Si la bola de cristal existiera, infalible, certera, y sus pronósticos se cumplieran al cien por ciento, las encuestas de opinión saldrían sobrando Pero puesto que el hubiera no existe, por eso y más razones las encuestas menudean en épocas preelectorales. Ya se sabe: unas “patito” hechas al gusto del cliente, como las que por estos días cínicamente ponen a “Pepe Toño” Meade en el segundo lugar de la carrera presidencial y casi alcanza al “Peje”, y otras serias, con al menos resultados que se antojan lógicos. Publicada ayer, una del periódico “El Universal” destaca en el primer lugar de la preferencia electoral por la gubernatura de Morelos a Cuauhtémoc Blanco Bravo, el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia conformada por el PES, Morena y PT; segundo, Víctor Caballero Solano (PAN); tercero, al candidato independiente Fidel Demédesis Hidalgo; cuarto, Jorge Meade Ocaranza (PRI); quinto, Rodrigo Gayosso Cepeda,  de la coalición Juntos por Morelos que forman el PRD y el PSD; sexta, Nadia Luz María Chávez (Partido Verde Ecologista de México); séptimo, Alejandro Vera Jiménez (Panal), y octavo, Mario Rojas Alba (Partido Humanista). Cada uno, respectivamente, con 33.7, 11.3, 8.9, 8.0, 7.8, 4.9, 8.7 y 0.9 puntos porcentuales, es decir y en números redondos, una diferencia de 22 puntos entre Blanco y Caballero y de 25 y 8 entre el propio Cuauhtémoc y Gayosso. Coincidentes o contradictorias con ésta, otras encuestas vendrán; pero si de la percepción social se trata por lo que se dice y comenta en la calle, las oficinas, casas y trabajos, en sitios donde poco o nada sepan de política y la administración pública, mucho es lo que resalta a favor del ex futbolista de Tepito y muy poco abona a la figura de los partidos y los políticos tradicionales. Un fenómeno, pues, parecido al de las vísperas de las elecciones de 2015. Y la conclusión: que si los adversarios del “Cuau” no lo paran en los tribunales con el muro del requisito constitucional de la residencia en Morelos, se les colará hasta el fondo de la gubernatura. Conste…  YA QUE no una ley de obra pública y privada que ponga orden en la construcción edificios, vivienda y demás, sí una norma técnica complementaria para la construcción y reconstrucción derivada del sismo del 19 de septiembre pasado. Bien, para que el gobierno y los particulares construyan como debe de ser y lo que de ahora en adelante sea edificado no se derrumbe a las primeras de cambio. Obvia la orden del gobernador Graco Ramírez, tiene que ver con la reconstrucción que no debe olvidarse. Un propósito que las prioridades de la cotidianidad deja de lado pero que no han cesado de atender servidores públicos en áreas clave como el coordinador del plan Unidos por Morelos, Sergio Beltrán Toto, ingeniero pro el Tecnológico de Monterrey y miembro de una familia chambeadora, esforzada de Jiutepec… EN reunión de diputados y dirigentes de ruteros, éstos golearon a aquéllos. Acordaron cambiar la Ley de Transporte, derogar el proyecto del Morebús, que de hecho ya estaba muerto y sepultado y, asómbrese el lector ante el valemadrismo de los “señores legisladores”, ampliar la antigüedad de los microbuses ruteros. O sea, que si ya andan rodando carcachas modelos diez y más años atrás, una vez que la dicha ley sea modificada podrán circular carachas más viejas todavía porque, según Aurelio Carmona Sandoval, presidente de Rutas Unidas, “están en buenas condiciones”. Agitado el gremio transporteril, lo está por la codicia de concesiones de taxis y rutas que acelera la proximidad del final del sexenio. Abaratadas las de taxis, a 30 mil pesos o un poquitín más, bailan la danza de billetes en la Secretaría de Movilidad y Transporte. Porque el servicio de taxi esta sobresaturado en la zona metropolitana, el Gobierno Estatal no debería expedir ni una concesión más para Cuernavaca, Temixco, Jiutepec, Emiliano Zapata y Xochitepec. Pero siguen autorizándolas debido a que las concesiones de municipios poco poblados valen menos. El caso es que, como cada fin de sexenio, muchos quieren concesiones. Esta vez, so pretexto de la regularización que viene de 2014 presionan para obtenerlas, igual los que tienen, tuvieron pero las vendieron o nunca han tenido. Aunque depreciadas las de taxi en comparación a lo que valían hace doce años, todavía cuestan buen dinero; siguen siendo consideradas un patrimonio que dan para vivir, sobre todo por quienes poseen más de una, entre ellos los llamados líderes del transporte. Y eso que los Uber funcionan sin concesión… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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