Cerrados hace ya dos meses los cuarenta y dos verificentros de Morelos debido a la nueva norma ambiental emergente en las seis entidades que conforman la megalópolis del valle de México, sus propietarios de muestran desesperados. Si bien les va, no reabrirán sino hasta diciembre, pero antes deberán hacer inversiones fuertes para la compra de equipos nuevos, algo así como ciento veinte millones de pesos a razón de trescientos mil por cada establecimiento. Dirigida a la Comisión de  la Megalópolis que integran autoridades de la Ciudad de México, el estado de México, Morelos, Puebla, Hidalgo y Tlaxcala y Morelos, a los Congreso Estatal y de la Unión, a colegios de profesionistas, a la Procuraduría del Medio Ambiente y otras instituciones federales y estatales, tal es el resumen de una carta signada por la Asociación de Titulares de Verificentros en Morelos. Lamenta una larga lista de situaciones, entre otras: –Los afectados no son solamente los propietarios de los verificentros, también los aproximadamente 250 empleados de los mismos y sus familias pues se encuentran en un estado de incertidumbre económica. –Obligados los agricultores morelenses a verificar sus vehículos en la Ciudad de México, pasan dificultades para buscar mejores precios a sus cosechas en la propia capital del país, Puebla o el estado de México. –Las mesas de trabajo a las que han asistido representantes del Consejo Coordinador Empresarial, Coparmex, Canacintra, Canaco y la Asociación de Agencias de Automóviles nuevos y usados coinciden en las afectaciones que han registrado no únicamente los empresarios del área de verificentros, sino en general el proceso de productividad y comercialización como eje económico en Morelos. –Rechazan que haya corrupción en los verificentros, y aducen que la prueba es que no hay ninguno clausurado. –No existe hasta este momento estudio y/o resolución científica alguna que establezca que el programa de verificación bajará los niveles de ozono en el “Valle de México”, no obstante lo cual  afirman que los verificentros estaban procurando la calidad del aire en zonas de concentraciones urbanas y congestionamientos viales. –Lamentan que ante el problema de los verificentros tanto los diputados de la Legislatura local como los federales por Morelos hayan hecho mutis, y subrayan que de un padrón de casi 400 mil  automóviles sólo el 32 por ciento está verificado… Todo comenzó en abril, pero hasta hoy tanto se dice en los medios de comunicación sobre las medidas emergentes en la Ciudad de México que en Morelos mucha gente sigue confundida. Les afecta el hecho de que todos los vehículos con láminas locales no deben circular allá un día por semana, aunque tengan el doble cero. Esto porque cientos de automovilistas de Cuernavaca, Jiutepec, Temixco, Zapata, Cuautla y Xochitepec viajan de lunes a viernes al ex Distrito Federal por razones de trabajo o estudio. Habituados al coche, se resisten a desplazarse en autobuses y una vez allá a usar el Metro, taxis y micros. Se quejan: ni que fuéramos chilangos. Pero en cierto sentido sí, siendo como es Morelos parte de la Megalópolis que integran la CDMX así como las zonas conurbadas del nuestro y los estados mencionados. Dicho en otras palabras: tan cerca del De Efe y tan lejos de Dios, porque sin tener culpa del smog que asfixia a los capitalinos nos pegan las medidas de emergencia que en la tercera semana de marzo dictó la Comisión Ambiental de la Megalópolis tras la crisis por el aire más contaminado que de costumbre. Las circunstancias ameritaron que pagaran justos por pecadores, y en esas continúan. El problema de la contaminación del aire que causa daños a la salud de las personas viene de décadas atrás, advertido por científicos expertos en el estudio del medio ambiente pero soslayado por los políticos hasta que la crisis los agarró como al Tigre de Santa Julia para que por fin se pusieran las pilas haciendo lo que debieron hacer hace muchos años, entre otras cosas, que los camiones de carga transiten en la CDMX nomás de las diez de la noche a las diez de la mañana, que los vehículos con placas federales también sean sujetos a la verificación de contaminantes. Menos mal que a ningún abogado litigante urgido de ingresos  no se le ha ocurrido ofertar amparos federales de 500 pesos contra el “no circula”. Garantizarían la suspensión provisional por el derecho constitucional al tránsito de personas. Les sobrarían clientes…ME LEEN EL DOMINGO.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]