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Si ayer sábado, o bien hoy domingo, no ha llenado el tanque de su coche, es mejor que lo haga de inmediato; quizá todavía alcance el precio anterior. De lo contrario le quitarán 50 pesos más por cada diez litros. El nuevo gasolinazo es de 50 centavos por litro. Mañana lunes uno de agosto estrenamos mes, y nuevos precios de las gasolinas y el diésel. La consecuencia: se  desencadenarán alzas en precios de artículos, productos y servicios básicos.
Con la promesa de acabar los repudiados “ajustes a la alza” con los que se ensañó mensualmente Felipe Calderón hasta sumar 90 gasolinazos (un promedio de 1.5 incrementos por mes, pretextada la impopularmente famosa “indexación de precios” de las gasolinas), Enrique Peña Nieto prometió que su gobierno acabarían con los tales por cuales aumentos.  Muy pronto los tanques de combustible comprobaron que no cumplió. Así comienza la “cuesta de agosto”. ¿Apenas un adelanto de lo que nos espera en 2018?
 
ABSURDO
Antes de hacer corajes entripados, y peor en domingo, hay que darle una revisada –aunque siendo realistas  sirva para maldita la cosa– a la incoherencia de que, siendo un país con enormes yacimientos de combustibles fósiles, México depende de la importación de gasolinas. Las que consumimos son las más caras del mundo, y encima pagamos para que las empresas extranjeras se lleven la riqueza del subsuelo, a precio de regalo, la regresen con sobreprecio y de dudosa calidad.
Con una economía petrolizada, ligada a la estadounidense, los aumentos al costo de los combustibles van de la manita con las crisis económicas. Esto es así porque el petróleo ha sido la caja chica, mediana, grande y tablita de salvación de los presidentes devaluadores del peso, protectores de la fuga de divisas de sus cuates, a lo mejor socios y hasta prestanombres.
Echándole un ojo a las cifras, las severas crisis económicas de 1947-48 (presidencia de Miguel Alemán Valdez), 1954 (Adolfo Ruiz Cortines), 1976 (Luis Echeverría Álvarez),  1982 (José López Portillo) y 1994-95  (Ernesto Zedillo) que han vapuleado al pueblo, vemos que los gobiernos en turno utilizaron el aumento al precio de la gasolina como medio para equilibrar las finanzas públicas. Obvio, sin lograrlo nunca del todo.

CENTAVOS A PESOS
En los años indicados se advierten las devaluaciones del peso y el incremento correspondiente en los precios del litro de la gasolina. En 1949 subió de 30 a 40 centavos viejos, un 33%; en 1954, de 40 a 55 centavos: 37.5%; en 1976, después de 22 años de precio estable, subió de 55 centavos a $ 3.00, una salvajada del 445%, y en 1983 se levantó de $3.00 a $4.10, apenas el primer escalón del ascenso en los precios al ritmo incontenible de la inflación de la época.
El último salto brusco se dio en 1995, al pasar de 1.35 a 2.24 pesos nuevos, un brincote del 73%. Los aumentos, además de acumularse en el tiempo, llegaron con porcentajes cada vez mayores con el resultado de que sigue la importación de gasolinas y no tarda en entrar al país la competencia de las estaciones de distribución gringas que por supuesto no reducirán los precios.
Pareciera ser la venganza de las empresas petroleras estadounidenses y británicas contra Lázaro Cárdenas, cuando en 1938 les expropió el negocio multimillonario. Y todo indica que las petroleras extranjeras regresan por sus pingües ganancias con el apoyo de Calderón, Fox y ahora Peña Nieto.
Queda claro que estos aumentos de precios siempre fueron muy por arriba del crecimiento inflacionario, que los automovilistas se ven obligados a pagar durante muchos años precios absurda y abusivamente más altos que los que rigen en otros países.

AUMENTOS
Como se puede ver, el gobierno del color que sea sube los precios de la gasolina por arriba de la inflación, que con todo y la crisis los coloca un promedio del 20 por ciento por encima de los Estados Unidos. Aunque ya todos los automovilistas están acostumbrados a los gasolinazos que el Gobierno Federal aplica mes tras mes, pocos son plenamente conscientes de los porcentajes en los que se han incrementado los precios.
Por ejemplo, hace diez años y antes de que se empezaran a aplicar los gasolinazos, el precio del litro de la gasolina Magna era de 6.49 pesos mientras en la actualidad se ubica en 11.45. La Premium valía 7.76 y a diez años de distancia su costo es de 14.02, es decir, más del doble de lo que desembolsábamos una década atrás.  
El efecto no se siente de golpe y porrazo, dado que las alzas a los precios de las dos gasolinas se han aplicado poco a poco en centavos, pero la realidad es que el costo del litro de la Magna ya se elevó en más de 7 pesos durante los últimos diez años en tanto que la Premium subió casi 9. Peor aún: la mata de los gasolinazos seguirá dando los próximos meses... ¿o años?
En el resumen de los tres últimos sexenios, las cifras encarecedoras quedan así: la administración de Ernesto Zedillo recibió el hidrocarburo en  2.24 pesos y al dejar Los Pinos a Vicente Fox la dejó  en 4.79 el litro. El aumento fue mínimo.
En el primer sexenio del Partido Acción Nacional, Vicente Fox mantuvo una economía estable, de tal modo que la gasolina cerró en  6.74 el litro. Pero llegó Felipe Calderón y golpeó a la nación con el incremento de cuatro pesos en seis años, hasta ubicarlo en 10.8.

LITROS
Los gasolineros recuerdan que en 2010 compraban una pipa con 20 mil litros de gasolina en 120 mil pesos, y ahora tienen que erogar 190 mil para adquirir la misma cantidad de combustible. El alza en el precio de la gasolina ha provocado que la mayoría de los automovilistas consuman cada vez menos litros, pues pagan la misma suma de dinero que hace seis años, 50 o 100 pesos cada vez que surten, pero eso no les alcanza para la misma cantidad de combustible que en el 2006. Pa’ acabar pronto.
Otro ejemplo: en 2008, el propietario de un automóvil Tsuru –uno de los más populares entre la población y por lo tanto de los más codiciados por la industria del robo de automotores– podía comprar 50 litros con 385 pesos. Hoy, contando el último incremento al precio de los combustibles que entró en vigor este sábado, el mismo tanque se llena con 620.5 pesos. Otro aumento acumulado del 62 por ciento en menos de diez años.
En el aspecto del uso de carros chiquitos ahorradores de gasolina, entre los automóviles mexicanos el segmento más numeroso es el de los compactos, con un volumen de 6.6 millones de unidades, seguido de los subcompactos con 5.4 millones mientras que los vehículos de lujo apenas representaron 1.25 millones de unidades.
Según la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, más de la mitad de los automóviles que se vendieron en México entre 2008 y 2013 pertenecieron al segmento de compactos y subcompactos, en tanto las ventas de autos de lujo y deportivos, cuyos tanques de gasolina son más grandes, apenas representan alrededor de 6 por ciento del total de las unidades comercializadas.
De 2008 a 2013, la industria automotriz vendió en México poco más de 5 millones y medio de vehículos, de los cuales el 57 por ciento fueron compactos y subcompactos, 20 por ciento vehículos de usos múltiples, principalmente camionetas, 17 por ciento camiones pesados y ligeros y apenas el 6 fueron autos de lujo y deportivos.

TANQUES
De acuerdo con las especificaciones técnicas de las marcas automotrices, los autos compactos y subcompactos más vendidos tienen tanques de gasolina que van de 41 a 55 litros.
Por ejemplo, el modelo Versa, de la marca Nissan, el segundo más vendido el año pasado en el segmento de los compactos, tiene un tanque de gasolina con capacidad para 41 litros, cuatro menos que el Aveo, de General Motors, el más vendido de los subcompactos en 2013, cuyo tanque es de 45 litros.
En las especificaciones técnicas de cada marca se señala que los Tsuru de Nissan y los Jetta de cuatro puertas de Volkswagen tienen tanques de 50 y 55 litros. En cambio, los autos de lujo como el Passat (de Volkswagen), el Accord (Honda) y el Áltima (Nissan) tienen tanques de 70, 65 y 68 litros, respectivamente. Lógicamente sus niveles de ventas son notablemente menores a los compactos y subcompactos. En el caso de los autos deportivos, se observa que los modelos Camaro (de General Motors) y Mustang (Ford) tienen tanques de gasolina de 75 y 70 litros, respectivamente.

TERROR
En una de tantas enojosas conclusiones, el precio de la gasolina Magna se ha incrementado en 61 por ciento en los últimos seis años, desde que iniciaron los gasolinazos mensuales que dispararon el precio de los combustibles, al pasar de 7.7 a 12.4 pesos para una diferencia de cuatro pesos con 71 centavos por litro.
La SHCP informó el pasado jueves 28 de julio que el precio de la gasolina Magna será de 13.96 pesos por litro, el de la gasolina Premium de 14.81 y el del diésel de 13.98. Además, en agosto de 2016 los precios máximos de las gasolinas Magna y Premium así como del diésel serán mayores a los observados en julio, de 56, 44 y 21 centavos por litro, respectivamente. Dicho en otras palabras: nos la volvieron a aplicar. Peña Nieto les dirá a los mexicanos: ¡perdón por la reforma energética!
Hace poco más de tres décadas los mexicanos dimos la bienvenida a la expropiación petrolera de Lázaro Cárdenas. Nos alegramos porque la propiedad del petróleo significaría autonomía y solvencia financiera como país. La dilapidada riqueza petrolera se ha convertido en materia de leyenda: “Hace mucho, mucho tiempo, existió un país que era inmensamente rico por sus reservas de oro negro. Pero sus gobiernos las desperdiciaron y acabaron entregando ese tesoro a empresas extranjeras. Dejaron en la miseria a la gente… Parece de cuento de terror, pero no lo es. No por desgracia… ME LEEN MAÑANA.

Por:  José Manuel Pérez Durán /  [email protected]