LA candidatura a la alcaldía de Cuautla o la moneda de cambio para que la dos veces diputada local y una federal por el PRD, Lucía Meza Guzmán, concretara lo que ya estaba cantado: su pase a Morena. Cosa que para eso de los “chapulinazos” no tiene la menor importancia, pues no es el primero ni será el último. Si todavía hay quien lo dude, que le pregunte, por ejemplo, a los ex priistas Rafael Reyes Reyes y Alejandro Mojica Toledo, respectivamente, virtuales candidatos del propio partido de Andrés López Obrador a alcaldes de Jiutepec y Cuernavaca. O a José Luis Urióstegui Salgado, que en el pasado trabajó para el Ayuntamiento y el gobierno estatal panista de Sergio Estrada Cajigal y en el proceso actual rumbo a las elecciones de 2018 pretendió la candidatura que le cayó a Mojica. O a Guillermo López Ruvalcaba, alguna vez amigo de Graco Ramírez, en otros momentos crítico feroz del “Peje” y hoy día presunto aspirante por Morena a diputado local, regidor, síndico o lo que sea. En el caso de “Lucy” Meza, que se preocupen los morenistas de Cuautla que aspiran y suspiran por la alcaldía de la llamada Capital Histórica de Morelos, que se defiendan con el candidato de Morena a gobernador de Morelos, “Rabín” Salazar, y el presidente estatal del propio partido, Miguel Lucia Espejo, haciéndoles ver que quien traiciona una vez, traiciona dos veces… ¿Quién lo hubiera imaginado hace 28 años? Fundado el 5 de mayo de 1989, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) es un joven todavía no treintañero. Conserva el gobierno del ex Distrito Federal, desde que en 1997 Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se convirtió en el primer jefe de gobierno por elección, pero en el 18 muy probablemente se lo arrebatará Morena. Indirectamente, el PRD nació gracias a Carlos Salinas de Gortari tras el fraude electoral de 1988 cuando, postulado por el Frente Democrático Nacional compuesto por los partidos Auténtico de la Revolución Mexicana, Popular Socialista y el Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, a Cárdenas le fue robada la Presidencia de la República. En Morelos ni la “caída del sistema” del fraude electrónico perpetrado por el viejo PRI que ejecutó el entonces secretario de Gobernación, Miguel Bartlett Díaz, y fue consumado con  la quema de las boletas electorales y la complicidad panista a través de Diego Fernández de Cevallos, pudo evitar el reconocimiento oficial al triunfo del hijo de Lázaro Cárdenas, derrotados ampliamente, por cierto, los candidatos priistas a diputados federales por Morelos, Gonzalo Pastrana Castro y Alejandro Mojica Toledo, y descaradamente impuestos desde el centro como senadores los priistas fuereños Hugo Domenzáin Guzmán y Jesús Rodríguez Rodríguez. Enviado el PRD por Morena al cuarto lugar electoral de la Ciudad de México en los comicios de 2015 y de 2017 en el estado de México, en términos de aceptación social el sol azteca no tiene el “jalón” que mostró cuando nació como partido de oposición. Por eso la alianza del PRD con el PAN y Movimiento Ciudadano hacia la siguiente elección presidencial que en el caso de la gubernatura de Morelos aún está en veremos… EL anuncio del arranque del alcoholímetro en Cuernavaca, mañana viernes, al menos dio oportunidad para los presupuestívoros que cobran en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos (CDHEM) dijeran “de algo servimos”. Así que este apéndice del Gobierno Estatal disfrazado de organismo ciudadano le recomendó al Ayuntamiento mejorar las celdas del mercado ALM –donde serán encerrados las y los conductores borrachos que sean agarrados en los puntos del “chupímetro”–, o que suspenda la aplicación del propio programa Connduce sin Alcohol hasta que la cárcel del juzgado de paz muestre condiciones de higiene, seguridad y comodidad. Es decir, lo que ya era un secreto a voces no tiene, confirmado el comentario del columnista apenas se supo de la implementación del alcoholímetro por la revisión de uno de los visitadores de la CDHEM que reportó mazmorras pestilentes, sin ventilación; fallas de luz y agua potable, inexistencias de médico legista y espacios para personas vulnerables y que los calabozos para mujeres están inhabilitados. O sea, una verdadera cochinada que sólo al futbolista metido a alcalde, Cuauhtémoc Blanco Bravo, o a uno de sus asesores brillantísimos en materia recaudatoria se les pudo ocurrir como símil del “Torito” de la Ciudad de México, donde los conductores pasados de copas reciben trato de infractores, no de delincuentes… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]