De “mal hablado” porque según los exquisitos que presumen oídos castos suele decir palabrotas, el alcalde Cuauhtémoc Blanco pasó a delicadito. Cuando ganó la elección de junio, inapelable por contundente, dijo sonriendo y hasta  se le vio simpático: “Ya me los chingué”. Se refirió a los candidatos del PRI, PAN y PRD, Marisela Sánchez Velázquez, Luis Miguel Ramírez y Jorge Messeguer Guillén. En sus palabras no hubo ofensa aunque sí sorna, de modo que los destinatarios de tal expresión hicieron como que no escucharon. El vocablo “chingar” es verbo y calificativo a la vez, muy mexicano, y tiene múltiples acepciones como ganar, de manera que embonó perfecto ya que el ex futbolista profesional había triunfado limpiamente. En su campaña criticó a los políticos, y precisamente por el hecho de no militar en la clase política fue que jaló votos de la gente común que detesta a la política. Pero como no es lo mismo criticar que ser censurado, no le gusta que los medios lo reprendan. Aprovechando el acto de la inauguración del reencarpetado en la colonia Chapultepec, pidió a las personas que han criticado su gobierno que “lo dejen trabajar”; enfatizó que no obstante la crisis económica por la que pasa el Ayuntamiento él está demostrando que sí se pueden hacer las cosas. Nada le impide trabajar; la crítica fundada en realidades no inhibe, impulsa; pero resulta que a Cuauhtémoc no le está gustando ser examinado. Quiere que lo dejen “chambear”, mas no que lo cuestionen sobre los detalles de las supuestas donaciones de las empresas que efectúan las obras de las repavimentaciones. Luego de casi tres meses, no ha precisado costos ni condiciones de los reencarpetamientos –delgados, así que habrá que esperar la temporada de lluvias para ver si resisten–,  dando para la sospecha de que tales “donaciones” no son sino trabajos fiados que las dichas compañías cobrarán con intereses por medio de otras obras que les sean concesionadas. Tampoco le gusta que le toquen el tema de la basura, que le pidan precisiones sobre de quién o quiénes son los camiones recolectores, o que si fueron comprados por la Comuna de dónde salió el dinero si la falta de recursos lo agobia. Tampoco es de su agrado el asunto de los antros, cuya proliferación y desorden le fueron heredado pero legalmente le conciernen habida cuenta los antros numerosos que operan sin licencias de funcionamiento, lo cual también despierta la suspicacia de que en esta como en pasadas administraciones municipales son cuantiosas las “mordidas” a propietarios de negocios de bebidas alcohólicas que para venderlas no están autorizados. Asimismo responsable institucionalmente del comercio ambulante y semifijo que llevan años apoderados de la Plaza de Armas y el Jardín Juárez, no ha movido un dedo para al menos intentar un acuerdo de reubicación con los líderes que los protegen a cambio de cuotas de dinero, y esto atiza la sospecha social de que hoy como ayer en esta materia también hay corrupción por parte funcionarios del Ayuntamiento. En el fondo habría que entenderlo. Los políticos suelen tener el pellejo grueso, para aguantar la crítica, y “El Cuau”, que no es político, resultó de piel delgada… TRAS la contingencia atmosférica por la que los habitantes del ex Distrito Federal estuvieron respirando veneno, era de esperarse que Morelos, como parte de la Megalópolis del centro de México, apretara la verificación de vehículos. Según el secretario de Desarrollo Sustentable, Topiltzin Contreras MacBeath, se hará mediante un nuevo sistema de medición de contaminantes, y a partir del segundo semestre de este año la verificación también será obligatoria para los automotores con placas de Guerrero. Una mala noticia para los cientos de residentes de la nuestra que emplacan coches en la vecina entidad con el fin de evitan la verificación. O que se movilizan con permisos provisionales para circular que compran en agencias de gestoría ubicadas aquí que a su vez los adquieren por paquetes en Iguala, Acapulco y Taxco. Peor aún hoy cuando la Dirección de Tránsito y Vialidad de Cuernavaca ha sido notificada por el Gobierno del Estado de Guerrero de que allá han detectado permisos falsos que podrían estar siendo vendidos aquí, de manera que, alertados los policías viales, infraccionarán a los automovilistas que se desplacen con permisos apócrifos y los coches serán llevados al corralón. Qué bueno, para que se les quite lo tramposo y a los cuernavacences no nos amenace la contaminación del aire como a los chilangos… ME LEEN EL DOMINGO.

Atril
José Manuel Pérez Durán

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