En la mansión estilo japonés, que fuera propiedad de la neoyorquina Barbara Woolworth Hutton, una de las mujeres más ricas del mundo en el siglo pasado, y hoy hotel de lujo en Jiutepec, tendrá lugar la “cumbre” de diputados federales panistas, del 22 al 24 de este mes.  Ciento diecinueve de todo el país que vendrán para establecer la agenda de la bancada azul en la Cámara de Diputados. Eso para las formas, pero para efectos políticos Javier Bolaños, Gustavo Madero, Jorge Triana y Federico Doring ya contienden por el puesto de presidente de la Cámara Baja del Congreso de la Unión. Bolaños, el ex titular del Sistema de Agua Potable de Cuernavaca, de la Comisión Estatal del Agua y el Medio Ambiente, diputado local y con esta dos veces federal que hace meses “suena” para candidato a gobernador de Morelos; que metiéndose a la contienda del hotel Sumiya batea en la liga mayor de los blanquiazules. Como vicepresidente panista del recinto de San Lázaro tiene relación con el presidente del PAN nacional, Ricardo Anaya, de quien a su vez es sabido no es del agrado del grupo de Madero, éste antagónico de Felipe Calderón y consecuentemente de Margarita Zavala, quien, cargando el estigma de los más de cien mil muertos por la “guerra” contra el narcotráfico que declaró y perdió su marido en el sexenio anterior, pelea por la candidatura de Acción Nacional a la Presidencia de la República. Cargada, pues, de política pesada estará la reunión plenaria de los legisladores “panuchos”, donde el propio Bolaños ha adelantado que discutirán la segunda vuelta electoral para proponerla en el próximo período de sesiones. Vieja la idea pero hasta ahora quedada en solamente un propósito, el también llamado balotaje hay en muchos países. De América: Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Bolivia, El Salvador, etc., etc., y en el otro lado del mundo: Egipto, Francia, Rusia, Turquía, Marruecos, Argelia, Georgia, Macedonia, Madagascar, Senegal, Siria, Irán Bielorrusia, Costa de Marfil, Kazajistán. Macedonia, Liberia, Gabón y más. Con algunas variantes y de acuerdo a características diferentes, es una regla que en términos generales se aplica cuando los candidatos a cargos públicos ganan la elección con menos del cincuenta por ciento de los votos emitidos y diferencias apretadas entre el primero y el segundo lugares. Legitima a los legisladores y da gobernabilidad a los presidentes que superan la segunda vuelta. Sin embargo, este avance de la democracia que en innumerables naciones es más antiguo que la costumbre de dormir acostado, no existe en México. Vaya: si en nuestro sistema electoral hubiera la segunda ronda de elecciones, habría sido imposible que en 2006 Felipe Calderón se robara la Presidencia de México con la diferencia, claramente inventada, del 0.58% de los votos ante el triunfo de Andrés Manuel López Obrador… A PROPÓSITO del escenario del “aquelarre” panista, esta historia que seguramente ignoran los concurrentes. Su edificación tardó seis años y concluyó por allá de 1959. Convertido posteriormente en el Hotel Real Sumiya, el palacete de la Hutton es singular en este lado del planeta: de estilo nipón, mandado construir para que en él reinara el significado de la palabra “sumiya”: la paz, la tranquilidad, la creatividad y la salud que la gringa excéntrica nunca alcanzó. Arruinada, enferma y recluida en su habitación de un hotel de Los Ángeles, abandonada por sus amigos de horas felices, murió el 11 de mayo de 1979 a los 66 años de edad en la más absoluta desidia, acechada por cuervos y carroñeros. Su única alegría la tuvo con el actor Cary Grant quien, preocupado por su situación, estuvo con ella hasta el final en un intento por reconfortarla. Grant fue el único ex marido de la Hutton que no reclamó parte del poco dinero que legaba. Los demás se enzarzaron en pleitos judiciales para hacerse con un miserable puñado de dólares (se dijo que 300 mil de una fortuna de cien millones de entonces, unos mil de ahora) y parte de las joyas que aún conservaba en su caja fuerte. Personaje de leyenda, la Hutton se casó siete veces, tuvo casas donde quiso, lo mismo en Tánger que en Inglaterra (su mansión de Hyde Park, Winfield House, se convertiría en la sede de la embajada estadounidense en Londres). En 1946 compró un extraordinario palacete en la casbah de Tánger, donde deseaba ser sepultada pero no ocurrió así. Hoy, dicen meseros y camaristas del Sumiya, el fantasma de la Hutton no espanta. Azarosa la vida que le tocó vivir, paz sólo halló en la muerte… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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