El pleito es por la vulgaridad del dinero. Pero no se trata de la típica discrepancia de socios por la repartición de las utilidades de una empresa, tampoco de desacuerdos entre una banda de ladrones por la repartición del botín. No. La diferencia es por la recaudación de la feria patronal del tercer viernes de cuaresma en el pueblo de Tepalcingo, reticente el obispo Ramón Castro y Castro a que el cincuenta por ciento sea destinado a la realización de obras de restauración del templo de Jesús Nazareno, El Señor de Tepalcingo. ¿Cuánto dinero genera a la Iglesia esta festividad que es una de las más antiguas de México? Confrontados a principios de febrero del año pasado el dirigente de la grey católica de Morelos y un sector de los feligreses, éstos calcularon hasta cuatro millones de pesos. Entonces los vientos de Fronda que soplaban en esa comunidad del oriente llegaron como una crónica anunciada, la tarde noche del domingo 7 cuando fue sacado por la fuerza del templo el grupo que apoyaba al sacerdote José de Jesús Cruz Martínez quienes a su vez el jueves anterior habían echado del mismo recinto al grupo contrario al clérigo. Los periódicos describieron palos, empujones, raspones, agresiones verbales y campanas a rebato; la presencia de policías del mando único de esa localidad apoyados por elementos de fuerzas del orden público llegados de los municipios cercanos de Jonacatepec, Jantetelco, Zacualpan, Temoac e incluso de Cuautla y Yecapixtla para rescatar a cinco personas retenidas en el interior del templo. El Obispo no se presentó; había estado haciendo lo que suele hacer, en esa ocasión, política tamizada como acto solidario apersonándose en el plantón que mantenía en el Zócalo de Cuernavaca el rector de la UAEM, Alejandro Vera. El conflicto databa de julio de 2015, derivado del caso de un robo de arte sacro en el santuario del Señor de Tepalcingo que denunció en la Procuraduría General de la República el lugareño Jesús de la Rosa Cortés. Del templo había desaparecido una pieza de oro con incrustaciones de esmeraldas y rubíes, de aproximadamente un metro de alto y un peso de más de diez kilos que fue sustituida por otra distinta laminada en color oro, según aseguró De la Rosa, quien responsabilizó al cura José de Jesús, al también sacerdote Roberto Dirzo Aceves, al vicario episcopal Jesús Longar Estrada y al mismísimo Obispo. Declaró a reporteros que habitantes de Tepalcingo tomaron la decisión de proceder penalmente en contra de Castro y Castro “porque es el responsable de la Iglesia Católica en Morelos”. Afirmó que una vez concluida la feria, De la Cruz se negó a abrir las alcancías en donde los fieles depositaron limosnas, diezmos y donativos, y que al día siguiente sólo reportó poco más de 500 mil pesos cuando la recaudación mínima que ha tenido esta festividad ha sido de más de un millón y medio y la máxima ha superado los cuatro millones. A este respecto, el denunciante presentó un recibo de una empresa de traslado de valores, de dinero que fue entregado a la Diócesis de Cuernavaca en lugar de ser utilizado para obras de mantenimiento y reparación del santuario cuya estructura e imágenes ya advertían un grave deterioro. Denunciados por negarse a atender a los tepalcinguenses el director de Asuntos Religiosos del Gobierno Estatal, Saúl Medina Mondragón, y Fernando Duarte Mondragón, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Castro reaccionó argumentando una rueda de prensa “en su contra”, cuando la realidad fue que los reporteros que entrevistaron a De la Rosa salían de una conferencia con medios a la que convocó en el Salón Bicentenario del Palacio de Gobierno la secretaria de Turismo, Cristina Faesler Bremer. Infortunadamente, esta vez las cosas tampoco pintan bien. Los mayordomos y los integrantes del Comité del Santuario, representantes de los gobiernos estatal y federal así como de la Diócesis de Cuernavaca acordaron que la repartición de los recursos que se obtengan en el templo sería de 50 por ciento para la Iglesia y otro tanto para la restauración del santuario. Sin embargo, después de que el domingo antepasado el Obispo envió una circular a todas las parroquias ordenando que ningún sacerdote fuera a Tepalcingo a celebrar misa, el sábado vinieron a Cuernavaca los del comité. Se externaron preocupados por la tranquilidad de los pobladores y los visitantes de Tepalcingo. Le pidieron al Obispo que “se ablande tantito”. Le reprocharon: “¡Esto ya rebasó el límite! ¡Nos está destruyendo, nos está dividiendo!”... ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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