Casas, departamentos, edificios, terrenos baldíos... Pagaban los propietarios de bienes inmuebles el impuesto predial por el uso de calles, drenaje, alumbrado púbico, recolección de la basura, etc. La infraestructura urbana, pues. El predial iba junto con pegado, un pago nomás, pero después lo fraccionaron y los ayuntamientos comenzaron a cobrar por cada uno de ellos. Entonces alcalde de Cuernavaca, en abril de 2007 Jesús Giles Sánchez privatizó la recolección y el traslado de la basura. Concesionada a la empresa Promotora Ambiental, S.A. (PASA) por veinte años durante los cuales la Comuna pagaría seis millones de pesos mensuales, en agosto de 2010 el a la sazón presidente municipal, Manuel Martínez Garrigós, canceló la concesión con otros y el argumento legal de que la compañía regiomontana dejó de prestar el servicio y cobraba por “toneladas” de 800 kilos. Ello originó un litigio que se supone continúa hasta hoy, acaso mayor el monto de los 300 millones de pesos por el que en  diciembre de 2014 el abogado de la empresa, Guillermo Pasquel, “exigió” le fuera fincado el juicio político al alcalde en turno, Jorge Morales Barud, que naturalmente fue desdeñado por el Congreso Estatal. Luego vino la intentona de otro negociazo, esa vez mediante la privatización del alumbrado público. En 2015, la empresa N.L. Technologies ofertó lámparas de última generación con cámaras de video vigilancia e internet; el debate llevó semanas, la sociedad sospechó de un negocio multimillonario asimismo planeado para dos décadas, pero estando ya de salida los alcaldes y los diputados, en agosto de ese año los legisladores locales no pudieron sacarlo y se les “cebó” el negocio que ya palpaban en sus portafolios. Lo anterior por lo que sigue: el viernes pasado el Congreso Estatal autorizó al alcalde Cuauhtémoc Blanco la privatización del alumbrado público. Trascendida la especie de manera escueta, no fue precisado el lapso de la concesión, si será por más o menos de veinte años, y tampoco el o los nombres de las empresas que la codician. La tal aprobación coincide con la destitución del secretario general del Ayuntamiento, Roberto Yáñez, la semana anterior, a quien sin embargo le queda su hermano, Julio, el diputado del PSD, para que opere lo que pueda; y a Cuauhtémoc, su secretario técnico, José Manuel Sanz, que continuará  operando este y otros asuntos. Español él, la nueva conquista y ni quien diga nada. O sea… También en la última sesión del primer año de los actuales diputados, fue aprobado el Morebús por medio de una  reforma al artículo 54 de la Ley del Transporte del Estado. Nace así y aquí el llamado “sistema de transporte masivo articulado”, con la novedad de que podrán participar los concesionarios de “rutas” y de otras áreas de negocios para lo cual deberán constituirse en empresas morales, ya no físicas. Un tema adelantado la semana antigüita por el columnista, calculado para que el Morebús empiece a funcionar el próximo año que será de elecciones, pues no se trata solamente de los autobuses, también de la construcción de la infraestructura (paraderos, señalamientos de carriles “confinados”, etc.) que tardarán meses. Proyectado como parte de la modernización del transporte de personas, para el Morebús faltaba el financiamiento que quedó listo en uno de los dos créditos que los diputados aprobaron en la misma sesión del viernes. Opuestos los permisionarios ruteros de Dagoberto Rivera, la sola idea de que sean desplazados por los autobuses articulados de uno o dos vagones los ha venido movilizando, tirándole un día sí y otro también al secretario de Movilidad y Transporte, Jorge Messeguer Guillén. Pero ellos mismos tienen la culpa. Si modernos, cómodos, seguros y conducidos por choferes educados, capacitados y atentos con el pasaje fueran los microbuses y las combis, los usuarios los preferirían; los que tienen coche lo dejarían en casa, se ahorrarían lo de la gasolina y el tránsito vehicular no sería tan endiabladamente complicado en una ciudad como la nuestra donde el promedio de unidades automotores es de una por cada tres personas. Que en términos de comodidad, rapidez y seguridad los autobuzotes del Morebús satisfagan a los usuarios sólo lo constataremos cuando ya estén rodando en  Domingo Diez, Teopanzolco y Plan de Ayala. Un modelo de transporte que merece y necesita la gente de Cuernavaca, pero al cual se resisten las mentalidades obtusas y los intereses personales… ME LEEN MAÑANA.

 

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]