Conduces por el Paso Exprés en dirección norte-sur. Día de entre semana, es media mañana y hay poco tráfico, así que puedes meter la chancla pero no a más de ochenta por hora. Piensas que nunca falta un cafre que ponga en peligro a los prudentes, como tú. Rebasado por un deportivo de ocho cilindros, te acuerdas de la definición del cafre: el sujeto que va tan rápido como si lo hubiesen mandado a chingar a su madre y tuviera prisa por cumplir el encargo. Sonríes. La señora que pasa junto a ti y te ve de reojo debe juzgarte loco. Pero manejar por el otrora llamado libramiento no es una delicia, es una experiencia verdaderamente  tensa, se necesita ir muy alerta, saber que puedes volcar o chocar en los tramos donde los coches patinan o estrellarse contra un vehículo que sale o se mete de pronto en la Barona u otra de las colonias, pues los señalamientos están casi ocultos. El Paso Exprés ha sido la obra pública más famosa de Cuernavaca, pero no por bien hecha sino debido a todo lo contrario. Ni la autopista del entonces De Efe a nuestra ciudad fue tan mentada en la década de los cincuenta, cuando era construida. El titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Gerardo Ruiz Esparza, cargará con el estigma de haber no sólo consentido, también celebrado y presumido este adefesio. ¿Pero eso le importa? A estas alturas del sexenio, los cercanísimos a Enrique Peña Nieto ya no quieren queso, sino salir de la ratonera, deseando Benito Neme Sastré, el director general de Caminos y Puentes Federales (Capufe), que no se le ocurra a su a amigo Peña endilgarle el manejo del Paso Exprés.  Y los usuarios, esperar que un día el paso mortal sea modificado, quitándole dos carriles y ensanchando los que queden. Mientras tanto, pueden respirar tranquilos los empresarios de la constructora Aldesa que hicieron la obra de costo presuntamente inflado con mil millones de pesos, y el delegado de la SCT, Héctor Armando Castañón, darle el avión a los representantes de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción que insisten en que sean reparados los “´pendientes” de la vialidad de marras. Cosa de ir ganando tiempo al tiempo, seguros los de la mafia de la construcción de que los partidos que pelean por el cargo de gobernador de Morelos no meterán su cuchara en esta transa. Le sacan al parche. Uno: los del PRD andan ocupados (y preocupados) defendiendo a Hortencia Figueroa Peralta, intentando reponer la candidatura a senadora que invalidó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Candidato a la gubernatura, Rodrigo Gayosso ubica a Teresa Domínguez Rivera como la mano perversa que mece la cuna para que “Tencha” no sea candidata al Senado. Afirmó: “Esta persona que presentó la impugnación (Juana Ocampo Arizmendi) pertenece a una expresión política que es Foro Nuevo Sol y esta expresión política la dirige en Morelos Teresa Domínguez, quien pretendía ser candidata o suplir en la candidatura a Hortencia Figueroa”. Dirigente estatal del sol azteca, Matías Quiroz Medina explica la sencillez del recurso de defensa: cumplir la determinación del tribunal reponiendo candidata en la persona de la misma Hortencia. Dos: El abanderado del, PAN, Víctor Caballero Solano, trabaja el discurso contra la corrupción y la impunidad como las causas del enraizamiento de la inseguridad y el rezago en el desarrollo de Morelos. Eso hacia afuera, y pa’ dentro, presta oídos sordos a la versión de que el caballo de Troya que tiene en casa responde al nombre de Jaime Álvarez Cisneros. Tres: los asesores del priista Jorge Meade Ocaranza buscan ideas novedosas que lo sean de veras, no como la de retar a Cuauhtémoc Blanco a una “cascarita” en la cancha del parque Cri-Cri, pues ni los peló. Cuatro: encomendados los estrategas del Partido Verde a todos los santos, para que le ayuden a ganar en tribunales las candidaturas que les está escamoteando el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana, concretamente y según el secretario general de los supuestos ecologistas, Juan Miguel Serrano Gastélum, los consejeros electorales  Ixel Mendoza Aragón, Javier Arias Casas y Enrique Pérez Rodríguez. Cinco: regresar Alejandro Vera Jiménez, del Panal, a los días en que como rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos llenaba el Zócalo de Cuernavaca. Y seis: que sean caballeros los candidatos varones y manden gente a los eventos de Nadia Luz María Chávez, del Verde. Por buenos deseos, pues, no queda… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

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