “modernidad”, y sin hacer a un lado su identidad, en lugar de asumirse como “avasallados” han echado mano de sus propios recursos para crear proyectos de turismo de aventura y venta de artesanías para sacarles el mayor provecho. 

EL GÜERO 
El antecedente de la colonia Rubén Jaramillo de Temixco es una página de la guerra sucia contra la guerrilla escrita en Morelos. Se escribió a partir del 23 de mayo de 1962 durante el gobierno de Norberto López Avelar. Ese día, Jaramillo fue sacado de su casa en Tlaquiltenango,  donde trabajaba pacíficamente junto con su esposa Epifania Zúñiga, que estaba embarazada, y sus hijos Enrique, Filemón y Ricardo. Fueron secuestrados por hombres vestidos de civil pero a bordo de vehículos militares y mandados por un capitán, José Jiménez. 
Jaramillo y su familia fueron conducidos a las proximidades de la zona arqueológica de Xochicalco, donde se les asesinó con el tiro de gracia. Nunca hubo una investigación ni se procesó a nadie por la muerte de seis personas. 
Retomando la bandera de Rubén Jaramillo para continuar sus ideales socialistas, ocho años después otro revolucionario, Florencio Medrano Medero, “El Güero Medrano”, fundó la colonia “Rubén Jaramillo” bajo una forma de gobierno socialista y en un predio de 364 hectáreas donde uno de los hijos del entonces gobernador Felipe Rivera Crespo pretendía construir un fraccionamiento de lujo llamado “Villa de las Flores”. 
Apenas duró tres años el nuevo experimento de una comuna socialista en Morelos; la primera, fue en plena Revolución Mexicana, entre 1915 y 1916, cuando el ejército zapatista controló todo el estado de Morelos y Zapata era el jefe militar y político. 
El 25 de septiembre de 1973, se localiza al grupo del “Güero Medrano”, líder de la colonia Rubén Jaramillo en Temixco, cuando era perseguido por la policía guerrerense por la guerra de guerrillas efectuada en Lagunillas, Guerrero. En la acción murió Trino, uno de los hermanos de Florencio, y fue detenido, Pedro, otro de sus hermanos. Florencio logró escapar. Todos los detenidos fueron enviados al Campo Militar Número Uno y meses después el “Güero” murió también en un enfrentamiento con la policía. 

COALICIÓN
El anterior es apenas un breve prontuario de pasajes de la historia de Temixco, para recordar a lugareños y fuereños que este municipio tiene lecciones de su pasado que deben ser considerados, para resolver su actual situación. 
Se dice que el fenómeno de la delincuencia organizada y su ambición de controlar policías y gobiernos municipales cobró la vida de Gisela Mota. La aspiración de su familia y equipo de trabajo era contribuir al progreso y bienestar de los temixquenses, un anhelo cercenado en forma deshumanizada y brutal. 
La gente de Irma Camacho comparte la misma aspiración. Ojalá nadie se equivoque. Caso contrario, de continuar la cerrazón y radicalización en sendos grupos, el mensaje que emiten es de pura ambición del poder por el poder. Como en toda relación de grupos y personas, alguien tiene que ceder, y en  una situación política, las dos partes. La solución ya se ha bocetado: integrar un gobierno municipal de coalición entre giselistas e irmistas. Temixco saldría ganando… ME LEEN MAÑANA.