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Los sicarios son jóvenes, frisan los  veinte, pero también adolescentes de menos de dieciocho como el comando que la semana pasada asesinó en Puente de Ixtla  a un custodio del penal de Atlacholohaya, descritos por testigos que los vieron huir a pie como varios chamacos de entre 15 y 17 años. Los matones del crimen organizado suelen actuar en pareja, montados en motocicletas. Llamada la “madrina de la cocaína” y conocida por su sangriento estilo de venganzas, en el Miami de los setenta y ochenta Griselda Blanco usaba pistoleros en motocicleta; es considerada como la “inventora” de este método, en 2004 salió de prisión, fue deportada a Colombia y se instaló en Medellín donde irónicamente fue ejecutada por asesinos que se desplazaban en una motocicleta. Pablo Escobar, quien en diciembre de 1993 finalmente sería abatido por el llamado Bloque de Búsqueda compuesto por  5,000 militares y policías, usaba un ejército de sicarios en “moto”. Un medio colombiano lo resume así: Durante la década de los 80 y 90, en la Colombia azotada por los grandes cárteles del narcotráfico los sicarios cometieron unos 8 mil homicidios cada año, utilizando la motocicleta como medio de transporte. En su guerra contra el Estado colombiano, el Cártel de Medellín, encabezado por Escobar, usó un ejército de sicarios en motocicleta que causó miles de muertos, principalmente en  Medellín y Bogotá. Ante esta ola de violencia, el gobierno colombiano tomó medidas: prohibió que dos personas viajaran en una motocicleta y restringió la circulación de estos vehículos por algunas zonas y en determinados horarios. También ordenó que los motociclistas portaran el número de la matrícula en el chaleco y el casco. “Hoy día tenemos mucho más control de los propietarios de las motocicletas, lo que más le preocupa al delincuente es que lo identifiquen y una forma de identificarlo es que tenga visible la placa de la motocicleta”, explicó el general Humberto Guatibonza, director antisecuestro y antiextorsión de la Policía Nacional de Colombia (quien) estima que con las medidas tomadas en aquella época se redujo en un 30% la actuación de los sicarios en motocicleta… Publicadas en nuestra edición de ayer, cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública advierten un aumento de los homicidios culposos en Morelos, 96 durante enero y mayo de esta año que aunque no son comparables a los ocurridos en los primeros cinco meses de 2014 y 2015 (respectivamente, 444 y 389) deben preocupar a la autoridad… En marzo de 2014, los alcaldes de Cuernavaca, Emiliano Zapata, Jiutepec, Temixco, Xochitepec, Huitzilac, Cuautla, Jojutla  y Tlaltizapán firmaron el Acuerdo por la Paz y la Seguridad con la intención de establecer el uso de cascos y chalecos con los números de las placas de motocicletas. El gobernador Graco Ramírez resumió: “El problema de seguridad que enfrenta el estado está directamente relacionado con el consumo de alcohol y la proliferación de motocicletas sin permiso de circulación”. Y mencionó estos números de delitos en los que se vieron visto involucrados motociclistas: más de 5 mil averiguaciones, cuatro mil 212 por robo, 94 por homicidio doloso y mil 196 por narcomenudeo. En este contexto, el entonces secretario de Seguridad Ciudadana de Cuernavaca, Víctor Hugo Valdés Ortiz, declaraba que en febrero de ese año fueron detectados treinta motociclistas con unidades que no contaban con documentación, placas y licencias o tenían reportes de robo, que cinco de ellos delinquían en avenidas principales de Cuernavaca. Y abundó: personas de otros estados vienen a Cuernavaca con placas antiguas o permisos de circulación en vehículos que son remarcados y los utilizan para la comisión de delitos… El columnista comentó el tema en estos términos: “Se supone que dicha medida será puesta en práctica a la mayor brevedad, pero no se ha precisado a partir de cuándo. Urge, dará tranquilidad a los dueños de motocicletas, pues ya no les serán robadas tan fácilmente, e inhibirá los robos, asaltos y ejecuciones por sicarios motociclistas que se han vuelto ordinarios en Morelos. Cuestión de poner orden en un estado donde el desorden viene de muchos años atrás”. Sin embargo, la idea de hacer obligatorios los cascos y los chalecos con las placas de las motocicletas no prosperó; fue partidizada, se opusieron los clubes de motociclistas. Si hubiera sido concretada seguramente hoy estaríamos hablando de menos asesinatos, pero el hubiera no existe… ME LEEN MAÑANA. 

 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]