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Y sí: las ciudades deben evolucionar; las obras son necesarias e inevitables las molestias durante su ejecución. Pero hay modos. Caso del ensanchamiento del libramiento de la autopista, llamado Paso Exprés por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y bautizado por el vulgo  como Paso de la Muerte. El derribo del puente de la avenida Palmira colapsará la circulación vehicular en Díaz Ordaz, Rufino Tamayo, Galeana, Morelos y 16 de septiembre de la colonia Acapantzingo; las avenidas Puebla, Morelos, Juárez, Leyva, Atlacomulco y Cuauhtémoc; el tramo del libramiento Polvorín-Tabachines y otras  arterias donde el tránsito de automotores ya es de por sí complicado. De sur a norte, padeceremos “embotellamientos” en  la Autopista del Sol, a la altura del fraccionamiento Burgos, que se acentuarán en las “horas pico” y los fines de semana por el desplazamiento de turistas a la zona de balnearios y al puerto de Acapulco, de modo que las afectaciones también abarcarán a Temixco. Delegado de la SCT, José Luis Alarcón Ezeta da la impresión de que no sabe ni dónde está parado. Presume que el puente de Chamilpa será terminado de construir el 30 de este mes, y que de ello depende la demolición del de Palmira, lo  que anuncia para el 19, o sea, el próximo lunes. En medio de la confusión, se supone que las fechas pueden variar, por otros motivos y que los colonos de  Acapantzingo se preparan para la fiesta de San Miguel Arcángel, el 29 de septiembre. Previsto por el director de la Policía de Tránsito de Cuernavaca, José Huber Abarca Román, el apoyo de veinte agentes será insuficiente ante la magnitud del desmadre vial. No hay otra palabra, ni cómo nos salvemos los cuernavacences y los turistas…LA Plaza de Armas es de varias formas una incógnita que sólo despejará la inauguración de los trabajos de remodelación, este miércoles un día antes de la ceremonia del “grito” de Independencia. Protegida por una barda previsional de madera durante los siete meses que duró la obra, la generalidad de los cuernavacences ignora cómo quedó, así que este “misterio” lo develará el retiro de la valla. El primer cambio ya se aprecia con la reubicación de cuatro puestos de periódicos, colocados calle de por medio sobre la banqueta del lado oriente, metálicos, más pequeños  que los armatostes de mampostería que databan de 1992. Polémicas las demandas del Frente Amplio Morelense, el campamento que mantiene en el costado norte del Palacio de Gobierno desmerece la nueva plaza, pero no la afecta gran cosa. Y la pregunta principal que se hace la gente de la ciudad es si regresarán a la explanada los comerciantes semifijos que tenían changarros de fritangas enfrente del restaurante La Universal y el edificio Las Plazas, los puestos de artesanías, de libros y dulces, o si los frenará el Ayuntamiento asignándoles otro sitio y que ellos lo acepten. De cualquier manera, estamos a horas de que sea finiquitada la enésima transformación del corazón social y político de la capital de Morelos. A saber: seis décadas y media atrás Luis Flores Sobral fue el presidente municipal durante cuya gestión fue modificado el entones llamado Jardín Morelos, en 1950, retiradas las bancas metálicas (algunas  subsisten en el Jardín Juárez) y en su lugar empotrado un círculo de asientos de cemento. Con el transcurso de los años la plaza sufrió otras modificaciones hasta quedar como el Jardín de los Héroes, representados en un laberinto Morelos, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Jaime Nunó y Francisco Bocanegra. Mucho antes, el predio vio de frente al Mercado Colón que desapareció el 15 de septiembre de 1910, al cumplirse el centenario del inicio de la guerra de Independencia de México y ser puesto en servicio el  Mercado Municipal (o Del Reloj). A mediados de los sesenta, las estatuas fueron retiradas y enviadas a cabeceras municipales y colonias de la capital, naciendo la Plaza Cívica a la que aún se podía darle vueltas en coche. Pero a fines de los setenta fue otra vez cambiada, esta vez por el gobernador Armando León Bejarano. En los albores de 1992, Antonio Riva Palacio efectuó la octava (¿o séptima?) remodelación de la plaza que con el nombre de Jardín Morelos fue inaugurada el 15 de septiembre, anclada en el centro la estatua del “Morelotes” que fue llevada del costado sur del Palacio de Cortés y en 2010 regresada a su sitio original. Reformado en 2011 el lado oriente, la desaparición del Puente del Mariachi amplío la perspectiva de la explanada, pero ya estaban ahí el comercio  ambulante y semifijo que se volvería inmovible… ME LEEN MAÑANA.

 

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]