Igual que el juego de beisbol, el proceso electoral no acaba hasta que termina. Declarado como tal por la autoridad respectiva, Cuauhtémoc Blanco Bravo ya es gobernador electo de Morelos y está de vuelta en la alcaldía de Cuernavaca, pero el presidente municipal electo de la propia capital, Francisco Antonio Villalobos Adán, no se halla en la misma circunstancia. El domingo que Cuauhtémoc recibió la constancia de mayoría, externó su inconformidad por el ungimiento de “Toño” como su sucesor en la jefatura del Ayuntamiento. Lo descartó: “no es del equipo”, y declaró a reporteros que se analiza con abogados de la coalición Juntos Haremos Historia “cuál será el camino a seguir en torno a ese caso”. Obvia la respuesta del aludido, afirmó que no renunciará al puesto edilicio, tamizó que espera una relación de respeto y colaboración con el “Cuau” pero ello no canceló el diferendo. Otra canción se eructaba en las tripas de la Comuna, denunciados por corrupción funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, según señaló la regidora Amelia Fernández Aguilar durante la sesión de cabildo realizada el jueves. Refirió que la propietaria de una escuela particular denunció a inspectores por intentar extorsionarla con 20 mil pesos para que no clausuraran el plantel escolar. Puesto el acuse de recibo, en la reunión del cabildo de anteayer, además de serle tomada la protesta a Margarita González Zaravia como secretaria de Desarrollo Social, quedó formalizado el cambio de titular en la dependencia imputada de corrupción con la llegada de Fortino Benítez Sánchez. ¿Se trataba de que el día siguiente, ayer, Cuauhtémoc reportara saldo blanco en la reunión con Andrés Manuel López Obrador?.. MUERTO un hombre y lesionada una mujer la mañana de ayer en el enésimo accidente ocurrido en el Paso Express que infortunadamente no es el primero ni será el último, la parca terquea en esta vialidad a la que antes del socavón el gobierno de Enrique Peña Nieto presumió como de primer mundo. Llamado pomposamente Paso Express pero pronto bautizado por propios y extraños como Paso de la Muerte, seguirá cobrando vidas, por mal hecho. A huevo metieron ocho carriles donde no se necesita ser experto en este tipo de obras para discernir que sólo cabían seis y hubiesen sido suficientes. Angostos los carriles centrales, los conductores de vehículos chicos y medianos rebasan a centímetros de los espejos laterales, y casi rosándose los autobuses de pasajeros, camiones “tortons” y tráileres de uno o dos remolques. Se ha dicho hasta el cansancio: los “genios” de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no previeron acotamientos, de modo que en situaciones de fallas mecánicas, choques o volcaduras los alcances vehiculares son inevitables y prolongados por horas los “embotellamientos” hasta en tanto no aparecen las grúas para retirar las unidades descompuestas o siniestradas y llegan las ambulancias a socorrer a las víctimas, como volvió a suceder ayer. Al circular por el Paso Express –la obra no agradecida sino odiada por los cuernavacences–, el automovilista advierte el drástico cambio del paisaje. Patinador y peligroso, el piso de concreto hidráulico satura la mirada, hay una explanada pelona y sin vida. Las empresas concesionarias de la ampliación de carriles no plantaron árboles y arbustos suficientes en los alrededores de esta vía carretera. Reiterada, la afirmación viene al caso cada vez que las lluvias muestran las consecuencias de la deforestación, con inundaciones urbanas y suburbanas donde antes fluía el agua por sus cauces naturales. O sea, además de la alteración del paisaje citadino están los efectos sobre los asentamientos urbanos y los recursos naturales, entre otros, el socavón que hoy hace justo un año engulló las vidas de dos personas y evidenció omisiones criminales por parte de autoridades. De rebote, padecemos “embotellamientos” en la Autopista del Sol, a la altura del fraccionamiento Burgos se acentúan en las “horas pico” y los fines de semana por el desplazamiento de turistas a la zona de balnearios y al puerto de Acapulco, de modo que las afectaciones también abarcan Temixco. Las pérdidas horas-hombre, humanas y materiales son incalculables, pero nadie hace nada siquiera para intentar paliarlas. No parece mala idea que desde ahora Cuauhtémoc le vaya pidiendo a Andrés Manuel que apenas asumiendo el cargo de Presidente de México ordene la corrección del Paso Exprés, reduciéndolo a seis carriles, haciendo acotamientos anchos con salidas y accesos a la ciudad correctamente señalados. Total: soñar no cuesta nada… (Me leen después). 

 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected] 

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