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Como argumento político no sirve la vida privada de personajes ilustres, para la historia oficial no existe y, en sentido estricto fueron si no pésimos parecieron malos padres. Su vocación no fue quedarse en el calor del hogar a cuidar hijos y a serle fiel a una mujer; su propósito y vocación de vida apuntó hacia otros intereses, superiores, obligados. En efecto fueron malos padres, al no estar físicamente al lado de sus hijos pero, valga, la paradoja, por esta vía se convirtieron en padres de la patria. 
Nos agarró el Día del Padre y, como suelen decir niños y niñas, es “agüi-wui” dedicar espacio a los próceres que también fueron padres aunque no precisamente “de familia”, sino de muchas familias, salvo alguna descollante excepción como veremos más adelante. También resulta pertinente recordar a todos cuantos son buenos y dedicados padres, los que se parten la espalda y algo más por llevar el sustento, gastos de escuela y todo lo necesario a sus hijos. 
El asunto aquí es vincular este “día tan padre” con aspectos de la vida íntima de algunos héroes mexicanos que no tuvieron más vocación que entregarle a la patria –valga la consonancia– los esfuerzos que como padres no tuvieron para ofrendarles un país a todos los niños. Esto aunque en su momento sus pequeños fueron los más afectados por la ausencia del padre, y en algunos casos muertos o asesinados tempranamente.
 
GUERRERO
“Deseo que el público se entere de mi resignación para que me haga la justicia de creer que por el rescate de su libertad he visto con desprecio mi vida y que sin embargo de estar expuesto aun a perderla si la recobrare volvería a exponerla, hasta no ver que mi nación disfruta de la libertad que le pertenece. Sepan los tiranos que no me arredran sus bayonetas y poder, y conozcan mis compatriotas que jamás los abandoné”.
Estas palabras retratan de cuerpo completo al general Vicente Guerrero Saldaña, quien ante su padre, don Juan Pedro Guerrero,  suplicante de que no lo dejara solo el que sería el segundo presidente de México, le replicó: “La Patria es primero…”. De su vida familiar sólo se sabe que Guerrero se casó con María Dolores Guerrero Hernández, con quien sólo procreó una hija, María Dolores Guerrero Hernández. Lo notable es que esta mujer se casó con un mexiquense, Mariano Riva Palacio Díaz, y este matrimonio procreó el linaje de los Riva Palacio Guerrero, entre cuyos hijos hubo notables militares, escritores, políticos y estadistas.
 
HIDALGO 
Tuvo como primera esposa a Manuela Ramos Pichardo. El también director de la Universidad Nicolaita de Morelia, entonces, Valladolid, se distinguió en el estudio de teología escolástica y moral. A los 20 años obtuvo el bachillerato de teología, hizo estudios canónicos en el Colegio de San Nicolás, carrera escolástica, y aprendió latín, francés e italiano lo mismo que náhuatl, tarasco y otomí. Era una lumbrera el señor Hidalgo. 
Pero su conducta siempre fue mal vista por la jerarquía eclesiástica, pues a la par de sus ideas liberales llevaba una vida en la que el juego y las mujeres eran su debilidad. El Padre de la Patria tuvo cuatro hijos: Agustina y Lino Mariano, de Manuela Pichardo, y Micaela y Josefa, procreadas con Josefa Quintana.
Por cierto, María Esther Vázquez Mendoza, una de los nueve descendientes de la quinta generación del cura Hidalgo reconocidos oficialmente, cuenta que por relatos de familia sabe que el prócer de la independencia conoció a Josefa Quintana en vísperas del levantamiento insurgente, en el pueblo de San Felipe, cerca  de  Dolores Hidalgo, pueblo del que era párroco y donde finalmente dio el grito para iniciar la revuelta de los criollos y mestizos contra los españoles peninsulares. 

MORELOS
La vida amorosa de El Siervo de la Nación no fue multitudinaria como la de otros próceres posteriores, pero eso sí, muy intensa. Tuvo como primera esposa a Brígida Almonte, con quien procreó a su primogénito Nepomuceno. Después le dio una hija una mujer de la cual se desconoce su nombre, y posteriormente en Oaxaca tuvo un tercer hijo con Francisca Ortiz. De estos descendientes, a diferencia de los de Hidalgo, no se supo más.
Hay registro de que Morelos tuvo más  hijos. El más conocido fue Juan Nepomuceno Almonte, quien formaba parte de “Los Emulantes”, una milicia infantil que participó junto a su padre en enfrentamientos de guerra, entre ellos el Sitio de Cuautla.
Existen versiones de Morelos que señalan la verdadera causa de tomar los hábitos y después la rebeldía: una decepción amorosa que orilló al joven “Chema” a tomar los votos de celibato. Gracias a este giro de su vida personal conoció al cura Miguel Hidalgo en la Universidad Nicolaita, quien le encomendó levantar en armas a las poblaciones de Tierra Caliente, desde Michoacán a la Costa Grande y la Costa Chica de lo que hoy es el estado de Guerrero. De no haber tenido aquel fracaso amoroso, quizá el Siervo de la Nación se hubiera conformado con la vida hogareña… y, ¿cuáles Sentimientos de la Nación? Tal vez  hubieran sido puras cartas de amor y el cuidado de los críos. 

JUÁREZ 
El presidente que con las Leyes de Reforma separó a la Iglesia del Estado Mexicano y así les quitó a los jerarcas católicos el enorme poder económico que ostentaban, era guadalupano confeso. Aunque este dato no lo consigna la historia oficial por tenerlo etiquetado como masón grado 34 y ateo, nada de eso. En 1850, cuando Juárez era gobernador murió en Oaxaca su hija María Guadalupe a un año de haber nacido. La bautizó con ese nombre en honor a la Virgen de Guadalupe. 
El matrimonio Benito Juárez-Margarita Maza sufrió la separación y la muerte prematura de cinco de sus doce hijos. Tres años más tarde, durante la primera separación de este matrimonio motivada por el decreto de expulsión dictado por Santa Anna, murió Amada a los dos años de edad. En la Ciudad de México falleció, en 1862, su hija Jerónima Francisca, que había nacido tres años antes en Veracruz durante la Guerra de Reforma.
En 1864, al tiempo que Margarita y sus hijos se encontraban en Nueva York, muere su hijo José María a los ocho años. Fue tal vez esta muerte la que más dolor causó a Juárez, quien en una carta a Matías Romero confesó: “… no me extiendo más, porque bajo la impresión del profundísimo pesar que destroza mi corazón por la muerte del hijo a quien más amaba apenas he podido trazar las líneas que anteceden…”. Al año siguiente, en la misma ciudad norteamericana dejó de existir su hijo Antonio, de tan sólo un año de edad.
Ya como Presidente, por el año 1870 Benito Juárez, que solía trabajar hasta la media noche, cambió su hora de salida a las seis de la tarde para pasar el resto del día con su esposa y su familia. Desde un tiempo atrás Margarita había empezado a tener manifestaciones de una enfermedad que los médicos pensaban era probablemente grave.
Para entonces Juárez tenía cinco hijas: Manuela (apodada “Nela” por la familia), casada con Pedro Santacilia; Felicitas y María de Jesús, casada con Pedro Contreras, de origen español; Margarita, Soledad y Josefa. El más pequeño de sus hijos era Benito, de unos 13 años. Susana, la hija mayor cuya madre fue la primera pareja del Benemérito de las Américas, fue adoptada por Margarita formando parte integral de la familia Juárez Maza. Ella nunca se casó.

VILLA
Doroteo Arango era muy celoso de la ley. Con casi todas sus mujeres se casó por el civil y sólo con una de ellas por la iglesia. Registró 18 esposas y uno se pregunta: ¿por qué tantas? Fue una etapa difícil, y casi todas ellas mujeres aguerridas que andaban en los combates, las mataban y su Pancho se volvía a casar. Por eso tuvo 22 hijos, con todas se casó menos con una por ser mormona.
Abstemio a morir y coleccionistas de sombreros y  cascos militares, Villa tenía un vasto instinto paternal. Tuvo más de 300 hijos que adoptó cuando estuvo en 1914 en la Ciudad de México, niños de la calle que vivían en condiciones difíciles, y más tarde se los llevó a Chihuahua donde fue gobernador por un mes y una semana. El terrible Centauro del Norte era tan sensible que en “you tu” se le puede ver en el momento que llora a cántaros en el sepelio de Francisco I. Madero, a quien quería como a un padre. 
Cuentan sus biógrafos que La Valentina, la mujer en quien se inspiró el famoso corrido, anduvo en los frentes de batalla, precisamente en Ojuelos donde conoció a Villa. Cuando éste se enfrentó a Álvaro Obregón, en la batalla de Santana del Conde de Celaya, ella lo acompañó y le llamó mucho la atención porque era una guerrillera muy valiosa. Más tarde participaría en otras y la batalla de Zacatecas.

ZAPATA
Antes que ser padre se es enamorado, novio, esposo, amante. ¿Quién no lo sabe? La debilidad de Zapata eran las mujeres. Sostuvo relaciones “oficiales” con 9 mujeres, tuvo 16 hijos y 42 nietos. Hay quien dice que tuvo amoríos con 14 mujeres pero debieron ser muchas más. Como referencia contemporánea del mito, Doña Dominga, guía del Museo Cuartel del Ejército Libertador del Sur, hasta hace unos años contaba y sonreía: “Decían en el pueblo que andaba de amores con dos hermanas. No era cierto… andaba con las tres hermanas”. 
Con su primera esposa, Inés Alfaro, “Miliano” tuvo cuatro hijos: Guadalupe, Nicolás, Juan, Ponciano y María Elena. A Nicolás se le puede ver en la foto que se tomaron Zapata y Villa en Palacio Nacional. Es el niño más pequeño que se asoma para salir en la fotografía.
Las mujeres reconocidas y con quien procreó los 16 hijos registrados con el apellido Zapata son: Inés Alfaro, Josefa Espejo Merino, Margarita Sáenz Ugalde, Gloria Valenzuela, Petra Portillo Torres, María de Jesús Pérez Caballero, Eloísa Espinosa, Gloria Cordero Torres, Gregoria Zúñiga, Agapita Sánchez y Matilde Vázquez… ME LEEN MAÑANA.

Atril dominical
José Manuel Pérez durán
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