Mientras los problemas se acumulan y crecen, a la mayoría de los presidentes  municipales ya se les fueron seis meses y medio como a los zopilotes, planeando pero sin poder obrar. Se supone que desde el primer día de su gestión los cabildos deben estar con el carro afinado,  materializando las peticiones de obras y programas sociales que les hizo la gente en las campañas. Que ya deberían estar trabajando a partir de la perspectiva de las zonas metropolitanas: Primera: Huitzilac, Cuernavaca, Temixco, Jiutepec, Zapata y Xochitepec. Segunda: Jojutla, Zacatepec, Tlaltizapán y Tlaquiltenango. Tercera: Yecapixtla, Cuautla y Ciudad Ayala. Hay una serie de problemas que los cabildos deben asumir de manera conjunta, haciendo a un lado el hecho de que provengan de diferentes fuerzas políticas para darles soluciones reales a los gobernados. Dos ejemplos de constante actualidad y riesgo: la seguridad pública y la disposición final y sustentable de los desechos sólidos. Uno y otro han sido abordados por la administración estatal, con la policía de mando único y el aprovechamiento de desechos. Más allá de las polémicas que los dos asuntos han suscitado, los cabildos deberían estar en la sintonía de soluciones, no de forma aislada ni cada uno jalando por su lado. Otro ejemplo que no se limita a una visión de zonas conurbadas, sino de un “corredor de riesgo” de carácter económico e inseguridad: la declaración de la alerta de género en municipios cuyos cabildos no acaban de ponerse de acuerdo para abordar la situación espinosa de los giros “rojos” y “negros” en donde la delincuencia organizada hace cotos de poder, trata de blancas y explotación de mujeres. En la gran mayoría de los casos las víctimas no buscaron tal alternativa, las circunstancias de marginación y los explotadores las condujeron a ese tipo de vida. Atacar los problemas citados forman parte de las obligaciones constitucionales de los ayuntamientos para con la población, pero siendo de las que se debe cumplir “de cajón” muchas veces ni así las acatan. Con la feroz urbanización se nos olvida la existencia de los doce pueblos de Cuernavaca: Santa María Ahuacatitlán, Tetela del Monte, Buena Vista del Monte, San Lorenzo Chamilpa, Tlaltenango, Ocotepec, Ahuatepec, Amatitlán, San Juan Chapultepec, Acapantzingo, Atlacomulco,  Chipitlán… Confundidas como barrios o colonias, la mayoría de estas comunidades conservan usos, costumbres y tradiciones que son un sincretismo –como ocurre en todo el país– entre las creencias prehispánicas y coloniales adaptadas a las exigencias y características de cada época histórica.  Hoy, que el desarrollismo urbano y desordenado hizo presa a estos pueblos, es necesario rescatar todo su acervo para convertirlo en motivo de fortalecimiento de su identidad y como parte de una integración sustentable a la vida capitalina. Y para ello no es necesario pretender que algunos sean designados como “pueblos mágicos”, por supuesto no. Pero sí en cambio se puede y debe trabajar en el mejoramiento de su imagen arquitectónica, en el reforzamiento de sus ferias tradicionales, en la identificación y rescate de sus valores autóctonas en materia de arte, artesanías y cultura propias.  Podemos recorrer la docena de pueblos de la capital y encontrar, aquí y allá, tal clase de ejemplos. Con esto no afirmamos que están bien las acciones  y programas en materia de salud, educación y seguridad, recolección de desperdicios. Todo lo contrario, sin duda hace falta mucho más. Se necesita que el cabildo capitalino sea sensible al llamado “espíritu de los pueblos” y, por supuesto, de Cuernavaca en su conjunto. Urgen pavimentación, alumbrado, drenajes, vialidades, buenas policías, etcétera, como también es necesario rescatar y fortalecer el espíritu del lugar donde vivimos, trabajamos y lo mismo hacen o harán nuestros hijos y nietos. Pues sí, pero hasta cuándo… DESDE el Uruguay, la nación en muchos sentidos vanguardista cuyo hoy ex presidente “Pepe” Mojica y el Congreso regularon en 2013 el consumo recreativo y medicinal de la mariguana, le escribió al gobernador Graco Ramírez la “Red de Líderes de Gay Latinoamérica”. Le reconoce su iniciativa de reformas constitucionales que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo. Radicada en Asunción, esta agrupación  destaca que junto con Brasil, Argentina y Colombia está ubicada en una zona de vanguardia donde se respetan los derechos humanos y la igualdad de los ciudadanos ante la ley. Naturalmente, no le mandaron copia ni al PAN ni al obispo Ramón Castro Castro… ME LEEN  MAÑANA. 

Por : José Manuel Pérez Durán / [email protected]