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Para que los mexicanos le demostremos nuestro desprecio a Donald Trump, no comprar en las tiendas Walmart, no comer hamburguesas de Macdonald y no tomar Cocacola ni Pepsi; identificar a todas las trasnacionales gringas y no comprarles más. Para pegarles donde más les duele, el bolsillo; para que las grandes empresas estadounidenses presionen a Trump y éste no siga agrediéndonos... Estas y otras propuestas corren en las redes sociales, de millones y millones de mexicanos indignados con el Presidente racista, xenofóbico, misógino. Pero no las hemos llevado a la práctica. Deberíamos hacerlo… Con esto tiene que ver el siguiente enunciado del gobernador Graco Ramírez en el artículo que recién escribió para el periódico español El País: “En términos económicos, las medidas más urgentes que México debe emprender son aquellas que lleven a fortalecer el mercado interno: aumentar al salario para recuperar su poder adquisitivo, fortalecer el consumo interno y establecer alicientes al desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas, que generan siete de cada diez empleos”. El texto del también presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) no tiene desperdicio. Enfatiza datos duros. Por eso es que reproduzco algunos de sus conceptos: –Las políticas de Trump ponen en riesgo las cadenas productivas que hoy generan ingresos y plazas de trabajo dentro de su propio país. Se estima que seis millones de empleos en la unión americana están vinculados a la actividad económica con México. –El 99% del maíz cultivado en Kansas es exportado a nuestro país; el 96% de los minerales que Arizona coloca en el exterior tiene por destino México. En 2015, Michigan vendió 4,600 millones de dólares de automóviles que hoy circulan en carreteras mexicanas. El comercio con nuestro país en la frontera genera cerca de un millón y medio de empleos en Estados Unidos. –Tomemos el ejemplo de Texas, que en 2015 exportó 95,000 millones de dólares a México, más de la tercera parte de sus exportaciones totales. Son 500 empresas texanas las que realizan negocios con nuestro país en las áreas en los sectores médico, educativo, energético, de agua, aeroespacial y por supuesto, el turismo. La integración de cadenas de valor de este movimiento comercial genera 200,000 empleos en Texas que dependen del comercio con México. –El 70% del intercambio comercial entre los dos países se da por tierra. Cada día un millón de personas y 370,000 automóviles cruzan la frontera. El trafico fronterizo de la región de San Diego-Tijuana propicia un movimiento de 7,200 millones de dólares en la producción económica y más de 62,000 empleos al año. –Tenemos la oportunidad de diversificar nuestras exportaciones. En el último lustro, el 33% de los 150,000 millones de dólares de inversión extranjera directa que recibe México ha llegado de Alemania, Países Bajos, Bélgica, España y Japón. Hay potencial para ampliar el comercio con ellos. En los meses que vienen, encabezaré una delegación de gobernadores mexicanos para explorar la factibilidad de recibir inversión extranjera de China para construir infraestructura y detonar el desarrollo: trenes, carreteras y generación de energía. –En el inicio de las discusiones con Estados Unidos y Canadá para firmar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), desde una postura progresista planteamos que en la negociación se incluyeran cláusulas de derechos humanos y migración, mismas que quedaron fuera. Justo esos temas son los que hoy están en crisis en la relación bilateral. Además de la baja productividad de la tradicional mano de obra estadounidense. –Si el TLCAN ha de renegociarse, debe partir de la premisa de incluir cláusulas en materia de derechos humanos, migración y seguridad. –En este contexto, la construcción del muro nos llevaría a una crisis humanitaria sin precedentes. No solo por los mexicanos, muchos de los cuales ya han regresado, sino por los miles de centroamericanos, haitianos y cubanos que atraviesan nuestro país para llegar al norte…  Pues sí: expresiones incuestionables éstas de un político; lo que falta es el boicot de consumo, por parte del pueblo mexicano, contra todo establecimiento comercial estadounidense. Con excepciones como la de Starbucks, porque este fin de semana anunció que contratará 10,000 refugiados en los próximos cinco años, en respuesta a la orden de Trump de suspender indefinidamente la recepción de personas desplazadas de Siria y prohibir temporalmente el ingreso de nacionales de otros seis países de mayoría musulmana… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]