Horas antes la elección mexiquense barruntaba tormenta, trascendidos hechos típicos en jornadas comiciales cuando el poder político se juega el todo por el todo. Uno: enfrente de las oficinas del partido Morena, en Ixtapaluca, así como afuera del domicilio del ex alcalde de Chalco, Luis Enrique Martínez Ventura, fueron depositadas cabezas de cerdo y coronas de flores acompañadas de amenazas intimidantes. Martínez fue dos veces presidente municipal y una diputado local por el PRI; abandonó este partido para pasarse a Morena. La cabeza porcina que le dejaron estaba en una mochila, y pegada a ésta el mensaje de “no hay plazo que no se cumpla, tienes 24 horas para largarte; es para ti”. Tres: en la carretera que comunica a Villa del Carbón con Atlacomulco, cuatro hombres fuertemente armados amagaron al diputado federal de Morena, Rodrigo Abdalá, y a un grupo de personas que lo acompañaban. Los pistoleros intentaron bajarlos de su vehículo, después de que habían entregado los listados de representantes de casilla de su partido en la zona boscosa de Pueblo Nuevo. Abdalá denunció que al abandonar Pueblo Nuevo, donde distribuyó las listas a sus compañeros, fue seguido por una camioneta con vidrios polarizados que los alcanzó unos cinco kilómetros adelante en dirección a Atlacomulco. Abdalá ha trabajado en la organización de los comités de defensa del voto por Morena en la zona norte de la entidad mexiquense. Cuatro: el titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, Santiago Nieto, tuiteó que dos autobuses que acarrearían votantes fueron detenidos en el estado de México. Los choferes dijeron iban a “un operativo especial”, el twitter de Nieto no precisó de qué empresa son los camiones, pero si la imagen: son de Pullman de Morelos. Lo cual tampoco es raro, sabido desde semanas atrás que priistas morelenses se trasladarían al Edo-Méx. para operar el “Día D”… Guardadas las diferencias de territorio y población, las circunstancias políticas y de tiempo, ¿el resultado de la elección de gobernador de ayer en la vecina entidad se parecerá a la elección presidencial del 6 de de julio de 1988? Postulado por el Frente Democrático Nacional compuesto por los partidos Auténtico de la Revolución Mexicana, Popular Socialista y el Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano contendía contra el candidato del PRI, Carlos Salinas de Gortari. Una confrontación política en la cual también estaban Manuel J Clouthier, por el PAN; Rosario Ibarra, por el extinto Partido Revolucionario de los Trabajadores, y Gumersindo Magaña, del desaparecido Partido Demócrata Mexicano, pero que al final de cuentas fue nomás entre dos. México venía de una inflación galopante, en el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado. No existía un organismo electoral (supuestamente ciudadanizado, el Instituto Federal electoral sería creado dos años más tarde) que calificara los resultados comiciales, sino el Colegio Electoral que dependía directamente del Poder Legislativo. Instalado por el PRI en el edificio Bellavista un centro de cómputo del que fue puesto a cargo el priista César Uzcanga, la tarde de ese día el columnista le preguntó: “¿cómo van los resultados?”. Lacónica, su respuesta le llevó sólo dos palabras: “¡ya nos llevó la chingada!”. Efectivamente habían sido derrotados los candidatos del partido tricolor a diputados federales Gonzalo Pastrana Castro y Alejandro Mojica Toledo, entonces y respectivamente dirigentes de los sectores obrero y popular, y hoy día Mojica pasado a Morena para buscar la candidatura a alcalde de Cuernavaca. Oficialmente, el Colegio Electoral tuvo que reconocer el triunfo en Morelos de Cárdenas, y que el PRI también había dejado de ser mayoría en Baja California, Colima, el Distrito Federal, Guanajuato, Jalisco, México y Michoacán. A nivel nacional, solamente un fraude explicaba el triunfo de Salinas y que aquí, no obstante su condición de candidatos fuereños, habían ganado para senadores Hugo Domenzáin Guzmán y Jesús Rodríguez Rodríguez al tiempo que perdían los locales Pastrana y Mojica. El resto también es historia: fundado el 5 de mayo de 1989, el Partido de la Revolución Democrática nació del fraude electoral de 1988. Y el presente en la mañana de ayer mismo: la elección del estado de México con tufo a fraude, en una batalla únicamente entre dos, la candidata de Morena Delfina Gómez Álvarez y el priista y primo del presidente Enrique Peña Nieto, Alfredo del Mazo, más la plena seguridad de que no ganarían ni el perredista Juan Zepeda Hernández y mucho menos la panista Josefina Vázquez Mota… ME LEEN MAÑANA.

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