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Si este día el rector Alejandro Vera Jiménez se apersona o no en el Congreso del Estado, después de lo que el martes le dijo el secretario de Educación, Aurelio Nuño Mayer, lo que este le digan los diputados será repetitivo. Junto con el gobernador Graco Ramírez, Nuño encabezó el acto de asignaciones de plazas a maestros que participaron en la evaluación docente, y luego ofreció una rueda de prensa que, dedicada a Vera, no hizo falta que pronunciara su nombre o que éste necesitara un intérprete para que le tradujera los conceptos del al igual que José Antonio Meade Kuribreña y Miguel Ángel Osorio Chong también presidenciable. Lo reprendió: “la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) tiene que hacer un esfuerzo y asumir la responsabilidad de las complejidades financieras en las que se encuentra”. O sea: Vera no es, precisamente, un buen administrador. Abundó: (la crisis de las finanzas de la UAEM) “no es porque exista algún adeudo que la Universidad tenga una situación financiera complicada. Nosotros siempre estaremos a favor de encontrar una solución, pero cada quien tiene que asumir su responsabilidad, y cada quien tiene que presentar soluciones”. O lo que es lo mismo: que se rasque con sus propias uñas. Advirtió: “No tenemos recursos extraordinarios, y además sería muy injusto para otras universidades que sí se mantienen y que no tienen problemas financieros porque han tenido un manejo responsable”. Pero tamizó, al recomendar a la comunidad universitaria que confíe en que la UAEM saldrá adelante. ¿Cómo? No lo dijo. Por si fuera poco, la Secretaría de Hacienda estatal presentará denuncia penal en contra de la UAEM por las irregularidades que han encontrado en el uso de los recursos públicos que le entrega el Estado, informó el miércoles Jorge Michel Luna, titular de la dependencia… ESO de controlar los bares, botaneras, restaurantes con venta de bebidas alcohólicas y toda suerte de antros es una pretensión más vieja que la costumbre de dormir acostado. Jamás ha sido posible. Si hasta los ochenta los parranderos tomaban “la ruta del sol” que empezaba al atardecer en Cuernavaca y terminaba al amanecer en Jiutepec, la inseguridad del después acortó los recorridos etílicos pero siguieron sucediendo. Siendo gobernador, Jorge Morales Barud intentó el control de los “establecimientos de esparcimiento para adultos”. El 17 de mayo de 1998, un día antes de que el posteriormente alcalde de Cuernavaca entregara la gubernatura a Jorge García Rubí, llevó al Congreso Estatal una iniciativa de ley tendiente a regular el funcionamiento de comercios expendedores de bebidas alcohólicas. Fundamentó el propósito de la iniciativa en realidades vigentes hoy día, como: “proteger y elevar los índices de salud de la población (porque) el sobregiro de establecimientos que se dedican a la venta y distribución de bebidas alcohólicas al mayoreo o al menudeo inducen y favorecen la ingesta inmoderada de este tipo de bebidas, propiciándose e incrementándose con ello cada día, además de la enfermedad llamada alcoholismo, todo un fenómeno social que repercute y afecta no sólo al seno familiar, sino también a la sociedad, debido a que el mayor número de delitos imprudenciales y dolosos que a diario se cometen dentro de nuestro estado son ejecutados por personas que se encuentran bajo el influjo de bebidas embriagantes”… Exactamente hace dos años, el gobernador Graco Ramírez solicitó a los alcaldes de Cuautla, Cuernavaca, Emiliano Zapata, Jiutepec, Temixco, Xochitepec, Yautepec y Puente de Ixtla un listado de negocios de giros rojos. El tema resurgió, pero con un objetivo distinto: el de establecer acciones para la prevención de feminicidios y otros tipos de delitos en los ocho municipios en donde por esos días fue declarada la alerta de género por una recomendación de la Secretaría de Gobernación. Supuestamente el Ayuntamiento de la capital no tuvo mayores problemas para entregar su lista oficial de negocios expendedores de bebidas alcohólicas así como un estimado de establecimientos que operaban, y lo siguen haciendo, sin licencias de funcionamiento; pero los demás quién sabe, visibles para los automovilistas que por razones de trabajo o de turismo suelen salir a “pueblear” los antros en los costados de brechas y carreteras que, si tuvieran permisos municipales, la zona sur sería el edén de la seguridad. Reales, para que las listas de antros sean rápidas y precisas, bastaría con que contengan nombres y ubicaciones. Meterse en la costumbre inveterada de los permisos sin ley pasma las alertas género… ME LEEN EL DOMINGO.

Por José Manuel Pérez Durán

jmperezduran@hotmail.com