Si un concurso hubiera, de cuál gobierno desatiende más a la población, probablemente lo ganaría el Ayuntamiento de Cuernavaca. Basura, baches, calles oscuras como bocas de lobo degradan la calidad de vida del cuernavacense. Y la tolerancia, a veces sospechosa de actos de corrupción, ante el desorden que mantiene en estado de indefensión a la sociedad. El siguiente es el texto de un correo enviado al columnista por una señora que pide el anonimato, por seguridad, pero es sólo un caso del abandono de la autoridad a tanta gente, aunque antiguo ya, reincidente, actual: –A pesar de estar en una zona habitacional H05, por alguna oscura razón se autorizó la apertura en esta calle de una discoteca en medio de casas unifamiliares. Se trata de un lugar cubierto mayormente de una especie de carpa, por lo cual el ruido se expande libremente. En su columna del viernes 27 de noviembre de 2009, usted hizo favor de mencionar esta situación que nos ha robado la tranquilidad (…) Desde entonces, el ruido de música electrónica de un DJ o algún grupo o cantante de música en vivo nos han quitado la posibilidad de dormir en un ambiente propicio para un sueño reparador. Antes, cualquier día de la semana en Ezenza podía haber un “evento” o un “espectáculo” que duraba hasta altas horas de la madrugada, por lo general no después de las 3:00 am. Sin embargo, la situación ha empeorado (…) En abril de 2016 Ezenza cambió de nombre, dando lugar a otro antro denominado Minna by Walther. Al parecer el dueño del local lo alquila a alguna otra persona que debe ser muy influyente: sin que a mí ni a ninguno de los vecinos nos conste, se rumora que es un diputado priista. Funciona jueves, viernes y sábado de las 11:00 de la noche, o antes, hasta las 6:00 de la mañana del día siguiente. Podemos señalar una serie de irregularidades: Hay un camión del servicio de limpia (el número 13), del Ayuntamiento de Cuernavaca que viene el sábado o domingo de madrugada a recoger la basura, bolsas negras al parecer llenas de botellas, como se puede inferir cuando las lanzan dentro del camión. Con frecuencia, durante la mañana de los sábados y domingos los meseros del antro toman bebidas alcohólicas frente al citado local (…) En mayo de 2016, mediante un escrito firmado por los vecinos solicitamos una cita con el señor Cuauhtémoc Blanco, el alcalde de Cuernavaca que prometió gobernar para los ciudadanos pero quien no se dignó recibirnos: las secretarias de su oficina nos mandaron a hablar con el secretario de Desarrollo Sustentable, quien nos dijo que el mentado negocio tiene autorización para funcionar hasta las 6:00 de la mañana y todo está en regla. Al preguntar sobre el ruido, que obviamente excede los decibeles permitidos, se nos informó que el aparato para medir los decibeles estaba descompuesto, que no había ningún empleado que quisiera hacer una inspección a altas horas de la noche, entre otros pretextos. Hemos acudido a la Contraloría, a Ecología, a la oficina de Inspección Ambiental y hasta la Procuraduría de Protección Ambiental del Estado de Morelos. En ninguna instancia se ha hecho nada respecto a este asunto. Para empeorar aún más las cosas, hace unas semanas, contiguo al antro citado abrieron la birriería El Morelense, que al parecer pertenece al mismo administrador de Minna by Walther, donde para atraer clientes un día a la semana hay música banda en vivo (…) O sea que toda la tarde de los jueves tenemos que soportar el sonido de tambores y trompetas. Y desde medianoche el ruido estridente de la música electrónica del antro mencionado. En su columna del pasado día 12 usted en el Diario de Morelos acertadamente menciona que “la contaminación del ruido en Cuernavaca y de hecho en todos los municipios es reincidente, impune y sospechosa de corrupción entre autoridades y propietarios de antros”. Ante la complicidad de ambos, los ciudadanos vemos como cada día se deteriora más nuestro nivel de vida y no podemos hacer nada más que rumiar nuestras desgracias. Desgracias que pueden parecer insignificantes ante los grandes males que aquejan a este sufrido pueblo mexicano que recientemente no sólo ha sido víctima de fenómenos naturales incontrolables, sino de la pésima administración y la falta de sensibilidad y la maldad de sus gobernantes. Estamos en una situación injusta y desesperante; injusta, porque la mayoría de los vecinos somos personas de la tercera edad y casi todos han vivido en la calle Yucatán, Río Balsas o Amacuzac más de cincuenta años; desesperante, porque tememos que llegue el fin de semana pues sabemos que habrá tres noches en las que no se podrá dormir… ME LEEN EL DOMINGO.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]