Casi todas tienen origen en las celebraciones de los santos patronos de la ciudad, el aniversario de fundación de la misma o para activar el comercio e industria de una región. Por sus jugosas ganancias y poco cuidado de las autoridades responsables pueden convertirse en codiciado botín, lo cual contrarresta su espíritu festivo, popular y familiar. Los hechos recientes en torno a la Feria de Cuernavaca confirman tales riesgos, por lo que es necesario que las autoridades federal, estatal y municipal se apliquen y eviten que intereses ajenos y perversos se lleven entre las patas a la tradición de la feria de la capital de Morelos. 

Por ello se hace pertinente valorar el aspecto cultural y social de las ferias, y no asumirlas sólo como entretenimiento y actividad comercial. Hagamos, pues, este domingo referencia a ferias que se han consolidado en el país, para ver si algo les pueden copiar los funcionarios públicos y concesionarios a fin de rescatar de la mediocridad a la Feria de la Primavera de Cuernavaca. 

ORÍGENES 

Recordemos que en cada uno de los doce antiguos pueblos de Cuernavaca existe una iglesia, cuya fiesta anual se dedica al santo patrono con una verbena popular en la que toman parte vecinos oriundos y de otros barrios, además de visitantes y familias venidas de fuera. La iglesia se adorna profusamente por dentro y por fuera, con enormes ramos de flores, guías de seda y papel picado de varios colores. Un enorme arco con estructura de paja y vara es cubierto totalmente de flores, en cuyo centro destaca el nombre del santo de la fiesta.

Las ferias de los pueblos son herencia cultural prehispánica y virreinal, de modo que, formados por los mayordomos y vecinos del barrio, los comités de festejos son los responsables de la organización. Los tianguis prehispánicos, como el de Tepalcingo, y las ferias de barrios y pueblos tienen una función religiosa, comercial y de integración social.

En un breve recuento, tenemos que el 15 de mayo es la fiesta de San Isidro Labrador; 13 de junio, la fiesta de San Antonio en el barrio de San Antón, con juegos pirotécnicos, danzantes aztecas y concheros; 6 de agosto, la fiesta de El Salvador o de la Transfiguración del Señor de Ocotepec, con danzas de moros y cristianos, mole y pulque; 10 de agosto, la fiesta de San Lorenzo en Chamilpa; 15 de agosto, la fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen en Santa María Ahuacatilán y en la Catedral de Cuernavaca; 8 de septiembre, fiesta de Nuestra Señora de los Milagros en Tlaltenango, una tradición que atrae a miles de personas, y el 12 de diciembre, la fiesta de la Virgen de Guadalupe en El Calvario.

Antes de la feria capitalina como tal, se organizaron los carnavales de Cuernavaca, entre 1960 y 1964. La Feria de la Flor inició en 1965 con sede en el Jardín Borda, durante el sexenio del gobernador Emilio Riva Palacio Morales. Esta festividad dio paso a la Feria de la Primavera en los años 70, 80, 90 y lo que va del siglo 2000, con notables altibajos por los cambios de administraciones municipales y estatales de distinto signo político, entre otras causas. 

No se trata de hacer comparaciones, porque además de odiosas, son inútiles. Cada pueblo, región o ciudad tienen su propia historia, naturaleza y características, así que sólo haremos un repaso de las ferias de mayor arraigo en el país. 

AGUASCALIENTES 

La Feria Nacional de San Marcos tiene 188 años de histori; es en una de las más antiguas y de mayor prestigio internacional. Su celebración inició en 1828, del 20 de octubre al 20 de noviembre, para vender el producto de las cosechas y la ganadería. En aquel entonces competía con las ferias de Acapulco, Jalapa y San Juan de los Lagos.

Al comienzo era celebrada en el Parián (palabra de origen filipino), un centro comercial luego remodelado que todavía existe y se localiza a dos cuadras de la plaza principal. Esto hasta 1848. En 1842, la balaustrada externa del Jardín de San Marcos, de estilo neoclásico, fue construida en un terreno donado por la iglesia católica que se conserva hasta hoy. Al ser completado el jardín, la celebración fue cambiada de noviembre a abril para coincidir con las fiestas en honor del santo patrono.

Desde 1924 se organiza un concurso de belleza para elegir a la Reina de la Feria que en 1958 fue elevada al rango de fiesta nacional por el presidente Adolfo López Mateos.

Terminada en sólo 48 días, la construcción de la plaza de toros de San Marcos comenzó en 1896. Es una de las más antiguas del país. Desde entonces las corridas de toros son incluidas en las festividades. Debido a la gran tradición taurina en Aguascalientes y al creciente afluente de visitantes a la feria, en los años 70 fue construida una de las más bellas plazas de toros del mundo, la Plaza Monumental de Aguascalientes. 

Como dato adicional, por primera vez en su historia la feria fue suspendida debido a la pandemia de gripe A (H1N1) de 2009 que afectó al país. Esto mostró la gran importancia de feria para Aguascalientes, ya que la economía local resultó severamente afectada. 

Uno de los principales atractivos es la Isla San Marcos, denominada El Lugar de la Familia, un espacio verde con un lago artificial, diversas propuestas gastronómicas, áreas de juegos mecánicos, áreas comerciales, una gran tirolesa y la exposición ganadera más destacada de Latinoamérica.

TEXCOCO

Aunque sus orígenes se remontan a los años 40, cuando se celebró por primera vez la Feria Regional de San Antonio, fue en 1977 cuando tuvo lugar la festividad que daría inicio a la Feria del Caballo. Ese año, por iniciativa del célebre torero Silverio Pérez, entonces presidente municipal de Texcoco, junto con Antonio Ariza, fundador de la Casa Pedro Domecq,  fue realizada una exitosa serie de corridas taurinas que junto con espectáculos ecuestres transformaron esta celebración al aportar dos de sus elementos principales: la fiesta brava y el arte equino.

     A la iniciativa de los mencionados personajes se sumó  la disposición de los gobernadores mexiquenses y empresarios texcocanos para construir el recinto ferial, y realizar así en 1978 la primera Feria del Caballo, ubicada en la Avenida Jiménez Cantú. Esta primera edición tuvo espectáculos ecuestres, corridas de toros, palenque de gallos y exposiciones artesanales. Año con año, el número de asistentes fue en aumento y las instalaciones fueron insuficientes para los visitantes.

En 1987, el gobierno estatal donó al patronato de la feria los terrenos del rancho El Consuelo, en la carretera Texcoco-Tepexpan. Luego de las adecuaciones necesarias, en 1990 fue celebrada la Feria Internacional del Caballo, consolidada ya como una de las más relevantes a nivel nacional.

LEÓN

Desde 1876 en que a un impresor se le ocurrió que ya era hora de festejarle su cumpleaños a la capital de Guanajuato, comenzaron a celebrar la feria de León. Años después, en 1962, lo que había sido un festejo pueblerino ascendió a la categoría de feria estatal. En ese tiempo la celebración estaba desperdigada por varios puntos de la ciudad, como el Parque Hidalgo, la Plaza Principal y la Gran Avenida, hasta que recibió como propios los terrenos del antiguo centro de fomento ganadero, a pie de la Carretera Panamericana, y  lo que eran unos cuantos cobertizos para resguardar vacas, es ahora el epicentro de la diversión de inicio de año en León y parte del flamante proyecto Poliforum.

La Feria Estatal de León es una tradición no sólo en la entidad guanajuatense, también en las regiones centro-norte y occidente de México. Durante enero y los primeros días de febrero, recibe alrededor de 5 millones de visitantes y está considerada como una de las tres más importantes de México, por su tamaño y número de visitantes.

TABASCO

Junto con la de San Marcos y la de León, es catalogada como una de las tres más importantes y más concurridas del país y la primera en cantidad de atracciones y espectáculos. Disfrutada por poco más de dos millones de personas, es la más relevante del sureste de México. Cuenta con más de mil expositores y comerciantes en 11 días de feria.

Se realiza entre los meses de abril y mayo, y sus antecedentes datan de 1786, instituida oficialmente en 1928 por el gobernador Tomás Garrido Canabal. Esta festividad es cultural, artística, comercial, turística, industrial, agrícola y ganadera.

Desde 1953 es realizado el Baile de Embajadoras y la “Elección de La Flor de Oro”, en el cual 17 representantes (las embajadoras), una por cada municipio del estado, compiten por el título. 

Uno de los más importantes eventos de esta Feria es el desfile de carros alegóricos por las calles de Villahermosa, donde cada municipio exhibe un carro y, ataviadas con trajes típicos, las embajadoras son paseadas por la ciudad ataviadas. Hasta 2007, sobre las aguas del río Grijalva se hacía el mismo desfile de barcos alegóricos adornados, frente al malecón.

CUERNAVACA

El asesinato del empresario Juan Manuel García Bejarano, el jueves antepasado, es un hecho inédito y lamentable.  No sólo representa un duro golpe a la administración municipal, también al ánimo de la ciudad afectada por más de dos décadas de violencia. 

Hasta hace dos años, la concesión de la feria la tuvo el empresario Federico Figueroa, hermano del cantautor Joan Sebastian, pero  con la llegada de Cuauhtémoc Blanco al Ayuntamiento la concesión fue entregada a la empresa de Juan Manuel. Además de que se procese al autor material, faltarán por conocer los motivos de fondo del homicidio. Pero lo vital es que sea recuperada la Feria de Cuernavaca. La gente de Morelos y los visitantes de Semana Santa se lo merecen… ME LEEN MAÑANA. 

Atril dominical
José Manuel Pérez Durán
[email protected]

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