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Casi tres décadas después de iniciar, como piedra de escándalo entre las buenas conciencias, y a un año de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) asentó que las leyes estatales contrarias a los matrimonios entre personas del mismo sexo son anticonstitucionales, los legisladores de Morelos aprobaron los matrimonios igualitarios.
Entre los antecedentes históricos de esta determinación, hay al menos media docena de fechas importantes:
El arribo de la izquierda al gobierno del Distrito Federal en 1997, con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza, fue aprovechada como una oportunidad para ampliar los derechos del colectivo LGBTTTI, es decir, las agrupaciones formada por lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero e intersexuales, lo cual se concretó trece años después, hasta el 2000. Pero todavía en forma parcial, mediante amparos de parejas que no lograban reconocimiento civil de su unión.
En aquel año, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador la diputada Enoé Uranga presentó ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) una propuesta para reconocer uniones civiles entre personas del mismo sexo. Esta figura jurídica reconoce derechos similares a los del matrimonio heterosexual, pero no el derecho a la adopción. La discusión sobre la propuesta de Uranga sólo fue posible después de que López Obrador dejó de ser jefe de gobierno. Él nunca se manifestó en contra de las uniones homosexuales, pero tampoco las apoya abiertamente.
El 16 de noviembre de 2006 fue aprobada por la ALDF la Ley de Sociedad de Convivencia, y ciento veintiún días después de su publicación en la Gaceta Oficial del Distrito Federal entró en vigencia en marzo de 2007. A favor de la ley se manifestaron todos los partidos en la Asamblea, excepto Acción Nacional (PAN) y dos miembros de Nueva Alianza (Panal).
Antes de que la ley capitalina fuera una realidad, el Congreso del estado de Coahuila decretó la modificación del marco jurídico estatal para dar cabida a la figura del “Pacto Civil de Solidaridad”, el 11 de enero de 2007. El “vaporazo” se hizo ante la amenaza de los diputados panistas de interponer un recurso de inconstitucionalidad ante la SCJN y echar abajo, o al menos detener, la entrada en vigor de la reforma.
El 15 de enero de 2007, con esos problemas encima el gobierno coahuilense puso en vigor las nuevas disposiciones, convirtiéndose en el primer estado donde fue posible registrar parejas homosexuales como uniones civiles ante autoridades de gobierno.
Ocho años después y mientras iba en aumento el número de parejas del mismo sexo que se amparaban ante la negativa de las autoridades locales a reconocer legalmente su unión, apenas el 12 de junio de 2015 la SCJN declaró en la Jurisprudencia 43/2015 que las leyes estatales que impiden el matrimonio entre personas del mismo sexo “son inconstitucionales”.

DEBATES
A partir del reconocimiento de las uniones civiles en Coahuila y la Ciudad de México, en otras entidades federativas se planteó la posibilidad de adoptar legislaciones similares o permitir los matrimonios homosexuales.
Pero siguió la discusión, las piedras en el camino al reconocimiento a uniones gay. Así las cosas, organizaciones no gubernamentales de Yucatán presentaron ante la Legislatura local una propuesta para reconocer los matrimonios homosexuales. Al año siguiente, lo que el Congreso yucateco aprobó fue una  “iniciativa popular” abanderada por grupos conservadores. En ella se solicitaba modificar el código civil para definir como “norma constitucional” el matrimonio heterosexual, o sea, para que el reconocimiento jurídico de matrimonios homosexuales fuera prohibido. Todos los partidos en el Congreso yucateco se manifestaron a favor de la medida, excepción hecha de la única diputada del PRD. Ya no hubo chance en la tierra del venado y el faisán para que se legalizaran las uniones homosexuales.
En resumen, sólo los códigos de Quintana Roo, Coahuila y la Ciudad de México cuentan con condiciones para el reconocimiento de los matrimonios entre personas del mismo sexo; en estas entidades es por vía legislativa lo que vuelve más sencillo este tipo de uniones. Pero entonces, el 12 de junio de 2015 la SCJN resolvió sentar jurisprudencia para que en el resto de los estados del país, en donde aún no está legalizados estos matrimonios, las parejas homosexuales, puedan ampararse, todos los jueces deben acatar esta jurisprudencia y brindar las facilidades para que estos matrimonios se lleven sin mayor retraso.
El sector conservador de la sociedad mexicana está que trina contra esta resolución histórica. Un cambio,  pues, que rompe el paradigma prejuicioso al admitir lo que es una realidad desde hace siglos: las preferencias sexuales no hacen menos humana a la gente. Dicho sea de paso: con el mismo criterio debería tratarse imposición del celibato en el sacerdocio, el sector donde casos de curas pederastas y jerarcas protectores de éstos han indignado a los mexicanos.
Exaltada la resolución 43/2015 de la SCJN, echemos un vistazo a la situación de lesbianas y gays en los países islámicos.

ALÁ NO LO QUIERA…
En general, en todos los países de mayoría musulmana se persigue la homosexualidad legalmente y se penaliza con severidad. Son ocho países los que castigan con la pena de muerte los actos homosexuales: Afganistán, Arabia Saudí, Irán, Mauritania, Pakistán, Sudán, Yemen y algunos estados del norte de Nigeria.
En otras naciones de fanatismo extremo islámico, la homosexualidad puede ser castigada con cadena perpetua o duras penas de prisión, añadiendo a ello el estigma social y el rechazo mayoritario de su entorno y su comunidad. Si le agregamos torturas, los malos tratos por parte de policía y en prisión, incluso hasta castigos físicos como latigazos en plena plaza pública para escarnio social, nos hacemos una idea de este tortuoso paisaje  para gays y lesbianas en aquellos países.
En territorios árabes no existen leyes que castiguen expresamente a las personas por su orientación sexual, pero se aplican otros ordenamientos como la Ley de Emergencia. Se les puede acusar de cualquier cosa: escándalo público, conducta indecente, lascivia; actos antinatura, contra la moral y las costumbres, actos contra la religión y la familia, entre otras. Cualquier excusa es válida para castigar las relaciones homosexuales.
Tristemente, las mismas leyes restrictivas que rigen la vida de los musulmanes estimulan de alguna forma los encuentros homosexuales. Impiden que los hombres y las mujeres tengan relaciones sexuales fuera del matrimonio, siempre con un fin reproductivo; pero esta limitación sexual impulsa el encuentro carnal entre jóvenes, por lo que la bisexualidad es una práctica muy extendida en el mundo árabe. La sociedad sólo tolera al bisexual activo; pero donde hay “activos” debe haber forzosamente “pasivos”, personas que sufren un brutal e  hipócrita escarnio público si sus actos son revelados o descubiertos.
La única excepción en el Oriente Medio es Israel, donde aún no existe el matrimonio legal entre personas del mismo sexo, pero el gobierno es tolerante y respeta las preferencias sexuales diferentes, trabajan agrupaciones de gays y lesbianas y hacen su día con manifestaciones del orgullo homosexual.
Si en Tierra Santa existe buena disposición, en tierras guadalupanas no íbamos a ser la excepción en materia de respeto a los derechos del colectivo LGBTTTI.  
ESTADOS UNIDOS
Contrario a lo que se pueda pensar, en el vecino del norte también se llevaron años para entrarle a la legalización de las uniones homosexuales.
También conocido como “matrimonio gay”, el matrimonio entre personas del mismo sexo en EUA es reconocido por el gobierno federal y todos los estados. Pronto hará un año que el 26 de junio de 2015 el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declaró que todos los estados tienen obligación de conceder licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo bajo la Decimocuarta Enmienda a la Constitución del vecino país. Previo a la sentencia, el matrimonio igualitario ya era reconocido por 37estados y la capital federal, y antes de esto, el 26 de junio de 2013 la Corte Suprema derogó la Ley de Defensa del Matrimonio y la proposición 8 que prohibía los matrimonios entre personas del mismo sexo, volviendo a ser legal en California. Aunque los matrimonios entre personas del mismo sexo ya habían sido legalizados en California, entre el 16 de junio de 2008 y el 4 de noviembre de 2008, después se aprobó la Proposición 8 que prohíbe estos matrimonio, pero a pesar de todo la misma propuesta mantiene el reconocimiento a las uniones realizadas.

OPOSICIÓN
Opositores al matrimonio de homosexuales en los Estados Unidos basan sus argumentos en cuestiones de crianza, como la de ir por una “pendiente resbaladiza” que conduce hacia otros cambios en la definición del matrimonio. La Convención Bautista del Sur dice que la ampliación de los derechos del matrimonio a parejas del mismo sexo debilita el propósito convencional de matrimonio. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y otras congregaciones  sostienen que los niños se crían mejor cuando son criados por una madre y un padre. Sin embargo, hay un consenso profesional de las principales asociaciones de expertos sobre que los niños criados por padres gays o madres lesbianas no difieren entre sí en sus aspectos más importantes.

NO AL CLOSET
Simpatizantes de la resolución 43/2015 de la SCJN y, claro, de la flamante aprobación del Congreso de Morelos para los matrimonios igualitarios, ironizan que a tales ordenamientos jurídicos les falta un inciso que convierta en prohibición el hecho de “permanecer en el closet”. Pero eso es otra cosa…ME LEEN MAÑANA.

Por:  José Manuel Pérez Durán  /   jmperezduran@hotmail.com