La escena mueve del estupor a la indignación, pero es cada vez más común en cruceros de Cuernavaca y en un número creciente de ciudades de México. Para ser precisos, la que vemos ocurre un día sí y otro también en el crucero de Poder Legislativo y Elías Gómez Azcárate, frente a la estatua de Vicente Guerrero. Dos niñas, una de seis y otra de cuatro, se encaraman como pueden, sobre todo la más pequeña, en el automóvil de turno para medio limpiar el parabrisas y el medallón. Condescendientes, el conductor y su acompañante miran con gesto triste y casi avergonzado los ingentes movimientos del par de niñas. 

¿Están ahí por gusto? ¿Por travesura? No lo creemos. ¿Por necesidad? ¿Por hambre? Es lo más probable. ¿Por qué alguien –un adulto de su familia– que las empuja a buscar unas monedas que quizá no sean para ellas? Esto también resulta muy posible.  Para ampliar el panorama de estatal y nacional de esta escena, los siguientes botones estadísticos de muestra en este domingo, Día del Niño.  

INFANCIA MARGINADA

En México existen más de 31 millones de niños, de los cuales, al menos 40 por ciento de ellos (12.4 millones de niñas y niños)  tienen que trabajar sin las condiciones de salud y educación que todo niño debe tener para desarrollarse a plenitud. 

Según datos de la Asamblea de Representantes de la Ciudad de México, el número de niños que trabajan en las calles rebasa el millón. A una edad muy temprana, cuando tienen menos de nueve años se ven en la necesidad de apoyar al ingreso familiar con su trabajo.

Según cifras de los DIF municipales, hasta el año pasado en Morelos había unos 300 niños “en condición de calle” y unos 80 en Cuernavaca. Pero estas cifras resultan excesivamente conservadoras; son muchísimos más: el número real está en los menores que vemos en los cruceros de la capital del estado y municipios del interior. 

Los datos estadísticos del país y Morelos muestran un panorama sombrío sobre la situación de la infancia en México, no sólo por el hecho de que los niños tengan que trabajar, también por las condiciones en las que sobreviven: injustas, con signos evidentes de explotación.

Otro aspecto alarmante es el crecimiento del número de menores que recurren a la prostitución como medio de sobrevivencia. Datos de organizaciones no gubernamentales advierten que un millar de niñas y jovencitas, de entre 14 y 16 años, se prostituyen en la CDMX a cambio de cantidades de dinero que oscilan entre 15 y 25 dólares (unos 150 y 250 pesos). El fenómeno de la prostitución infantil es más grave en aquellas ciudades en donde no hay alternativas de trabajo y estudio para los menores, como pueden ser las ciudades fronterizas y destinos turísticos. 

El trabajo infantil impide a los niños acceder a las condiciones normales para un desarrollo pleno, es decir, gozar de salud, educación y juego. A esto se añade el hecho de que en sus diferentes trabajos los niños están expuestos a peligros, accidentes y enfermedades inherentes al mismo.

 

DESNUTRICIÓN

De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Nutrición, ésta afecta al 40 por ciento de los niños mexicanos. Los mayores índices de desnutrición crónica se registran en los estados sureños de Quintana Roo (96.4 por ciento), Yucatán (96.3), Chiapas (88.6), Campeche (94.4), Oaxaca (89.4) y Guerrero (90.2).

La desnutrición es más aguda entre los niños indígenas de todo el país, porque la dieta que consumen consiste en productos del maíz como tortilla y atole.

En la actualidad, 2.6 millones de niños presentan síntomas de desnutrición, la mitad de los cuales tienen problemas de peso y de talla. Los menores que logren sobrevivir a la desnutrición sufrirán irreversiblemente un deterioro físico, mental y emocional, y serán susceptibles a múltiples enfermedades e infecciones.

DEFUNCIONES

En el plano internacional, México ocupa el decimocuarto lugar entre los países con mayor índice de mortalidad infantil absoluta, o sea, menores de cinco años de edad. Además, cada año muere en México un total de 183 mil niños menores de cinco. Algunas causas de mortalidad son las relativas a ciertas afecciones originadas en el periodo perinatal, provocadas en la madre y principalmente debidas a mala alimentación.

En las cifras frías, el índice de mortalidad en relación con nacimientos es de 778 defunciones por cada 100 mil niños nacidos vivos. La tasa aumenta y alcanza 1,759 muertes por cada 100 mil bebés durante los primeros meses de vida. Entre otras causas centrales de mortalidad, cuatro son por infecciones contagiosas que ocasionan tres de cada 10 muertes, principalmente neumonía, influenza y septicemia.

En México hay 40.2 millones de personas que tienen entre cero y 17 años, edad identificada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) como el periodo en el que una persona todavía no llega a la adultez. Esta cifra representa el 35 por ciento de la población total en el país.

EXCLUSIÓN

Sin el afán de echar a perder el ánimo festivo por las reinas y los reyes del hogar, hay que recordar que los 365 días del año más de cuatro millones de niños mexicanos (11 por ciento de la población infantil) viven en pobreza extrema. No tienen acceso a bienes o servicios básicos como agua potable, alimento o vivienda.

Además, en 2016 los niños de cero a cinco años recibieron 13 mil 916 pesos por persona del Gasto en Desarrollo Humano, orientado a promover la salud, educación y el ingreso. Una cifra mucho menor que los 24 mil 453 pesos que recibieron los adolescentes mexicanos. 

El Unicef llamó la atención de México sobre estos índices de exclusión para los infantes, ya que en 30 años este sector contribuirá en mayor medida a la economía del país, por lo que es urgente generar oportunidades para el desarrollo futuro de sus capacidades en la vida de esta parte del planeta. 

MIGRACIÓN

En 2105, 11 mil niños mexicanos intentaron llegar a Estados Unidos y fueron deportados. La mayoría de ellos viajaba sin la compañía de un adulto, y la cifra sigue en aumento. 

La migración es una necesidad cuasi generalizada en México, por la que no sólo los adultos intentan cruzar la frontera con Estados Unidos en búsqueda de una vida mejor; hoy día contra las amenazas de Donald Trump sobre el muro y las deportaciones masivas. A la par de la expulsión infantil, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en el interior del país existen dos millones y medio de niños que trabajan. Uno de cada cuatro labora para ayudar a la economía familiar, y casi la mitad no recibe remuneración alguna.

EMBARAZO ADOLESCENTE

Ya no son niñas, pero tampoco han llegado a ser mujeres; las casi niñas que se saltan etapas de su vida para convertirse en madres y, en los peores casos, producto de violación por un conocido o familiar. La tasa de embarazo adolescente –mexicanas menores de 17 años que han estado embarazadas al menos una vez en su vida–, es de 9 por ciento del total.

Dentro de los números rojos en las pérdidas de la niñez mexicana y la “deuda social”, hay algunos datos que resultan garbanzo de a libra: La tasa de mortalidad infantil y el analfabetismo son dos áreas en las que México ha logrado avanzar en las últimas dos décadas. A la fecha, la tasa de muerte infantil –decesos de niños menores de 5 años– es de 15 bebés o infantes por cada mil. En la década de los años sesenta, esta cifra ascendía a 134 infantes fallecidos por cada mil. Este rubro se destaca como uno de los que mayor atención ha tenido a nivel mundial con el apoyo de organismos internacionales, de manera tal que el avance ha sido gradual en la mayoría de los países, incluido México.

En las áreas urbanas de nuestro país, el 96 por ciento de los niños de entre 6 y 14 años asisten a la escuela. La relación de género con acceso a la educación es de uno a uno entre niños y niñas, así que no hay brecha de exclusión en este caso. Pero eso sí: los niños con discapacidades y los que viven en zonas rurales tienen dificultades para acceder a las escuelas y terminar sus estudios, por lo cual 12 de cada 100 no saben leer ni escribir.

RECORDATORIO

No olvidar es la expresión de la explotación. Cualesquiera que sean las sinrazones, el hecho es que no todo es terso y sonriente en la república de los niños desamparados. Este Día del Niño aportemos nuestra cuota de crítica y reflexión, cuestionémonos a propósito de la galopante injusticia social “a la mexicana”. Festejemos y agasajemos a nuestros niños y niñas, pero recordemos a las infancias desafortunadas pese a la machacona insistencia mercantilista, oficialista y partidista en estos días de campañas en seis estados del país que olvidan la otra infancia: la de niñas y niños que viven y crecen en la marginación de ciudades y áreas rurales.

1 DE MAYO 

Mañana, además de ser “puente” obligado pero cada año menos “fiesta de los trabajadores”, esta fecha quedó establecida como una tradición “congelada” en la cual ya ni el desfile luce como antaño. Se trata de un día de legítima protesta de sindicatos independientes así como la marcha obligada de los gremios “alineados”. Por fortuna se extinguieron las mantas y pancartas que todavía en los años ochenta solían aparecer con la consigna resignada: “Gracias, señor Presidente”.

La brecha entre sindicatos y patrones se convirtió en la “nueva cultura productiva y laboral”, privilegiado el “entusiasmo emprendedor” y la “incubación de negocios”  a modo de respuesta ante la falta de creación de puestos de trabajo y el nuevo sistema de cadenas de producción global. 

A lo largo y lo ancho del país, el 1 de mayo y todos los días del año el reclamo de los trabajadores –adultos y niños– es por la corrupción de políticos y funcionarios venales, la impunidad, el cinismo, la violencia, la inseguridad… ME LEEN EL MARTES.

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