Manos criminales aflojaron los birlos de las llantas de la camioneta del diputado federal panista, Javier Bolaños Aguilar, así que por poco sufre un accidente provocado, el miércoles en el segundo piso del periférico de la Ciudad de México. El ataque a la integridad física del también aspirante a gobernador de Morelos, que aquí pasó casi desapercibido, ocurrió en el contexto del encono panista por las diferencias entre el presidente de este partido, Ricardo Anaya, y la ahora pretendiente a candidata sin partido a la Presidencia de la República, Margarita Zavala. Presentada al día siguiente la denuncia del hecho en la Procuraduría General de la República, como ocurre en estos casos lo más probable es que pase a formar parte de la estadística. Y nada más… EL de Sergio Estrada Cajigal, el jueves en un restaurante de Domingo Diez, no fue “destape”; fue la confirmación del candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca por el Partido Encuentro Social (PES). Si no como el gobernador de 2000-2006, si por su papel en la alcaldía citadina 1997-200 Estrada dejó un recuerdo positivo en un amplio sector de la población. Más sabido que las borracheras de Felipe Calderón, el plan es que Sergio haga mancuerna con Cuauhtémoc Blanco Bravo, este como candidato a la gubernatura… PARA revisar el avance en la atención a las afectaciones por el terremoto del 19 de septiembre, el gobernador Graco Ramírez se reunió con presidentes y ayudantes municipales de Jonacatepec. Ahí, de 21 escuelas 19 sufrieron daños entre graves y menores, por lo que serán ubicadas 20 aulas móviles para que los alumnos puedan tomar clases. Pero dado que de los alcaldes la población no puede esperar mucho, reuniones como la de “Jona” deberá hacer Graco en los treinta y tres municipios, para no quitar el dedo renglón, repitiéndolas en donde los perjuicios son mayores… UNA de dos: o el secretario del Trabajo, Francisco Santillán Arredondo, no se ha dado cuenta de que las amenazas de destitución a alcaldes no los asusta, o blandiéndolas persigue fines aviesos que a veces son económicos. Pero insiste, ahora versus los de Zacatepec, Xochitepec, Miacatlán y Jojutla, con qué motivo, causa, razón o pretexto si no que por pagos incumplidos de laudos laborales por entre 10 y 12 millones de pesos… CRUDAS, las imágenes del video muestran un asesinato a mansalva, disparada el arma del homicida a pocos metros del joven que, desplomado, es pateado por otro o el mismo sujeto que le acaba de dar muerte. Como es sabido, sucedió la madrugada del 29 de septiembre en el Bar Ático de Domingo Diez y, transmitido el video este fin de semana en un telenoticiero de alcance nacional, el fiscal Javier Pérez Durón salió a reprobar el homicidio artero y a pedir que los ayuntamientos cumplan su trabajo en los antros ya que se permite la entrada a personas armadas. Cierto: donde hay, los “cadeneros” dejan entrar a clientes habituales o personas influyentes, sin “cachearlos” o pasarles el detector de metales para comprobar que no están armados. Por su parte, los recorridos por los antros de los inspectores de Gobernación municipal son para “pasar por lo suyo”, cerrar los ojos ante la presencia de menores de edad  y de vez en cuando levantar alguna infracción, para simular que “trabajan”. Porque esto lleva años y continuará sucediendo, se debe a que puede más la corrupción que el poder de la autoridad…  Lo cual trae a la memoria las llamadas campañas de despistolización que fueron comunes en los setenta, ochenta y noventa. Grupos de policías irrumpían en botaneras, cantinas, bares y discotecas de todo el estado, en pueblos del oriente, el centro y la zona cañera. Los parroquianos se asustaban, sobre todo los que tenían cuentas pendientes con la justicia y portaban pistolas o cuchillos. Salían a relucir los “charolazos” de prensa o de influyentes. Separados hombres y mujeres para la revisión, a los que les daba tiempo arrojaban al piso las escuadras, las navajas 0-7, uno que otro cigarrillo de mariguana y todos poníamos caras de inocentes. Los policías se iban y a veces se llevaban uno o más detenidos. Pasado el sofocón, regresaban la música, el baile y los tragos aderezados con los comentarios, las protestas e incluso bromas por lo que acababa de pasar. No faltaban los que aprovechaban la confusión de los meseros y el “cadenero” para marcharse sin pagar la cuenta, pero la mayoría coincidíamos en que las campañas eran necesarias, para bien de los pacíficos y que los malos se fueran al diablo... ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]