Hermana de la pobreza, la falta de oportunidades de empleo lleva décadas vomitando emigrantes, muerte y desgracia. Tristemente famoso el caso de Edgar Tamayo, este oriundo de Miacatlán fue ejecutado en Texas el 24 de enero de 2014. Había esperado diez años el perdón que nunca le llegó al corredor de la muerte, preso desde enero de 1994 en la prisión de Huntsville. Acusado del hecho imposible de haber asesinado a un policía en los momentos en que estaba sentado en la parte posterior de una patrulla, ebrio y con las manos esposadas a la espalda, fueron inútiles los argumentos de su defensa, la intervención del Consulado y de al menos dos gobernadores… En julio de 2011 se supo aquí de la desaparición de Humberto Casarrubias Sánchez, un morelense vecino de Mazatepec que el 3 de ese mes y año dejó su pueblo para buscar el “sueño americano” que pronto se le trocó en pesadilla. El 11 entró a trabajar en una empresa de Chicago, sólo 8 días después desapareció y dos meses más tarde fue hallado sin vida... Otros casos del archivo del columnista: El 12 de enero de 2007, Francisco Javier Domínguez Rivera tenía 22 años cuando fue asesinado por un policía de la guardia fronteriza. Dos días antes había salido de Cuautla junto con sus hermanos René y Jorge Eulalio así como su amiga Sandra Yazmín Vidal Guzmán. Originaria de Puebla, hacía una década que la familia Domínguez Rivera residía en Cuautla. La madrugada del domingo siguiente el cadáver de Francisco Javier fue traído a la que había sido su casa en el número 11 de la calle Josefa Ortiz de Domínguez de la colonia Ampliación Pedregosa... En julio de 2005, tres morelenses murieron deshidratados en desiertos lindantes con la frontera mexicana. En incursiones por separado lograron cruzar “la línea” Juan Ortiz Cañedo, quien vivía en la colonia La Huizachera de Jiutepec; Felipe Rodríguez Ortiz, vecino de Ticumán, y Edilberta Anzúrez Rivera, de Tlacotepec. Ambos de 38 años de edad, Juan y Felipe se jugaron la vida internándose en los desiertos de Texas y Arizona, pero sucumbieron ante las temperaturas superiores a los cuarenta grados. Joven también, con apenas 20, Edilberta expiró en medio del infierno de arena, cactus y víboras de Arizona. El día 16 del mismo mes, otro capítulo de la incesante emigración de hombres y mujeres morelenses desempleados o con trabajos mal remunerados registró el infortunio de Jesús García Posadas, un muchacho de 23 años que  dejó su familia en la colonia El Estribo de Acatlipa. Ya tenía trabajo en Las Vegas, Nevada, pero un accidente de tránsito le cegó la vida… Asesinada en Chicago el 4 de febrero pasado una familia de seis compuesta por dos niños de 10 y 13 años, la mamá, el tío y los abuelos, dos semanas después cuando los cuerpos de la madre y los hijos llegaron a Acatlipa el padre de los pequeños expresó: “Por fin mi familia descansará en paz”. Perdió a sus hijos, su esposa, sus suegros y su cuñado, y él mismo se hallaba aquí esperando la conclusión de trámites de residencia para viajar a la Ciudad de los Vientos… Por esos días el alcalde de Yautepec, Agustín Alonso Gutiérrez, y la  secretaria de Desarrollo Social del Gobierno Estatal, Blanca Estela Almazo, firmaron un convenio de ayuda a morelenses que se encuentran en Estados Unidos. Con una población de cien mil habitantes, más de 25 mil de Yautepec reciben remesas de sus parientes, es decir, la cuarta parte, mientras que a nivel estatal se estima que 264 mil morelenses han emigrado al país del norte, o sea, una de cada siete hombres y mujeres de la población de un millón 700 mil que en 2015 enviaron 550.8 millones de dólares. También signado en Temixco, el convenio de Yautepec prevé una serie de acciones, entre otras, para traslados de paisanos que estén enfermos o fallezcan fuera del país, como el caso reciente de Acatlipa; de gestiones para apoyos humanitarios, obtención de actas de nacimiento de mexicanos nacidos en el extranjero, certificados de estudio, pensiones alimenticias y repatriación de menores. Asimismo, para crear clubes de migrantes, como el de los hombres de Tilzapotla que años ha funciona en Chicago y con cuyas remesas ha sido posible la construcción de obras públicas por medio del programa 3x1 en el que por cada peso que envían el gobierno pone dos, al igual que ha ocurrido en Temixco, Tetela del Volcán, Miacatlán, Mazatepec… Las previsiones firmadas están bien, pero mejor si aquí hubiera empleos suficientes para que tantos paisanos no huyan de la pobreza… y corran el riesgo de que los dólares los conduzcan a la desgracia…ME LEEN MAÑANA.

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