El asesinato del profesor de matemáticas, temprana la mañana del domingo pasado en la Plaza Marina de la avenida Río Mayo, generó a los alcaldes de los treinta y tres municipios un nuevo exhorto del secretario de gobierno, Matías Quiroz Medina, para que tengan más cuidado en la expedición de licencias de funcionamiento a establecimientos que venden alcohol. La misma recomendación la había hecho ya, después de la ejecución de cuatro hombres en una piquera de la colonia Otilio Montaño por parte de un comando de sicarios, el miércoles 17 de mayo pasado, y el asesinato a balazos de un sujeto, la mañana del domingo 21 del mismo mes en un bar de Tlaquiltenango. Sin embargo, solamente el alcalde de Jiutepec, Manuel Agüero Tovar, atendió el exhorto, clausurada la cantina en donde fue ultimado el cuarteto de parroquianos y reportado un “tour” en el que fueron sancionados los dueños de comercios irregulares, muy pocos, por cierto, pues hay montones sin permisos. Operan en un marco añejo de complicidades entre antreros y funcionarios municipales, millonario el producto de “las mordidas” repartidas de abajo hasta arriba en un negocio de corrupción más viejo que la costumbre de dormir acostado. ¿Qué no? “La ruta del sol”, le decían los adoradores de Baco. Arrancaban las noches del viernes o el sábado en el centro de Cuernavaca, seguían en El Polvorín, compartida la cena ya de madrugada; luego a Temixco y a Zapata, pillados allí por los primeros rayos del astro rey; dependiendo del aguante, el regreso a Cuernavaca era a las siete u ocho de la mañana, rematada la parranda maratónica con una pancita en el mercado López Mateos, y sólo hasta entonces, secos ya los bolsillos y agotada la gasolina, retirarse a casa. Pero entonces se podía, había seguridad y el único riesgo eran las peleas a puñetazos o los “borrachazos” por accidentes de tránsito que a veces arrojaban saldos fatales. Sucedió hasta fines de los ochenta, mas desde antes ya se hablaba de controlar los bares, botaneras, restaurantes con venta de bebidas etílicas y toda suerte de emborrachadurías. Un tema más antiguo que la tos, posible tanto en la capital como en pueblos del interior en donde cualquiera puede abrir negocios de vicio pagando sobornos o amparándose en un juego de valores entendidos con la autoridad. Siendo el gobernador sustituto de Jorge Carrillo Olea, el posteriormente alcalde citadino Jorge Morales Barud intentó el control de los “establecimientos de esparcimiento para adultos”. El 17 de mayo de 1998, un día antes de que entregara la gubernatura a Jorge García Rubí, llevó al Congreso Estatal una iniciativa de ley tendiente a regular el funcionamiento de comercios expendedores de bebidas alcohólicas. Fundamentó el propósito del documento en realidades vigentes hasta ahora, como: “proteger y elevar los índices de salud de la población (porque) el sobregiro de establecimientos que se dedican a la venta y distribución de bebidas alcohólicas al mayoreo o al menudeo inducen y favorecen la ingesta inmoderada de este tipo de bebidas, propiciándose e incrementándose con ello cada día, además de la enfermedad llamada alcoholismo, todo un fenómeno social que repercute y afecta no sólo al seno familiar, sino también a la sociedad, debido a que el mayor número de delitos imprudenciales y dolosos que a diario se cometen dentro de nuestro estado son ejecutados por personas que se encuentran bajo el influjo de bebidas embriagantes”. Sin embargo, demagógica la dicha iniciativa lo fue por la obviedad de que se estrellaría en la corrupción de los presidentes municipales. Riesgoso hoy día el ambiente nocturno, entre otras cosas porque cualquier sujeto puede andar armado, el llamado del secretario Matías debería enfatizar la sugerencia a los ayuntamientos para que las licencias de funcionamiento incluyan la obligatoriedad de la instalación de arcos detectores de metales en las entradas de los antros y que éstos cierren, máximo, a las dos de la madrugada. El gobernador Graco Ramírez también se ha ocupado de este asunto. En agosto de 2015, solicitó a los alcaldes de Cuautla, Cuernavaca, Emiliano Zapata, Jiutepec, Temixco, Xochitepec, Yautepec y Puente de Ixtla un listado de negocios de giros rojos. El tema resurgió, pero con un objetivo distinto: el de establecer acciones para la prevención de feminicidios y otros tipos de delitos en los ocho municipios en donde por esos días fue declarada la alerta de género por una recomendación de la Secretaría de Gobernación. Pero para no variar, los presidentes municipales se hicieron disimulados… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]