Que recuerde el columnista, sólo dos presidentes municipales de Cuernavaca ascendieron a gobernadores: el priista Felipe Rivera Crespo, en la década de los setenta, y el panista Sergio Estrada Cajigal, al inicio del siglo XXI. Otros lo intentaron o fueron mencionados para el cargo: el extinto José Castillo Pombo, quien en 1998 se convirtió en el primer procurador general de justicia propuesto por el gobernador al Congreso Estatal, y David Jiménez González, este último, el actual magistrado de la Sala Regional del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa cuya aspiración remota por la gubernatura aún es citada en algunos medios políticos. Al igual que Estrada, el ahora virtual candidato del Partido Encuentro Social (PES) a la alcaldía citadina, la obra de “Pepe” Castillo fue repavimentar una parte de la ciudad, en tanto la administración de Jiménez se distinguiría por la construcción de la biblioteca en el parque Melchor Ocampo, la remodelación del Palacio Municipal y la orden por la que hasta hoy día las cantinas cierran los domingos. No es el caso de Jorge Morales Barud, otro de los priistas que actualmente pretenden la candidatura a gobernador y quien antes de ser alcalde de Puente de Ixtla ocupó la primera magistratura por dos años, en sustitución de Jorge Carrillo Olea. Ser, pues, un buen presidente municipal suele catapultar a la gubernatura, pero el desempeño del cargo edilicio no es garantía de que así ocurra; depende de otros factores, más de tipo político que de aceptación social. Ejemplos: Alfonso Sandoval Camuñas, el alcalde de Cuernavaca más carismático y luego diputado federal, estaba perfilado a la gubernatura, pero se le atravesó la parca. E, impopular, la gestión de Adrián Rivera Pérez en la presidencia municipal, siendo luego el candidato del PAN a gobernador del PAN quedó en el tercer lugar de la elección de 2012, atrás del priista Amado Orihuela y más rezagado del perredista Graco Ramírez… Obra pública y programas sociales tienen poca o ninguna los cuernavacenses por parte del Ayuntamiento. Sumida la ciudad en un abandono que ciertamente viene de la administración anterior a cargo del priista Jorge Morales Barud pero creció a partir de la gestión de Cuauhtémoc Blanco Bravo, el pretexto fue y es el mismo: la falta de recursos que sin embargo sí tiene la Comuna para pagarle la renta de una mansión al ex futbolista de Tepito que ahora quiere ser gobernador, así como personal de seguridad y/o servidumbre al secretario técnico José Manuel Sanz. La situación que vive la gente de Cuernavaca contrasta con la de Yautepec, de cuyo alcalde Agustín Alonso Gutiérrez reciben programas sociales como el transporte universitario gratuito que traslada a sus centros de estudio a alumnos de la UAEM, UPEMOR, Tecnológico de Zacatepec y CICS del Politécnico Nacional, el comedor popular que da alimento gratis a personas de la tercera edad y el Programa del Bolillo Popular que pone en la mesa de hogares pobres bolsas con diez bolillos por cinco pesos. (Agustín reconoce: este programa se lo copió al gobernador 1982-88 Lauro Ortega Martínez). Decir que el segundo informe de Agustín fue una fiesta del pueblo sería chocante, y sin embargo lo fue. Realizado la tarde-noche del viernes en el Centro Deportivo Yautepec que está en etapa de construcción y al que los lugareños se refieren pronunciándolo como ce de y (CDY), las gradas y lo que será la cancha de fútbol se llenaron hasta el tope. Qué chiste, se podría advertir, jalada la gente por el imán del concierto del cantante José María Napoleón. No: el público pudo haber llegado hasta que comenzara la actuación del baladista hidrocálido, nadie se los habría impedido, pero fue llegando con anticipación de una y dos horas inclusive antes del mensaje del edil y la proyección del video acerca de obras cuya inversión de 130 millones de pesos –en algunos casos con recursos propios– que marca un récord histórico y así lo reconocen los comentarios de los lugareños. Hijo de Agustín Alonso Mendoza, quien ya fue dos veces alcalde de Yautepec y probablemente lo será por tercera ocasión en 2018 por el partido Morena, en “Yaute” se dice que Alonso Mendoza fue un presidente de buenos resultados, pues hizo obra y además no endeudó al Ayuntamiento, pero que su primogénito lo superó en número de obras y programas sociales. Siendo posiblemente el mejor de los 33 presidentes municipales de Morelos, en 2018 Alonso Gutiérrez no tendría ningún problema para ganar al menos la elección de diputado local o federal por el distrito respectivo. Pero por lo pronto se queda en la alcaldía el resto del trienio. Y quién sabe: ¿algún día gobernador?.. ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán

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