Obvia la conclusión, si este día es publicada la convocatoria del PRI para que sea registrado un candidato de unidad a gobernador, los jaloneos por la nominación habrán terminado y puestose de acuerdo los aspirantes. En caso contrario, continuarán. El rumor de que la ansiada candidatura ya había sido asignada al Partido Nueva Alianza (Panal), y específicamente al diputado federal Matías Nazario Morales, empujó el arranque del proceso, reunido el viernes el presidente del PRI estatal, Alberto Martínez González, con algunos de los aspirantes a la gubernatura y dirigentes de sectores, y al mismo tiempo nombrado por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) el  subsecretario de Operación Política, Ramiro Ramos Salinas, como delegado especial en Morelos.  Y para enfriar la fiebre de los calientes, el comunicado del CEN asegurando que el convenio de coalición sólo acordó la repartición de una candidatura a senador propietario al Panal y otra al PRI, y quedado así las diputaciones federales: la uno con cabecera en Cuernavaca para el Verde; la dos (Jiutepec) para el Panal; tres y cuatro (Cuautla y Jojutla), para el PRI, y la cinco (Yautepec), al Verde. La especie, sin embargo, no elimina a Nazario; de hecho, el rumor que lo puso en el ojo del huracán lo mostró como un hueso duro de roer pues inquietó a los demás pretendientes; asustó no sólo a los que Martínez ha mencionado y entre éstos al menos uno que se promueve como “el tapado” de Enrique Peña Nieto... UN tanto más claro el panorama de la contienda por la candidatura a gobernador de la coalición Morena-PT-PES, lo es por la certeza de que sólo serán dos los precandidatos: el senador Rabindranath Salazar Solorio y el alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo. Un tercero por parte del PT, simplemente no existe. Definido esto y el método de elección por medio de una o varias encuestas y a partir de más de un debate que, versando sobre conocimientos básicos del pasado y el presente del estado de Morelos, pondrá en aprietos al tepiteño. Pobre, muy pobre, el nivel cultural del ex futbolista profesional lo exhibirá como ignorante de cosas elementales de la historia de México, como se mostró el día en que, pensando tal vez que vive aún el indito de Guelatao, “le dio las gracias a Benito Juárez” por permitirle estar en la escuela que lleva su nombre. Y escasos  también sus conocimientos de la administración pública, no le queda la opción de rehuir los debates pues perdería por “default” la nominación de gobernador… NO hace mucho tiempo pero ya es historia.  En noviembre de 2015, la   primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) aprobó el uso recreativo de la mariguana; algunos se escandalizaron, otros más se confundieron y no pocos políticos se colgaron de este asunto. Los ministros de la SCJN precisaron: la determinación amparaba solamente a las cuatro personas que solicitaron el amparo. Sin embargo, la gente que no entendió la resolución generalizó, imaginando alarmada que a partir de entonces cualquiera que así lo deseara podía cultivar mota, venderla y consumirla. Opinaron el presidente Enrique Peña Nieto, y el ministro autor del proyecto, Arturo Zaldívar, basó la medida en el derecho constitucional a la libre determinación de las personas, es decir, que cada quien puede hacer de su cuerpo un papalote pero siempre y cuando no atente contra los derechos de terceros. En la tele y la radio repitieron la declaración del vocero de la Presidencia de la República, Eduardo Sánchez, aclarando que la despenalización no era general; pero entre tantos dimes y diretes pasó de largo uno de los puntos sustantivos de este tema: la violencia del crimen organizado que, según datos de la Procuraduría General de la República, causó 121 mil muertes en el sexenio de Felipe Calderón y en los primeros once meses del gobierno de Peña Nieto ya se habían calculado 90 mil. La producción, pues, así como el mercadeo y el consumo de sustancias prohibidas generan asesinatos y desaparecidos, y mientras algunas drogas no sean legalizadas la violencia continuará. En su momento impulsor del debate nacional por la legalización del consumo para fines lúdicos de “doña Juanita”, hoy Graco Ramírez se opone a la amnistía a narcotraficantes. Una idea en este sentido no la propuso, literalmente, el por tercera vez candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Pero incluso en la polémica queda claro que la violencia del narcotráfico sólo terminará con la despenalización de las drogas; que por ahora y desde hace diez años el único que gana es Estados Unidos, que vende las armas, y pierde México poniendo los muertos… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...