Nada hay que sorprenda en la agenda de la bancada de la próxima Legislatura local del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Los postulados que ha anunciado están en línea con el discurso de Andrés Manuel López Obrador, honestidad y austeridad, bocetados este lunes en una rueda de prensa que destacó a Héctor Javier García Chávez como el coordinador de la bancada y eliminó del cargo a José Casas González. Entre otros objetivos, aseguran que materializarán la revocación de mandato que prometió AMLO, el referéndum y el plebiscito, que renunciarán al fuero y llegado el caso harán juicios políticos. Aunque no dijo nombres (¿por miedo o precaución a quiénes?), es de llamar la atención una de las afirmaciones del presidente estatal de Morena, Gerardo Albarrán Cruz: que, dada la presunción de enriquecimientos inexplicables por parte de diputados salientes, los entrantes revisarán, al menos, la última cuenta pública. Por lo demás, si la disputa de la coordinación entre García y Casas evidenció demasiado pronto a una bancada dividida incluso antes de tomar posesión, la sola mención del presidente del Partido Encuentro Social (PES), Hugo Eric Flores Cervantes, como coordinador en Morelos del próximo gobierno federal aparte de  vulgar estaría mostrando la desesperación del propio Hugo por no quedarse fuera de proyecto lopezobradorista, como de hecho está. Una “grilla”, si a eso llega, que Rabindranath Salazar Solorio ni oye ni ve... MUCHA agua ha pasado por las barrancas de Morelos desde que el diputado constitucionalista Juan Salazar Pérez fue el primer presidente del comité directivo estatal del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Y de que Luis G. Ocampo, Joaquín Pineda y Tomás Domínguez ocuparon los turnos segundo, tercero y cuarto en la presidencia del antecedente del Revolucionario Institucional (PRI), durante el lapso 1932-36. Luego, convertido en Partido de la Revolución Mexicana (PRM), de 1938 a 1946 transitaron por la dirigencia estatal Porfirio Neri, Manuel Aranda y Leandro Bermúdez. De ahí pal’ real, a lo largo de cincuenta y tantos años una treintena de políticos ocuparon el cargo, hombres la mayoría y mujeres las menos. De los cuarenta a los noventa: Fausto Galván Campos, Santiago Chacón Durán, Diódoro Rivera Uribe, Gonzalo Pastrana Castro, Marcos Figueroa Campos, Francisco Solar Cañas, Jesús Díaz Bustamante, José Castillo Pombo, David Jiménez González, Raymundo Llera Peña, Juan Salgado Brito, Quintín Manrique Barenque, Marcos Manuel Suárez Ruiz, Joaquín Magdaleno González, Rubén Román Sánchez, Jorge Meade Ocaranza, Jorge Trade Nieto, Eduardo Mac Mahón, Luis Manuel González, Francisco Argüelles, Jorge Martínez Salgado, Laura Catalina Ocampo, tal y tal hasta llegar a Marisela Sánchez Cortés, Guillermo del Valle y los demás. Algunos ya no están en este mundo, otros se hicieron ancianos y unos más se hallan en el umbral de la tercera edad. Varios repitieron: David Jiménez González y Juan Salgado Brito. Y el récord de permanencia para Marcos Figueroa (1965-70), seguido de Jesús Díaz Bustamante (1972-76) y Marcos Manuel Suárez (1982-87). Pero vivos y muertos, a todos los puso el gobernador en turno que para eso y para más era el primer priista del estado. Hasta el 2000 que el tricolor perdió la gubernatura y, ya sin la “línea” que acataron por siete décadas, los priístas quedaron al garete. Entonces empezaron las consultas a la militancia como el método para elegir al presidente del CE, los jaloneos de los grupos, los liderazgos de mentiras, las divisiones que fueron incapaces de zanjar. Así siguen, transcurridos ya dos gobiernos del PAN y a punto de terminar el primero del PRD, en un caos de chivos en cristalería, de travesuras de perversos conocidos que por sobadas a nadie engañaron, de falsas enemistades o alianzas verdaderas. Frescas las heridas por el cuarto lugar en la elección de gobernador de su candidato, Jorge Meade Ocaranza, erosionados al máximo los liderazgos regionales, rendidos los cuadros que envejecieron sin permitir los relevos generacionales, como diría López Obrador: al PRI de Morelos sólo le quedó el cascarón. ¿Dónde está Alberto Martínez González, su presidente? ¿Y dónde los notables que se creían “cuadros”? Algunos calculando la oportunidad de darse de alta en Morena. Ya lo verán… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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