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Frente Amplio Democrático (FAD) o lo que es lo mismo: frente contra Amlo, ideado en el partido que lo fue del propio Andrés Manuel López Obrador, el PRD, para aliarse al PAN con la Presidencia de la República como el trofeo mayor, coaligado otra vez el PRI con el Partido Verde, el Panal y puede que con Encuentro Social (PES) mientras Morena irá con el PT y deslindado Movimiento Ciudadano del proyecto lopezobradorista para ponerse al servicio del mejor postor. Coalición como la mezcla del agua y el aceite esa del PRD-PAN, total, parcial o flexible como está permitido por la Ley General de Partidos Políticos, en el segundo caso para la primera magistratura del país y en  la segunda y tercera posibilidades yendo en algunas o la totalidad de los entidades donde el 1 de julio de 2018 habrá elecciones de un jefe de gobierno y ocho gobernadores: Ciudad de México, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Puebla, Tabasco, Yucatán, Veracruz y Morelos. Habiendo construido para sí m ismo Javier Bolaños Aguilar la candidatura a gobernador de Morelos desde que fue diputado local en la anterior Legislatura y con más a partir de que en octubre del año anterior fue designado presidente de la Mesa Directiva de la actual Cámara Federal de Diputados, la posterior probabilidad de la materialización del FAD metió en la posibilidad de la nominación de la gubernatura por la alianza PRD-PAN al presidente del sol azteca en Morelos, Rodrigo Gayosso Cepeda. Pero esto solamente, según la hipótesis política, en el supuesto de un acuerdo de las dirigencias nacionales de ambos partidos en el que el PAN obtenga la candidatura a la presidencia de México y ceda a cambio las nominaciones de gobernador de Morelos, otras o todas las entidades. Enviado hace un par de semanas por Bolaños el mensaje de su reunión  en el restaurante de la avenida San  Diego (al que se va a comer pero también para hacerse ver) con el virtual candidato de Morena a gobernador, Rabindranath Salazar Solorio, causó desconcierto en otros partidos pero también adentro del PAN, a menos que previamente el comensal azul le haya informado sobre la reunión a su líder Ricardo Anaya, justo en los días de que el mismísimo “Niño Maravilla” estaba siendo destapado como un mozalbete millonario a base de transas. Todo esto y más en el PRD y el PAN, frente a un PRI aparentemente pasmado como partido político e inexistente o por lo menos débil el liderazgo de Alberto Martínez González pero actuantes varios de los priistas que aspiran a la gubernatura y muy movilizado Matías Nazario Morales, al que incluso sus adversarios ven en la delantera por la nominación aunque para “despistar al enemigo” digan que no por mucho madrugar amanece más temprano. O sean (las damas primero): Rosalina Mazari Espín, Lisbeth Arjona Lecona, Marisela Velázquez Sánchez, Juan Salgado Brito, Jorge Meade Ocaranza, Samuel Palma César, Amado Orihuela Trejo, Guillermo del Valle Reyes y David Jiménez González, este último listo para la jubilación pese a que para aspirar y suspirar viene cada seis años desde la década de los noventa. De oposición al gobierno estatal perredista los hechos de Matías, en tanto se manifiesta insistente a favor de que venga el Ejército a Morelos para apoyar la seguridad pública otros se mantienen en la comodidad de la “institucionalidad” tipo el delegado de la Sedesol, Jorge Meade, que no metiéndose en problemas cuida la chamba. Otro es el caso, políticamente atípico, de Cuauhtémoc Blanco Bravo. Se daba baños de pureza, alardeaba su discurso de campaña: “no soy político; soy uno de ustedes”. Mucha gente le creyó, estaba (y siguen estando) harta de los políticos, así que llegado el domingo de las elecciones de julio de 2015 votaron por él para que fuera su presidente municipal. El cuernavacence de la calle sintió suyo el triunfo cuando dijo: “¡ya me los chingué!”, refiriéndose a la candidata Marisela Velázquez Sánchez, del PRI, al panista Luis Miguel Ramírez y al perredista Jorge Messeguer Guillén. La estrategia electoral de los dueños del Partido Socialdemócrata, los hermanos Roberto y Julio Yáñez, había funcionado a la perfección. Presentaron como candidato no a un político, sino a un ex futbolista profesional famoso por exitoso, a un muchacho con imagen de gente del pueblo. Pero poco tiempo pasó para que las sospechas sobre actos de corrupción y el abandono de la ciudad traducidos en más baches y más basura erosionaran la popularidad de Cuauhtémoc, a quien sin embargo sus colaboradores inmediatos lo siguen presumiendo como el seguro candidato a gobernador por el PES y quien quita por la alianza PRI-PES-Panal-Verde… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]