Pues sí: una nueva Constitución para el estado de Morelos será una acción histórica. Parchada, adecuada a circunstancias y a veces contaminada por intereses políticos, la vigente data de 1930. La nueva será esencialmente la misma, confirmados en ella los derechos universales del ser humano, pero para que marque un antes y un después porque sus modificaciones resulten trascendentes para la vida social y política de los morelenses, los diputados del Congreso Estatal deberán hacerse asesorar por expertos. Parece inminente que temas como la revocación del mandato, la abolición de la reelección de presidentes municipales y diputados locales así como la segunda vuelta electoral centrarán las discusiones de la Mesa para la Reforma del Estado en donde el presidente de la Mesa Directiva, Francisco Moreno Merino, propuso la creación de una nueva Constitución Política. Pero para constatarlo habrá que esperar hasta las elecciones de 2018. Por lo pronto, aparte el histrionismo del proponente, la sola propuesta tiene una dosis de histórica, habilitada la dicha mesa no en la casa del Legislativo, bloqueada desde semanas atrás por trabajadores de la burocracia inconformes, sino en la sede alterna de la calle Cataluña que, blindada por fuerzas policíacas, por decir lo menos fue atípico… Como también resulta histórico el cambio de la ruta del desfile del 16 de septiembre, esta vez no el recorrido de los contingentes por las avenidas Matamoros y Galeana, donde desde hace un titipuchal de años tuvo lugar el desfile de las fiestas patrias, sino lejos del centro, en la avenida Poder Legislativo, partiendo de Nueva Italia al crucero de Gobernadores. Puesto el campamento del llamado Frente Amplio Morelense (FAM) en el costado norte del Palacio de Gobierno, por eso fue cambiado el recorrido del desfile. Que se lo “agradezcan” los cuernavacences al rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y presunto aspirante a gobernador, Alejandro Vera Jiménez, a su gurú Javier Sicilia, a los autonombrados activistas políticos que están regodeándose por su nuevo “logro”… De lo histórico del “grito” de Independencia puse apenas esta perlita: –A imitación a los tlatoanis mexicas, quienes “ajustaban” las fechas conmemorativas de grandes batallas y conquistas entre otros hechos del pasado a los días en que los monarcas celebraban su ascenso al trono, para legitimar e incrementar su poder ante el pueblo y las naciones indígenas vencidas, José de la Cruz Porfirio Díaz Mori hizo lo mismo. Don Porfirio nació en Oaxaca el 15 de septiembre de 1830 y murió en el destierro de París, el 2 de julio de 1915. Pocos mexicanos saben o recuerdan que este general, primero liberal y luego dictador reeleccionista, fue quien instituyó la tradición hecha ley de iniciar los festejos de la Independencia con “El Grito de Dolores” del cura Hidalgo, al darlo a las once de la noche del 15 de septiembre… para hacerlo coincidir con su cumpleaños, así fuera durante la última hora de la noche. Después de 33 años de tan coincidente celebración y cuatro reelecciones, el dicho popular en aquellos años era que las fiestas patrias iniciaban con “las mañanitas” a Don Porfirio y éste se auto celebraba en grande desde  el balcón central de Palacio Nacional con “El Grito”, aclamado por el pueblo... Y en otra entrega, éste comentario para el plano local: –Es la del “grito” de Independencia la única ceremonia oficial que abarrota de mexicanos emocionados las plazas públicas en pueblos chicos y grandes, que atesta la Plaza de la Constitución del ex Distrito Federal y desborda los zócalos de las capitales estatales. Vibra la gente exaltada, presente el fervor patrio que nos recuerda a los héroes que nos hicieron libres, deseada la utopía de que viviera el gran Morelos para que los habitantes de este pedacito de México viviéramos mejor. Prohibida en Cuernavaca la venta de elotes durante las noches del “grito”, eso fue hace quién sabe cuántos años porque la muchedumbre de abajo lanzó una lluvia de elotazos a los políticos que estaban en lo alto del balcón central del Palacio de Gobierno. El incidente quedó para la anécdota, igual que la del alcalde de voz afeminada que leía el acta de Independencia cuando de la muchedumbre alguien le grito, fuerte y claro: “¡habla como hombre, cabrón!”, y las carcajadas se oyeron hasta el Palacio de Cortés… Hoy, la ceremonia del “grito” y el escenario de la Plaza de Armas remodelada es visualizada con morbo político por los del FAM. Y esto, la incertidumbre, no nos gusta a los cuernavacences… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]