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Costará más que antes, casi 500 pesos, y obtenerla será un calvario. La verificación vehicular, suspendida hace un año cuando las contingencias ambientales de la Ciudad de México que en Morelos darían pretexto al borrón y cuenta nueva, desaparecidos por inanición los cuarenta y dos verificentros propiedad de morelenses y sustituidos por once fijos y dos móviles de empresas foráneas. Un negociazo. Y la pregunta: ¿alcanzarán sólo trece centros de verificación para revisar a las más de cuatrocientas mil unidades del parque vehicular con placas de Morelos? No será fácil, y sí inevitables a partir del siguiente lunes las “colas” de automotores para ser verificados en los locales de Cuernavaca, Jiutepec, Temixco, Cuautla, Jojutla, Yautepec, Jantetelco y Mazatepec. Lo bueno, dicen en la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), es que no habrá corrupción; trampas, pues, en coches que no deben pasarla, lo que si no fuera mentiira significaría el imposible de que cientos de carcachas serían sacadas de la calle. Para llegar al reinicio del programa de verificación vehicular, la SDS estuvo meses como el lobo que no venía y no venía, hasta que llegó, y sólo al principio protestando la Asociación de Titulares de Verificentros en Morelos que a la hora de la verdad calló. Cerrados sus establecimientos a fines de junio de 2016, dos meses después los dueños dirigieron una carta a la Comisión de la Megalópolis que integran autoridades de la Ciudad de México, el estado de México, Morelos, Puebla, Hidalgo y Tlaxcala y Morelos, a los Congreso Estatal y de la Unión, a colegios de profesionistas, a la Procuraduría del Medio Ambiente y otras instituciones federales y estatales. No solamente ellos se lamentaron afectados, también sus 250 empleados que al cabo se quedaron sin trabajo. Señalaron una serie de inconvenientes, como que, obligados en esos días los agricultores morelenses a verificar sus vehículos en la Ciudad de México, pasaban dificultades para buscar mejores precios a sus cosechas en la propia capital del país, Puebla o el estado de México. Que las mesas de trabajo a las que habían asistido representantes del Consejo Coordinador Empresarial, Coparmex, Canacintra, Canaco y la Asociación de Agencias de Automóviles nuevos y usados coincidieron con las afectaciones que registraban no únicamente los empresarios del área de verificentros, sino en general el proceso de productividad y comercialización como eje económico en Morelos. Aseguraron que hasta ese momento no existía “un estudio y/o resolución científica alguna que estableciera que el programa de verificación bajaría los niveles de ozono en el Valle de México”, y subrayaron que de un padrón de casi 400 mil automóviles sólo el 32 por ciento estaba verificado. Pero de nada les valió; se rindieron, perdieron el negocio que tantos años tuvieron. Y callaron, al menos hasta ahora… NO queda claro si donados o vendidos a empresas constructoras de vivienda serán los predios subastados de la reserva territorial del Gobierno del Estado. Pero se supone que vendidos, pues los que corren no son tiempos para dar ni las finanzas gubernamentales están en Jauja. Si venden muy barato, habrá sospechas de “moches” por abajo de la mesa, de modo que los precios de la tierra deberán ser a valor comercial, real, actualizado, y autorizar proyectos de construcción solamente donde sean necesarias más viviendas de interés social y medio para que no vuelva a suceder lo mismo que en el sexenio 2000-206 que, tan hicieron casitas de sobra, que cientos de ellas acabaron abandonadas por las familias que las adquirieron, mayormente del ex Distrito Federal. Como hemos visto, Cuernavaca no es la única población donde la vegetación ha venido siendo asesinada por el “progreso” de los tabiques, el acero y el cemento. Ejemplo: construidas durante el gobierno de Sergio Estrada Cajigal, dos mil quinientas viviendas de interés medio e interés social alteraron radicalmente el paisaje de Xochitepec. Las compañías constructoras derribaron miles de árboles, y hubieran terminado con la flora y la fauna de esa comunidad otrora segura y pacífica a no ser que un gran número de casas continúan sin ser habitadas, debido a que no las han vendido y a que los compradores son familias de la Ciudad de México que cada vez vienen menos los fines de semana. Ya que otro tanto sucede en Emiliano Zapata, Jiutepec, Yautepec, Cuautla y más rumbos del estado, quizá una política de equilibrio ante la excesiva construcción de vivienda en unos lugares, y la falta de la misma en otros sitios mitigue el problema… ME LEEN MAÑANA. 

Atril
José Manuel Pérez Durán
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