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Del favoritismo panista a la privatización y derechización del sector de la enseñanza al corrupto charrismo de Elba Esther Gordillo, hasta convertir al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación en carne de cañón electoral mediante el Partido Nueva Alianza, han mediado las luchas de la disidencia contra el corporativismo sindical y, en los últimos meses, la embestida de la reforma educativa de Enrique Peña operada por Aurelio Nuño.
Con tales antecedentes de la transición del siglo XX al XXI y en su actual contexto, llega hoy el Día del Maestro y la Maestra. Mientras unos festejan desde el viernes, otros siguen la lucha –como en Oaxaca– contra todo lo que huela a reforma educativa.
Se le considera un apostolado, pero hay de todo como en botica. Al igual que cualquier organización social, el magisterio refleja zonas de luz y de sombra. Pero el hecho es que profesoras y profesores tienen en sus manos, en sus mentes y en muchos casos en el corazón la formación intelectual y la enseñanza de niños y jóvenes.
Aunque un montón de docentes festejaron desde el viernes “su día”, este domingo se puede recordar a algunos insignes educadores, nativos o no de Morelos pero que sin duda dejaron huella en la historia de la entidad y en el recuerdo de generaciones enteras de morelense.

Partiendo de algunos pasajes y anécdotas de maestras durante la Revolución, recordemos a  algunos de esos hombres y mujeres que abrieron camino, unos más que otros pero cuya característica común fue el amor al arte de enseñar. Y luego cerrar con la mención a dos personajes de las aulas de tiempos pasados. Nadie puede atreverse a dudar que hoy como ayer también trabajan miles de maestras y maestros con indiscutible vocación.

ANÉCDOTAS
Como ahora que los maestros deben lidiar con la reforma educativa, las divisiones internas del sindicato, las posiciones extremas de la disidencia con su cauda de radicalismo  (plantones, marchas y pintas en ciudades de todo el país), a principios del siglo XX, con la Revolución zapatista en Morelos, las cosas no eran más fáciles. Para ilustrar lo anterior, consignamos media docena de anécdotas.
Una. Hubo maestras que se incorporaron a la lucha armada de los zapatistas. Fue el caso de la profesora Dina Querido Sámano viuda de Moreno, originaria de Alpuyeca, municipio de Xochitepec, quien apoyó a las fuerzas del general Genovevo de la O. Como maestra, su participación fue la de fundar escuelas para la tropa y guarderías para los hijos de los soldados. Al término de la Revolución, la profesora Querido le salvó a la vida a un nativo de Huitzilac, Francisco J. Santamaría, quien iba a ser asesinado junto con el general Francisco Serrano en “la matanza de Huitzilac”, cuando Calles y Obregón se quitaron encima la competencia que les hacía Serrano en sus afanes presidenciales, por allá de 1927.
Dos: En la localidad de Huautla, Tlaquiltenango, la directora de la escuela particular mixta “Josefa Ortiz de Domínguez”, Aurora Sandoval, en enero de 1918 expuso al presidente municipal que el establecimiento de la enseñanza fuera de uso exclusivo para su escuela, debido a que “hoy veo que se destina a otros fines, perjudiciales y que hacen graves inconvenientes a los niños”. Esto en referencia a que el movimiento revolucionario había destruido o convertido en cuarteles a numerosos planteles escolares. Así lo comunica la maestra Sandoval alcalde de Talquiltenango, quien antes de tomar posesión del cargo menciona que se hicieron reparaciones necesarias a la escuela.
Tres: Durante la Revolución en Morelos, la remoción de maestras se dio de manera constante por la falta de pago en efectivo o en especie, cierre de escuelas, ausencia de alumnos o despidos injustificados. Así lo señala al alcalde de esa localidad la profesora Graciana Popoca, ex directora de la escuela de niñas de Mazatepec y quien había permanecido en dicho establecimiento desde el 16 de marzo de 1917 hasta el 28 de mayo de 1919. Debiendo separarse diez días por causas de enfermedad, fue  sacada de la dirección de la escuela, “sin otra causa que la de beneficiar a otra persona”, argumentó la afectada.
Cuatro: La lucha armada entre 1910 y 1919 interrumpió la vida escolar y lo que acontecía alrededor de ella. Así, en Tlayacapan las señoritas Consuelo y Amalia Meléndez Peña renunciaron a sus empleos de directora y ayudante de la escuela de niños y solicitaron al presidente municipal les concediera “no ir a hacer protesta a ese lugar (por) motivo de las circunstancias anormales en que se encuentra el Estado y mande la protesta hecha para firmarla”. La escuela había sido ocupada como caballeriza por los federales.
Quinta: En ocasiones las maestras fueron víctimas de asaltos o sufrieron la pérdida de documentos que las avalaban como docentes. De esta manera le sucedió a María de los Ángeles Gaudín, quien estudió en el colegio Santa Inés de Cuernavaca. Se dirigió al gobernador de Morelos para manifestarle que, por haberse extraviado su título, necesitaba le fuera expedido un duplicado o en su defecto un certificado debidamente legalizado por haber cursado sus estudios y presentado examen profesional en 1908. A esto el licenciado Ernesto Escobar Muñoz, secretario general de gobierno, mandó hacer una indagatoria en los archivos oficiales, pero no fue encontrado el expediente ni el título de María de los Ángeles Gaudín expedido por el mencionado colegio, “en virtud de que todos los archivos fueron destruidos en la época revolucionaria”.
Seis: También hubo maestras que no colaboraron con los zapatistas y por lo tanto no reconocieron a los gobiernos que ponían los revolucionarios. En abril de 1913, el gobernador Benito Tajonar fue depuesto del cargo y aprehendido junto con su gabinete y los diputados de la Legislatura local por el jefe militar Juvencio Robles, conocido como “El Incendiario”, dada su piromanía de quemar pueblos completos.  Apodado también “La antorcha de Oro”,  el 11 de junio de 1913 inauguró unas conferencias pedagógicas dirigidas a los maestros “en servicio”. A esas juntas asistieron 83 personas, sesenta de las cuales eran mujeres dedicadas a la docencia. El hecho de que acudieron muestra su condición de empleadas y empleados al servicio del gobierno, al cual reconocían, a pesar de haber surgido de un golpe militar dirigido por Victoriano Huerta en el que fueron asesinados Madero y Pino Suárez.

PERSONAJES
Isidro Fabela nació en Atlacomulco, estado de México, el  29 de junio de 1882. Murió en Cuernavaca el  12 de agosto de 1964. Fue abogado, escritor, periodista, historiador, lingüista, filólogo, diplomático y académico. Se tituló como abogado en 1908. Desempeñó diversos cargos políticos y diplomáticos. Fue contemporáneo y amigo de los fundadores del “Ateneo de la Juventud”, en 1909: Antonio Caso, José Vasconcelos, Martín Luis Guzmán, Alfonso Reyes, Julio Torri y su maestro Pedro Henríquez Ureña, escritores y docentes todos ellos.  Según se aprecia en sus obras, como literato lo nutrió su experiencia en el servicio exterior.  Desempeñó puestos públicos de jefe de defensores de oficio en el Distrito federal, diputado, secretario de gobierno en Chihuahua, jefe del departamento diplomático de la Secretaría de Relaciones Exteriores y representante diplomático en Francia, Inglaterra, España, Argentina, Chile, Uruguay, Brasil y Alemania. El maestro Isidro Fabela fue gobernador del estado de México de 1942 a 1945, por lo que es considerado fundador del llamado “Grupo Atlacomulco”, del que al paso de los años surgirían gobernadores de la entidad mexiquense como Gustavo Baz, Carlos Hank, y Emilio Chuayffet hasta desembocar en Enrique Peña Nieto. La influencia de Fabela llegó a ser decisiva entre varios presidentes de la era postrevolucionaria  priista. Fue juez de la Corte Internacional de La Haya, de 1946 a 1952. Como profesor, impartió clases de historia, literatura y derecho internacional. Fue designado Doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de México.
Fabela fundó algunos periódicos como “La Verdad”, “El Pueblo” y “Mundo Libre”. En 1960, le fue otorgada la Medalla “Belisario Domínguez” del Senado de la República. Murió en Cuernavaca, el 12 de agosto de 1964. Durante los años 60 y 70 funcionó la primera secundaria privada de la capital del estado, la “Isidro Fabela”, ubicada en el actual domicilio del Centro de Lenguas Extranjeras de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, en la calle Ignacio Rayón.
Rosaura Zapata vio la primera luz el 23 de noviembre de 1876 en La Paz, Baja California Sur, por lo tanto, sin ningún parentesco con el clan Zapata Salazar. Estudió en la capital, en la Escuela Nacional de Maestros, y obtuvo el título de profesora de educación primaria en 1899. Realizó estudios en Psicología Educativa y Ciencias de la Educación en la Universidad Nacional de México. En 1902, obtuvo una beca para estudiar pedagogía en San Francisco y Nueva York.
Dos años más tarde, fue pionera en el establecimiento de los primeros jardines de niños en México. Apoyada por Justo Sierra, viajó a Alemania, Francia, Bélgica, Suiza e Inglaterra para conocer los sistemas de educación desplegar así la instalación de numerosos jardines de niños.
En 1928 inspectora general de los jardines de niños de la Secretaría de Educación Pública, su labor sería reconocida por el Senado de la República en 1954. Murió nueve años después, en la Ciudad de México. A la fecha existe en Cuernavaca el jardín de niños o preescolar que lleva el nombre de “Rosaura Zapata”, en la esquina de Álvaro Obregón y Carrillo Puerto de la colonia Carolina.

VOCACIÓN
Se puede deducir en este rápido y apretado resumen que las condiciones de los maestros no siempre son las justas ni adecuadas. Casos de politización y corrupción de personajes al estilo de Elba Esther Gordillo palidecen ante la tarea cotidiana de millones de hombres y mujeres. Un apostolado auténtico, desinteresado, que comparte sus conocimientos a niñas, niños y jóvenes… ME LEEN MAÑANA.