“Heredada”, dice el coordinador del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca, Jaime Tapia Rodríguez, es la deuda del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC) con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Excusa inútil; a las familias que llevan días sin que de las llaves salga ni un hilito de agua les importa un carajo que el alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo haya heredado el adeudo de 76 millones de pesos, o que si el monto decreció o aumentó. Que, dice la sabiduría común: si no pueden, que renuncien. O que le pidan consejo al diputado federal Javier Bolaños Aguilar, quien, si de esto sabe un rato largo, es porque dirigió tanto el SAPAC como la Comisión Estatal del Agua y Medio Ambiente. Tanta gente exige agua ya, ahora, de día y de noche, que si los inútiles del SAPAC han pagado ya una parte sigan apoquinando hasta saldar la “droga” y no vuelven los cortes. Para colmo sucede en tiempos de estiaje… político por la licencia a Cuauhtémoc para que busque la gubernatura y al fin puedan decirle “licenciado”, despiadado el calorón y escaso el líquido vital en algunos lugares de la ciudad al punto que no el Ayuntamiento, como es su obligación, sino el Gobierno del Estado debió activar un programa emergente de agua potable en colonias populares, repartiéndola con “pipas” como hizo el año pasado. No es sólo el calor, son también las consecuencias globales del cambio climático: altas temperaturas, huracanes cada vez más grandes y poderosos, deshielos en los polos, el aumento del nivel del mar, el inusual calor en Morelos (específicamente en Cuernavaca, a veces más intenso que en Acapulco), la depredación de los bosques por los incendios, contingencias ambientales en el Valle de México, inundaciones de ríos… Un escenario de alcances apocalípticos que se presenta este y los años por venir. En medio del bochorno de la canícula, hay que revisar las consecuencias de años por maltratar a la Naturaleza y desperdiciar sus recursos. Calorón. Es un período más o menos prolongado, en exceso cálido que puede ser también muy húmedo, lo cual parece raro ya que el propio calor atmosférico hace que la humedad se condense formando nubes con lo que disminuye el calor atmosférico. Se le conoce como “calor” de condensación al ser en parte absorbido por las nubes. Las olas de calor suelen ocurrir durante los días del verano. (Por cierto, el término “canícula” denota el fenómeno general de una ola de calor y deriva del italiano canicola (perra de pequeño tamaño) aplicado a la estrella Sirio, de la constelación del Can, cuya elevación en el cielo nocturno del Hemisferio Norte coincide con la época de más calor). Por lo general, los climas secos sufren mayor cantidad e intensidad de olas de calor que los climas húmedos, debido a que la mayor cantidad de agua atmosférica (bien sea en forma de vapor de agua o del agua que forma las nubes) en los climas más húmedos, ayuda a regular las temperaturas atmosféricas. Además, las olas de calor provocan severos aumentos en el consumo de electricidad, por el uso de aparatos de aire acondicionado, lo cual puede generar fallos en el suministro de electricidad y ello agrava el problema. Todavía con mayor frecuencia, el masivo consumo de electricidad va acompañado por un descenso de la producción hidroeléctrica, ya que la sequía reduce considerablemente la capacidad de las represas destinadas a producir el fluido eléctrico. Una más: si la ola de calor se produce durante una sequía, la vegetación muerta, contribuye al incendio forestal que por una quema agrícola descontrolada, una simple colilla de cigarro o una botella de vidrio haciendo de “lupa” con los rayos del sol pueden ser los detonadores de incendios que consumen miles de hectáreas de pastos, hierbas y árboles con todo y su fauna. Horno. Para ejemplo local, tenemos que en Tlaquiltenango suelen registrarse las temperaturas más altas. En este municipio, que es de mayor extensión territorial y específicamente en la comunidad de Xicatlacotla donde se encuentra la estación climatológica, el domingo 12 de abril de 2017 el termómetro llegó hasta los 41 grados y el lunes 13 disminuyó a 40.5. Bajó medio grado de un día para otro, pero, ¿cuál es la diferencia? Los datos históricos de temperaturas en Morelos advierten esta temperatura en Xicatlacotla como la séptima más alta registrada en la entidad desde 1981, año en que la comunidad de Huajintlán, municipio de Amacuzac, padeció la sorprendente y desmesurada temperatura de 46.5. Un infierno agobiante, abrazador…  Morelos no es solamente Cuernavaca; hay que salir más seguido… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

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