Una balacera en un antro de Vista Hermosa saludó el arranque de las campañas de los ocho candidatos a gobernador, ayer. Lesionados diez hombres y dos mujeres, la mayoría jóvenes veinteañeros atacados por un grupo de pistoleros, los hechos fueron reportados a las 5.08 de la mañana y rápidamente trascendieron al conocimiento general. Gracias a la tecnología, tal es hoy la velocidad de la noticia, buena o mala. Un evento similar sucedió en la misma plaza, la madrugada del 21 de noviembre de 2017, captado en video el momento en que era asesinado el profesor de matemáticas de la Secundaria Federal Número Uno, Eduardo Reyna, por un sujeto solitario que le dispara en la espalda. El estilo del ataque de ayer, que habría mostrado el típico sello del crimen organizado, subrayó el tema de la seguridad en los discursos de algunos de los candidatos con partido a gobernador: Cuauhtémoc Blanco Bravo, Víctor Caballero Solano, Jorge Meade Ocaranza, Rodrigo Gayosso Cepeda, Nadia Luz María Chávez, Alejandro Vera Jiménez y de los independientes Fidel Demédesis Hidalgo y Mario Rojas Alba. Este “incidente” y otros recientes inquietaron a la opinión pública. (¿Llegará el día en que las chavas y los chavos vayan a los antros enfundados en chalecos contra balas?) Y debieron preocupar a los mandos de fuerzas del orden, como el ocurrido la tarde del viernes cerca del pueblo de San Gabriel Las Palmas, donde fue lesionado a puñaladas el padre del alcalde de Amacuzac, Jorge Miranda Gallegos, y un día antes, la detención en Zacatepec del alcalde con licencia de Tlaquiltenango y candidato independiente a diputado federal, Enrique Alonso Plascencia, acusado del delito de homicidio por la Fiscalía General del Estado e imputado de ser miembro del cártel de Los Rojos… Todo lo cual trae a la memoria las así llamadas campañas de despistolización que fueron comunes en los setenta, ochenta y noventa. Eran Grupos de policías que irrumpían en botaneras, cantinas, bares y discotecas de todo el estado, en pueblos del oriente, del centro y la zona cañera, de día y de noche pero generalmente los fines de semana cuando había –y de hecho hay– más actividad en los giros rojos. Los parroquianos se asustaban, sobre todo los que tenían cuentas pendientes con la justicia y portaban pistolas o cuchillos. Era común que salieran a relucir los “charolazos” de prensa o de influyentes que decían tener un pariente que era funcionario, policía, militar o hasta cura. Separados hombres y mujeres para la revisión, a los que les daba tiempo arrojaban al piso las escuadras, las navajas 0-7, uno que otro cigarrillo de mariguana y todos poníamos caras de inocentes. Transcurrido un rato, los policías se iban y a veces se llevaban uno o más detenidos y, pasado el sofocón, regresaban la música, el baile y los tragos aderezados con los comentarios, las protestas e incluso bromas por lo que acababa de pasar. No faltaban los vivos que aprovechaban la confusión de los meseros y el “cadenero” para salirse sin pagar la cuenta, pero la mayoría concordaba en que las campañas de despistolización eran necesarias, para bien de los pacíficos y que los malos se fueran al diablo. Luego el regreso a casa, entrada la madrugada ya o a punto de amanecer, tranquilas las calles, los pueblos y las ciudades pues la inseguridad era mínima o de plano inexistente en muchos lugares. Seguros entonces los morelenses,  en el Morelos de hoy con mayor razón debieran replicarse las despistolizaciones. Darían “mala imagen”, pero evitarían hechos criminales como el de ayer en la plaza comercial de Vista Hermosa… Y OJALÁ –del árabe “si Dios quisiera”– todas las notas fueran como la siguiente: el crecimiento de la actividad económica en Morelos durante el 2017 es el más alto registrado en los últimos 12 años,  4.7% en tanto el promedio nacional fue de 1.9%. De acuerdo a los resultados del cuarto trimestre de 2017 del Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal que publicó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), nuestra entidad alcanzó el cuarto lugar nacional en el crecimiento de la industria, lo que significa el mantenimiento de los existentes y la generación de más empleos con la consecuente derrama económica, destacado el crecimiento en todos los componentes del sector industrial –excepto de la industria manufacturera– y sobre todo en el sector de la construcción… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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