Marisela Velázquez Sánchez anunció la llegada del delegado especial del CEN del PRI, sin  el nombre pero aprovechando la ocasión para propinarle una zarandeadadita a Rodolfo Becerril Straffon. Acusó que el proceso del cambio de la presidencia del PRI estatal servirá para que sean “atendidos” los priistas que fueron desoídos por Becerril. Mediante otra vía vino el nombre: Fernando Charleston Hernández, veracruzano el sujeto, una perita en dulce pues trabajó como secretario de Finanzas y Planeación con Javier Duarte, el peor gobernador que haya padecido la tierra de Agustín Lara, así que se supone que no será fácilmente engatusado por los grupos tradicionales del priismo morelense. O sea, “los de siempre: la dupla Marisela Sánchez Cortés-Guillermo del Valle, Jorge Meade Ocaranza, Víctor Manuel Saucedo Perdomo, Amado Orihuela Trejo y un par de etcéteras más, gente del último de los cuales le tomó el edificio de la presidencia a un agotado Becerril que a estas alturas ya no quiere queso sino salir de la ratonera. Si para “atenderlos” se presta, esos y otros le presentarán al delegado la historia ya no tan reciente del PRI en esta entidad: que en el sexenio convulsionado 1994-2000 hubo hasta tres gobernadores priistas, los Jorges Carrillo Olea, Morales Barud y García Rubí, pero a partir del segundo milenio los tricolores no han levantado la cabeza, ganadas dos gubernaturas por el PAN con Sergio Estrada Cajigal y Marco Adame Castillo, y una por el PRD con Graco Ramírez Garrido Abreu. También, lo inmediato: las alianzas que si llegaron para quedarse es porque, atomizado el voto, por sí solos los partidos serán incapaces de ganar la elección de gobernador en 2018, de modo tal que desde ahora parece inminente la coalición PRD-PAN. Y lo que sigue en las semanas por venir, apuntadas y apuntados para la dirigencia estatal del PRI la propia Marisela Velázquez, Lizbeth Hernández Lecona, Rosalina Mazari, Jorge Meade Ocaranza, Matías Nazario Morales, Guillermo del Valle Reyes… quienes también aspiran y suspiran  por la candidatura de gobernador, ellas, ellos y Juan Salgado Brito, Jorge Meade, Francisco Moreno Merino más los que se vayan acumulando. Que pongan la regla de que el sustituto de Becerril no podrá será candidato a nada, ni a gobernador, senador, presidente municipal, diputado federal o local, será lo de menos; bastará con que por allá de diciembre de 2017renuncie y listo, medio armado para entonces el proceso interno de la selección de nominados. Mientras tanto, la nostalgia de las generaciones viejas de priistas, del partido que fue aplanadora y hoy no llega a carrito de paletas, de los liderazgos regionales que se perdieron, los alcaldes que no trascienden, los diputados que duermen con el enemigo o el sambenito de que fue a mediados de los noventa con los últimos gobernadores priistas cuando comenzó la violencia del crimen organizado. Mucha agua ha pasado por las barrancas de Morelos desde que el diputado constitucionalista Juan Salazar Pérez fue el primer presidente del comité directivo estatal del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Y de que Luis G. Ocampo, Joaquín Pineda y Tomás Domínguez ocuparon los turnos segundo, tercero y cuarto en la presidencia del antecedente del Revolucionario Institucional (PRI), durante el lapso 1932-36. Luego, convertido en Partido de la Revolución Mexicana (PRM), de 1938 a 1946 transitaron por la conducción estatal Porfirio Neri, Manuel Aranda y Leandro Bermúdez. De ahí pal’ real, a lo largo de poco más de medio siglo una cincuentena de políticos ocuparon el cargo, hombres la mayoría y mujeres las menos. De los cuarenta a los noventa: Fausto Galván Campos, Santiago Chacón Durán, Diódoro Rivera Uribe, Gonzalo Pastrana Castro, Marcos Figueroa Campos, Francisco Solar Cañas, Jesús Díaz Bustamante, José Castillo Pombo, David Jiménez González, Raymundo Llera Peña, Juan Salgado Brito, Quintín Manrique Barenque, Marcos Manuel Suárez Ruiz, Joaquín Magdaleno González, Rubén Román Sánchez, Jorge Meade Ocaranza, Jorge Trade Nieto, Eduardo Mac Mahón, Luis Manuel González, Francisco Argüelles, Jorge Martínez Salgado, Laura Catalina Ocampo, tal y tal hasta llegar a Marisela Sánchez, Guillermo del Valle y los demás largo de nombrar. Algunos ya no están en este mundo, otros se hicieron ancianos y unos más se hallan en el umbral de la tercera edad. Varios repitieron: David Jiménez González y Juan Salgado. Y el récord de permanencia para Marcos Figueroa (1965-70), seguido de Jesús Díaz Bustamante (1972-76) y Marcos Manuel Suárez (1982-87)... ME LEEN MAÑANA. 

 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]