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El pasado lunes, con una semana de anticipación el gobierno del estado hizo oficial que hoy domingo en Cuernavaca no habría desfile por el 106 aniversario de la Revolución Mexicana. Un eufemístico “se realizarán otras actividades conmemorativas” atajó a una de las celebraciones cívicas que alcanzó rango de popular en todo México.    También de la parte oficial, prevaleció el silencio sobre sus razones para tal decisión; pero no se necesita ser pitoniso, clarividente ni cuestionar a la autoridad sus argumentos. Suele pasar que cualquier manifestación de masas en la capital del estado, se presta para hacerle el caldo gordo a los sistemáticos y carismáticos detractores de la administración que “se cuelgan” –con o sin razón- de las actividades cívicas para hacerle irigotes al gobierno.
Los mal pensados dirán que el desfile cívico-deportivo que recuerda la protesta armada contra el mal gobierno porfirista de principios del siglo XX, se catafixió por el concierto de Ricky Martín en Jardines de México, ayer sábado 19. Y todos contentos, pues al menos algunos de los gobiernos estatales le habrán dado vuelta a la página en materia de pasar por alto a fechas cívicas, evitando los recordatorios maternos que se “cuelan” en las celebraciones oficiosas.  
Por otra parte, como ya ocurrió en 2014 y 2015 habrá movilizaciones por la falta de resultados en el caso de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. Como se recordará, el desfile se canceló en la Ciudad de México y en los estados de Guerrero, Michoacán y Oaxaca, debido a las fuertes movilizaciones. Es de preverse que hoy, en el  106 aniversario continúen las réplicas de las aquellas movilizaciones, lo cual no será una celebración nacional, sino la continuación ciudadana y pacífica de las protestas.

FECHAS
Más que el 16 de septiembre o el 5 de mayo, el 20 de noviembre, al igual que el 1 de mayo, han sido aprovechados por movimientos insurgentes y anti gobierno para protestar. Más adelante veremos algunas de las notorias incidencias del llamado Desfile de la Revolución Mexicana.
El 27 de septiembre de 2014 quedó ya tristemente como fecha trágica en México (Ayotzinapa); así como 1914 es recordado por la renuncia a la Presidencia de la República (en julio) del golpista y asesino dictador Victoriano Huerta, la Convención Revolucionaria de Aguascalientes (octubre-noviembre) y el encuentro en Xochimilco de Francisco Villa y Emiliano Zapata y su entrada conjunta a la ciudad de México en diciembre. Del 2014, las generaciones futuras recordarán las masacres de Tlatlaya, en junio, y de Iguala en septiembre, así como el escándalo por el conflicto de intereses de la “Casa Blanca” de la actriz Angélica Rivera y su decisión final de deshacerse de la propiedad.
El caso es que 1914 y 2014 se parecen en la convulsión social y los levantamientos populares. La memoria histórica es necesaria para explicarnos el cada día, más confuso y complejo presente, y la intención de los gobiernos federal y de los estados por al parecer, como en este 2016, borrar del calendario cívico aquellas fechas “incómodas” que son aprovechadas por sus detractores y contrincantes políticos para montarles manifestaciones.
Todo esto nos da cabida para recordar o descubrir detalles de la historia del pasado remoto y, con mayor razón, del pretérito inmediato y las masacres conocidas cuyos detalles aún no se explican ni se aclaran. Mucho menos que haya sido castigada la impunidad de los autores  intelectuales y materiales de los genocidios recientes.
En este contexto, es necesario distinguir también  la diferencia entre los auténticos manifestantes, quienes son deudos de desaparecidos y asesinados, de aquellos  anarquistas y provocadores encapuchados que nunca faltan. Los dirigentes de los primeros se han deslindado de esos, porque no corresponden a las metas de las manifestaciones y no faltarán numerosas “manos negras” y embozalados que pretendan desvirtuar los propósitos originales de las marchas por los desaparecidos.
Pero no se crea que las suspensiones de los desfiles del 20 de noviembre son ocurrencias de los gobiernos actuales. Echando a andar la memoria y la revisión de archivos, hay una larga historia de incidentes y circunstancias a los largo de la historia de esta conmemoración que vale la pena recordar porque, de todos modos, la gente ya se quedó otro año sin desfile, al menos en Cuernavaca, porque en algunos municipios las escuelas primarias y secundarias hicieron mini desfiles el pasado viernes 18 y concluyendo: estos, maestros, padres de familia y los escolares se alistaron para salir a lo que fue el último “puente vacacional” de este 2016.

CANCELACIONES
Volviendo a la conmemoración del 20 de noviembre, la de este domingo no es la primera suspensión del desfile alusivo a la Revolución Mexicana. Que se sepa, se canceló cinco veces desde 1941 por diversos motivos, debidas tres de ellas a los notablemente reaccionarios, anti revolucionarios y conservadores gobiernos panistas de Fox y Calderón, los de la conocida como “docena perdida”. Aquí anotamos algunas incidencias en los cien y pico de años de la conmemoración revolucionaria:
1911. Al año siguiente del inicio del movimiento armado se hizo una ceremonia. Las oficinas gubernamentales cerraron sus puertas en conmemoración del primer aniversario del inicio de la Revolución. Francisco I. Madero acababa de asumir la Presidencia de la República el 6 de noviembre.
1913-1914. No se realiza ningún tipo de ceremonia, pero los diarios recordaron la fecha como la del comienzo de la Revolución. Únicamente los periódicos de oposición al régimen de Victoriano Huerta recordaron la fecha.
1926. Tampoco hubo ceremonia oficial, pero ya la prensa nacional mencionaba la importancia de conmemorar la fecha, e incluso algunos periodistas la equiparaban en importancia con el 5 de mayo, Día de la Batalla de Puebla de 1862, y con el 16 de septiembre, el inicio de la lucha de la Independencia de México. Pero no había ceremonia oficial como tal.
1936. El Senado aprobó el decreto que declaró Fiesta Nacional el 20 de noviembre, fecha del aniversario de la Revolución Mexicana. Por ley, esa fecha se convirtió en día de descanso obligatorio.
1941. Por primera vez se declara oficial el desfile conmemorativo del inicio de la Revolución Mexicana. De manera ininterrumpida y hasta 2005 se realizó el desfile deportivo.
2006. Vicente Fox suspendió el desfile conmemorativo debido a las protestas políticas que se presentaron en la Ciudad de México.
2007-2008. Felipe Calderón canceló la realización de la conmemoración, debido a las severas críticas de muchos sectores por las fallas de su gobierno.
2009. Se reanudó el desfile conmemorativo y mantuvo su carácter militar. Destacó el realizado en 2010, al conmemorarse el centenario del inicio de la Revolución. Este carácter militar se mantuvo en los desfiles de 2011 y 2012.
2013. No se llevó a cabo la tradicional parada deportiva.
2014-2015. No se realizó el desfile conmemorativo por la marcha que llegó al Zócalo en protesta por los desaparecidos de la escuela normal rural de Ayotzinapa.
Juntando temas, si en 1910 la gente de pueblos y ciudades llegó al hartazgo del “orden y progreso” de la dictadura porfirista a la voz del  “mátenlos en caliente”, en 2016 prevalece el dolor e indignación de las madres y padres de los miles de desaparecidos en México. Todo ello es el detonante del resurgimiento de las revueltas populares. Como hace 106 años, buena parte de la población mexicana está nuevamente en vilo.

EL FIN
La más escuchada recomendación para aquellos afortunados que tienen empleo y reciben aguinaldo, es preservar lo que más puedan esa efímera burbuja de recuperación del poder adquisitivo de fin de año. No escuchar el canto de las sirenas de las ofertas del Buen Fin, ni las promociones de posadas, descuentos navideños, Año Nuevo y Santos Reyes.
Otra creencia no tan disparatada es que el puente “Guadalupe-Reyes” ya se amplió en su inicio y final. Ahora es el puente “El Buen Fin-Candelaria”; es decir, del pasado viernes 18, sábado 19 y domingo 20 de noviembre hasta el martes 2 de febrero.
En este contexto gastalón y fiestero, concluye hoy domingo la quinta edición de  “El Buen Fin”, una iniciativa de empresarios y gobierno para impulsar el consumo y “beneficiar” a los mexicanos con precios promocionados como “bajos”, durante una gran venta nacional que ciertamente ha despertado una gran expectativa entre los consumidores. Pero también un creciente número de personas que desconfían del “beneficio”, pues mientras hay “fabulosos descuentos” del 15, 20 y 30 por ciento en muebles, equipos de sonido, equipos de cómputo y artículos similares, o sea, necesarios pero no básicos, los precios de alimentos y abarrotes se incrementan en forma sostenida.
Hay compradores que se mostraron a favor de la iniciativa comercial y se prepararon para aprovechar las ofertas del “fin de semana más barato del año”. Para otros se trató de una farsa, porque primero se inflaron los precios y luego se aplicaron los descuentos que sólo se benefició a los grandes comercios y cadenas de súpers y megatiendas donde los trabajadores gastaron por adelantado una parte de sus aguinaldos. Caso concreto, los burócratas del Poder Ejecutivo a quienes con este propósito se les anticipó la tercera parte de la gratificación de fin de año.
Otros consumidores  se quejaron de que hubo poca información oficial al respecto y que no se supo gran cosa del “Buen Fin””, y  unos más manifestaron su inconformidad por la imposibilidad de participar como empresario, debido a que les fue imposible contactar a los organizadores. Hay reconocimientos y quejas para todos los gustos;  lo importante  es hacer del consumo un acto consciente y programado, y no una serie de caprichos o impulsos que desaparezcan el aguinaldo como truco de magia.

RIP
Es así que entre cancelación del desfile, conciertos de música pop, el “buen fin” y el último puente de 2016, la Revolución Mexicana está debidamente muerta, enterrada y prácticamente olvidada. ¿O no?.. ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]