Cuauhtémoc Blanco Bravo como gobernador y Rabindranath Salazar Solorio con el cargo de coordinador estatal de Programas de Desarrollo, al primero no le gusta la idea de quedar políticamente abajo del segundo. Pero apechuga, lo bebe o lo derrama. Próxima la figura de coordinadores de desarrollo, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador habrá uno en cada entidad federativa que sustituirán a los delegados de dependencias federales cuyo número decrecerá notablemente. Además, habrá cinco coordinadores regionales que acordarán directamente con AMLO, incluido “Rabín” por ser un elemento cercano al ya presidente electo. El miércoles, de la reunión de AMLO con gobernadores, senadores, diputados federales y alcaldes electos del partido Morena salió el anuncio de la creación de los dichos coordinadores. También se ratificó que desaparecerán las pensiones a los ex presidentes de la República y la rebaja de salarios a la llamada burocracia dorada de los tres poderes, desde el jefe del Ejecutivo hasta directores generales, pasando por magistrados electorales y judiciales y más cargos con privilegios injustos para la población, como los seguros de gastos médicos a empleados federales de alto nivel que tienen Seguro Social o ISSSTE pero no los uran. Las medidas de austeridad con las que el gobierno de AMLO ahorrará varios cientos de miles de millones de pesos que utilizará en obras y programas, como la pensión universal a todos los mexicanos y mexicanas mayores de 65 años –estén o no afiliados al IMSS o el ISSSTE–, no aplicarán directamente en los gobiernos estatales y municipales… pero sí mediante reformas a legislaciones locales que seguramente ocurrirán de inmediato en los estados con gobernadores emanados de Morena. Será el caso de Morelos, donde si Cuauhtémoc Blanco no deberá ganar en nómina más que el presidente López Obrador y asimismo es posible que éste se bajará el sueldo, lo mismo deberá hacer Cuauhtémoc e igualmente los secretarios de despacho, entre ellos José Manuel Sanz, Alejandro Villarreal y Rafael Jiménez Valdez;  los subsecretarios, coordinadores, directores generales, magistrados del Poder Judicial e incluso los siguientes diputados, presidentes municipales, síndicos y regidores que no podrán despacharse con la cuchara grande. De manera voluntaria o a huevo entrarán a la austeridad republicana... (Por cierto: los jefes políticos del porfiriato o los próximos coordinadores estatales. (Vale el apunte, está en la historia: el Jefe Político fue una pieza esencial en la política de centralización que llevó a cabo el general Porfirio Díaz durante su dilatada gestión como titular del ejecutivo nacional. Sin esta posición intermedia, que proveía de información directa de los incidentes del campo y las ciudades mexicanas a la Presidencia, así como de órdenes exactas sobre la forma de dar solución a ciertas problemáticas locales por parte del mismísimo Presidente, el gobierno porfiriano no habría podido sostenerse como lo hizo durante poco más de 30 años. Y fue precisamente la importancia de dicho puesto que aquellos que lo ocupaban (sin importar en qué punto del país se encontraran) tenían que ser leales comprobados del gobierno, y podían ser elegidos por el presidente directamente o por el gobernador de alguno de los estados aunque, claro, siempre con el visto bueno del general Díaz)…  O lo que es lo mismo: el pueblo se cansa de tanta pinche transa. De lo cual el pueblo de Morelos tiene experiencias amargas. No sucedió ayer, pero a muchos todavía les arde. Procedente de la alcaldía de Cuernavaca, donde los avatares del sexenio carrilloleista le permitieron nadar de a muertito, Sergio Estrada Cajigal negó que el suyo fuera un gobierno estatal proclive al despilfarro, la frivolidad y el saqueo, pero sólo meses después de que asumió la gubernatura, el 15 de diciembre de 2000 se adjudicó un bono “de productividad y eficiencia” y un aguinaldo no por doce días de salario, como era su derecho laboral, sino equivalente a noventa días, como si ya hubiera cumplido un año en el cargo. Aquel asalto a la tesorería estatal del estradismo empezó a documentar a esa que desde el principio se evidenció como una pandilla voraz que incluyó a secretarios, coordinadores, directores generales y directores amigos de Estrada. El pretexto para el saqueo fue que, a mayor salario, menor corrupción, y fue así que desde el año 2000 los presidentes municipales surgidos del PAN se asignaron altísimos salarios. El agandalle presupuestal había comenzado en 1997 con el primer alcalde panista y tres años después gobernador, y continúo tres años más tarde cuando Acción Nacional retuvo la capital y se hizo de los municipios de la zona conurbada… (Me leen después).

 

Por:  José Manuel Pérez Durán / [email protected]

 

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