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El pasado jueves 14, se dio el colofón a la historia de una institución que es reflejo fiel de los “daños colaterales” de la democracia. Después de poco más de dos décadas de vida académica brillante, y una cuarta parte de ella echada por la borda a capricho de un grupo huérfano de brillo intelectual, el cerrojazo a la historia del Centro de Investigación en Docencia y Humanidades del Estado de Morelos, el CIDHEM. 
Antes de entrar en detalles de cómo se le adjudicó dio forma jurídica y académica a El Colegio de Morelos, revisemos los pasos previos a tan anunciada extinción de aquel Centro. 
A iniciativa del gobernador Antonio Riva Palacio López, el doctor Ricardo Guerra Tejada, quien mantenía su cátedra sobre los filósofos alemanes Hegel, Nietzche y Haiddeguer en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, aceptó la invitación para organizar y echar a andar el Instituto de Cultura del Estado (ICM). Hasta entonces esta área había sido siempre un apéndice de la Secretaría General de Gobierno, como Dirección de Asuntos Culturales o Difusión Cultural. El filósofo y el político se conocieron porque el primero le dio clases al hijo del segundo, y porque el propio catedrático residía desde años atrás en la calle Hule de la colonia Delicias de  Cuernavaca. 
Un año de antes de concluir el sexenio de Riva Palacio (1988-1994), el doctor Guerra inició la conformación de una institución que cubriera el hueco que había en estudios superiores y posgrados de la entidad en materia de investigación en humanidades y ciencias sociales. Fue así como surgió en 1994 el CIDHEM. 
Dos décadas después y tras la estrepitosa caída de la calidad académica, caracterizada por el reparto de “maestrías” y “doctorados” a funcionarios y funcionarias  albiazules  a manos de directivos designados a capricho del grupo panista en el poder de 2008 a 2012, en 2014 el gobernador Graco Ramírez decretó la extinción del CIDHEM. 
No hubo otra forma de extirpar al grupo que, supina y tercamente enquistado, se había amparado para no perder su botín, heredado por las y  los “azules”. El jueves 14 de julio se acabó de pasar la hoja de tal episodio, cerrado el vergonzante capítulo de los últimos seis años del CIDHEM en manos y mentes obtusas. 

PRESTIGIO
El prestigio nacional e internacional alcanzado quedó por los suelos, de ahí la urgencia de rescatar la obra de Ricardo Guerra y los gobernadores que apoyaron al Centro. Entre ellos estuvo Jorge Morales Barud, quien además presidió el Centro entre 2007 y 2008, cuando la calidad del CIDHEM tuvo un respiro antes de su debacle posterior. Fue así que el segundo sexenio panista transcurrió con más pena que gloria para la comunidad del CIDHEM. Entonces, en enero y julio de 2013, este espacio dio cuenta de la risible actuación de quienes  merced al “dedazo” panista se atrincheraron en el Centro para culminar la parodia académica en la que hicieron caer al plantel. 
En esos aciagos días, Luis Tamayo, director académico del Centro en los primeros años del mismo al lado del doctor Guerra, publicó un ensayo sobre  la involución de la institución en el cual escribió: “La consolidación a escala internacional tampoco se dejó atrás, el CIDHEM fue una de las primeras instituciones educativas de México en establecer un verdadero Posgrado de Doble Diploma con una Universidad Extranjera, mediante alianza con la Université de Bretagne Occidentale francesa…”.

“ENPANIZADO”
La gradual decadencia en manos panistas prevaleció y trascendió la muerte del doctor Guerra, en 2007. Tal como lo denunció en su ensayo  “La reconversión panista del CIDHEM” el  doctor Octavio Rodríguez Araujo, catedrático fundador del CIDHEM, el Centro se convirtió en un botín político del gobierno de Marco Adame. En consecuencia, el entonces secretario de educación estatal, José Luis Rodríguez Martínez, pasando sobre la voluntad de profesores y alumnos  impuso a Juan de Dios Andrade como director. Andrade provenía de una universidad del Opus Dei poblano (la UPAEP) y desconocía completamente la trayectoria del Centro. Fue elegido porque había sido maestro tanto de Rodríguez Martínez como de la esposa de Marco Adame en la maestría que cursaron en la UPAEP. Precisó Rodríguez: “una que, si no mal recuerdo, se llamaba “Educación y valores familiares”. 
Emitido el decreto de extinción del CIDHEM a mediados de 2015 para dar paso a El Colegio de Morelos, este logro es visto por colaboradores cercanos de Ricardo Guerra como la continuidad del proyecto a largo plazo del filósofo mexicano. 
A propósito de la apertura de El Colegio reproducimos la conclusión del citado artículo de Tamayo Pérez, publicado en diciembre de 2014 y titulado El camino del CIDHEM al Colegio de Morelos: “Muchos integrantes de la comunidad académica del CIDHEM miramos con buenos ojos la posibilidad de convertirnos en El Colegio de Morelos pues implica pasar a una categoría de instituciones simplemente superior, cuestión que el Dr. Guerra, lo reitero, esperaba que algún día ocurriera (…) Nos tocará a los profesores, alumnos y personal administrativo del CIDHEM que nos sumemos al nuevo organismo  para reconstruir en El Colegio de Morelos la excelencia que tuvo el CIDHEM en sus mejores años. (…) Los legisladores han decretado la extinción de una institución que (…) tuvo momentos de verdadera excelencia y otros simplemente muy tristes y vergonzosos”.
Una vez superados estos episodios, lo demás es consolidar la institucionalidad y fortaleza académica para que, al igual que instituciones similares como El Colegio de México, la UNAM, el Conacyt, entre otros, el Colegio de Morelos quede a salvo del arribismo y la estulticia. Ni Morelos ni la comunidad estudiantil y académica se merecen el trato y las circunstancias como las que por fortuna ya pasaron a la historia, aquellas que echaron a perder un brillante inicio y consolidación. 
Dato significativo: el rector fundador de El Colegio de Morelos  es doctor en filosofía y psicoanalista, director académico y director del Seminario de Filosofía y Psicoanálisis del ex CIDHEM del 2001 a la fecha. Además, profesor de la Licenciatura y el Posgrado en Psicología, de la UAEM del 2002 a 2005; profesor del Posgrado en Filosofía, Universidad de Deusto, Bilbao, 2004; director del Centro de Estudios Filosóficos del CIDHEM a partir de febrero de 2009 y también coordinador del grupo de cultura sustentable “Ecosofía”.
  
EL COLEGIO
Luis Tamayo Pérez y la secretaría de Educación, Beatriz Ramírez Velázquez, dieron a conocer los cuatro posgrados con los cuales arranca la oferta educativa de la institución. Se trata de Maestría y Doctorado en Estudios Multiculturales, Maestría y Doctorado en Estudios de la Complejidad, Maestría en Gobernanza y otra Maestría en Educación. 
Ramírez y Tamayo informaron que a los alumnos provenientes de los posgrados del extinto CIDHEM se les reconocerá la totalidad de los créditos en la propia institución, gracias a que El Colegio de Morelos obtuvo de la Dirección General de Profesiones de la Secretaría de Educación Pública el registro de dichos estudios.
Lo anterior, para que la comunidad estudiantil culmine sus estudios en la nueva institución y, a partir del 14 de julio, puede inscribirse en El Colegio. En materia de la planta de catedráticos, la titular de Educación y el rector de El Colegio aseguraron que la plantilla docente estará conformada por académicos certificados, con amplia experiencia, tal como lo hizo el centro antecesor puesto que maestras y maestros provenían de la misma Facultad de Filosofía y Letras que el doctor Guerra dirigió en los años setenta. 
Por lo que respecta a la situación de la planta de colaboradores del desaparecido CIDHEM, Ramírez y Tamayo garantizaron que en el proceso de liquidación del mismo Centro “todos tienen garantizados sus derechos, trabajadores administrativos y académicos”. 
Beatriz Ramírez señaló que El Colegio de Morelos debe recuperar y cumplir la función social de generar, transmitir y preservar el conocimiento en el campo de las ciencias sociales y humanidades. “Sobre todo, el que tiene impacto directo y favorable en la vida de la comunidad morelense”, subrayó la secretaria de Educación.
Para que no les quede duda a quienes aún añoran la pérdida del botín del CIDHEM, se establece que, creado el 10 de diciembre de 2014 por el Poder Legislativo mediante una iniciativa del gobernador Graco Ramírez presentada el 11 de junio de 2013, El Colegio de Morelos “es una institución pública con plena autonomía académica, económica, técnica, administrativa, con personalidad jurídica y patrimonio propio”.
Otros datos que tampoco se pueden pasar por alto, por aquello de la legalidad de la nueva institución, están  en la cronología: El 26 de agosto de 2015 fue publicada la Ley Orgánica (de El Colegio de Morelos) en el periódico oficial, y el 29 de septiembre del mismo año se nombró al Rector y a los integrantes de la Junta de Gobierno, entre quienes se encuentran académicos de la UNAM, UAEM, el delegado de la SEP y la titular de la Secretaría de Educación en Morelos. Dado el pique que trae el rector Alejandro Vera Jiménez contra Graco Ramírez, se cuidó muy bien que el representante de la UAEM pueda ser cómodamente “mayoriteado”. Para que “no haga olas”.  

EPITAFIO
Colaboradores del doctor Ricardo Guerra Tejada recuerdan cuando algo o alguien no respondía a las expectativas esperadas o comprometidas el filósofo solía exclamar: “No, no hay nivel…”. Tal expresión aplicó  de forma contundente a lo largo de los poco más de ocho años que el hoy desaparecido CIDHEM estuvo en manos de la derecha. Los resultados ya los conocemos: las circunstancias cambiaron con la salida de los blanquiazules.
A modo de epitafio del CIDHEM y parafraseando al recordado Ricardo Guerra Tejada, con la apertura de El Colegio de Morelos y Luis Tamayo Pérez al frente del mismo hoy podría decir: “Bueno, ahora al menos ya hay nivel”… ME LEEN MAÑANA.