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Presidente municipal de Jiutepec por el PRD, José Manuel Agüero Tovar ha sido el primero en desmarcarse de la privatización del Alumbrado Público (AP) que autorizó el Congreso Estatal al Ejecutivo. Y puede que no sea el último. Estrategia o no para luego decir sí, aduce: ya que ha mantenido bien al alumbrado artificial, no tiene sentido que lo opere una empresa privada. Asegura: en lo que va de su administración, de un padrón de casi 18 mil luminarias han sido sustituidas 7 mil 500, casi el 50 por ciento. Si ciertas son las cifras de “Manolo”, ya las quisiéramos en Cuernavaca, oscuras cual boca de lobos las calles de la todavía –aunque menos que antes– Ciudad de la Eterna Primavera, fundidas hace meses y hasta años miles de lámparas para el solaz y la conveniencia de los delincuentes. Así que éste sería el quid: que los cabildos aprueben que compañías particulares se hagan cargo del AP solamente en los municipios donde este servicio público es desastroso. Pero con sus bemoles, puesta la lupa en la letra chiquita para que luego no salgan con que a Chuchita la bolsearon, y la transparencia en el proceso a fin de que a los integrantes de los cabildos se les dificulten los “moches” de acaso el negocio más grande en los anales de los municipios de Morelos… También por petición del Ejecutivo al Legislativo, aquél podrá darle en comodato el estadio de futbol de Zacatepec a la empresa “EZ Sports”, y ya entrados en gastos, rematar el predio de la ex Procuraduría General de Justicia. Esto antes del 15 de este mes. Identificada la propiedad como el lote 10 de la manzana 10, zona 1 del poblado de Tlaltenango en la avenida Emiliano Zapata número 803 de la colonia Bella Vista, la especie refiere una superficie mayor a 11 hectáreas que se antojan demasiadas a quienes lo conocemos, así que a lo mejor es otra. Pero lo que sí, que se trata de la vieja estructura del ex hotel Mandel que ha estado que se cae, se cae y no se ha caído, afortunadamente. Adquirido en 1979 por el a la sazón gobernador Armando León Bejarano, ya se hallaba cerrado este hotel que en los cincuenta había estado en boga. Y ruinoso, como pocos años después se vería. En abril de 2014, el personal de la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMT) y del Cuerpo de Bomberos fueron avisados de que deberían irse con sus tiliches a otro lado. Varios cientos de personas que a ciencia cierta no sabían a dónde mudarse, pues sus jefes inmediatos guardaban el secreto o también ellos lo ignoraban. Así que los rumores se apoderaron de la Base Zapata, como que el personal de la ahora Fiscalía General del Estado iba a ser reubicado en un edificio de Atlacholoaya o en Las Palmas, donde estaba el Infonavit, mientras los trabajadores de la SMT serían retachados al corralón de Chapultepec. Avejentadas, las que fueron habitaciones y oficinas administrativas amenazaban desplomarse, visibles desde mucho tiempo atrás las cuarteaduras en el lado que da a la barranca e insistente la versión de empleados con lustros de antigüedad de que ya en los inicios del 2000 un peritaje hecho por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas advertía el riesgo del colapso de la estructura decadente, lo que no sucedió para fortuna de las personas que ahí laboran y la gente que de lunes a viernes acude a realizar trámites. Específicamente el área que ocupa la SMT, soportó el tremendo sismo de septiembre de 1985, y más para acá, en marzo y abril de 2003 aguantó sendos temblores de mucha menor intensidad pero no por ello menos inquietantes. Es el Mandel, pues, un cachito de la historia de Cuernavaca que una vez vendido seguramente será demolido… Por cierto: también más viejo que Matusalén, el Rastro de Cuernavaca data del trienio 1970-73 cuando el presidente municipal era don Ramón Hernández Navarro. Moderno para aquella época, sacrificado ahí todo el ganado y aves para el consumo de la ciudad, trabajaban docenas de jefes de familia, todo era actividad y dinero, no como hoy que sólo son matados 40 cerdos y 50 reses al día, insignificante esta cantidad ante las montañas de carne que llegan de la Ciudad de México a los súpers. Un Rastro de tercer mundo, donde sin embargo hay que seguirle metiendo dinero bueno al malo para mantenimiento y otras necesidades. De hacer uno nuevo ni hablar, a menos que el Ayuntamiento se aventara el tiro de un crédito para financiar construcción y equipamiento, con el riesgo de que salga más caro el caldo que las albóndigas porque las cadenas de tiendas de auto servicio continúen “importando” cárnicos del ex Distrito Federal. ¿Entonces?.. ME LEEN MAÑANA. 

Por: José Manuel Pérez Durán

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