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Crítico indomable del régimen priista, el cómico y empresario teatral Jesús Martínez Rentería, “Palillo” (1913-1994), traía siempre en el bolsillo un amparo para no ser detenido. Pero lo fue. “Ocho veces me metieron al bote”, diría ya cerca del ocaso de su vida, seis de ellas por su más encarnizado perseguidor, el regente Ernesto P. Uruchurtu  (¿de éste fue la quinta de fin de semana en la avenida Domingo Diez donde está el restaurante “Carlitos”?), quien además en diez ocasiones le clausuró el Teatro Follies Bergere. Ignorado por las nuevas generaciones, los políticos jóvenes de la actualidad tampoco conocieron a “Palillo”, incluidos los presidentes municipales que al igual que él deben andar amparados para que no los arreste la policía por desacatar órdenes administrativas a causa de laudo laborales impagados. Así, Cuauhtémoc Blanco no deberá olvidarse de meterse su amparo en  el short del equipo América, el domingo que se vuelva a despedir del fútbol profesional en el estadio Azteca contra el Morelia. ¿Se lo imagina el lector siendo apresado en medio de la cancha? Sería una noticia que le daría la vuelta al mundo. Pero no sucederá, remota y punto menos que imposible tal posibilidad no obstante que el Ayuntamiento de Cuernavaca enfrenta 216 expedientes laborales por laudos que suman más de 30 millones de pesos y que de éstos dos contengan peticiones de destitución en contra del de la “cuauhtemiña” por incumplimiento de pago a los trabajadores demandantes. Y aparte, porque no es el único que se halla en semejante condición; lo está al menos la mitad de los 33 alcaldes, sin soluciones a la vista a no ser que, una: el Congreso Estatal les apruebe los refinanciamientos por medio de contrataciones de más deudas a bancos, es decir, tapando hoyos viejos y abriendo boquetes nuevos, o dos: que la mayoría de alcaldes ratifiquen su no a la cesión del 5% de la recaudación municipal a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. Pero mientras tanto y por aquello de las recochinas dudas, la rutina mañanera de los ediles es bañarse (los que se bañan), revisar sus agendas y meterse los amparos donde les quepan antes de salir a la calle para que no les pase lo que a “Palillo”. Parece broma pero no lo es. ¿Qué tal si a alguno de ellos (o ellas) se las “cuadran” políticamente hablando, que así sea por pocas horas los metan al bote y para colmo de su mala suerte sean destituidos? Los más interesados en que de esta manera ocurra son los alcaldes suplentes… aunque al rato se encuentren en las mismas… MEXCALTITÁN, la pequeña isla de apenas 400 metros de largo y 350 de ancho habitada por poquito más de mil personas dedicadas principalmente a la pesca de camarón; el pueblito donde no hay coches y sus banquetas altas contra las inundaciones  hacen recordar a los barrios de Boca y Barracas, en Buenos Aires, Argentina; la “Venecia de México”, que según los nayaritas fue la cuna de México porque de ahí partió la expedición que fundó la Gran Tenochtitlan. Taxco en el vecino Guerrero, la otrora ciudad platera de las calles empedradas, estrechas, empinadas. Valle de Bravo en el estado de México, la del lago bordeado por mansiones de gente acaudalada. San Cristóbal de las Casas, la corona de Chiapas a la que desde Tuxtla se trepa por la autopista boscosa, neblinosa, con sus casas coloniales de arcos de madera labrada convertidas en hoteles cuya belleza sorprende a turistas nacionales y extranjeros; el pueblito indígena olvidado por los mexicanos del centro y el norte hasta que en enero de 1994 surgió ahí el Ejército Zapatista de Liberación Nacional  y el encapuchado “Subcomandante Marcos” lo puso en el mapa de la noticia internacional. O nuestro Tepoztlán, el de sus ocho barrios con usos y costumbres, las callejuelas y tecorrales de piedra volcánica y el ex convento de la Natividad que más turismo recibe en Morelos. Todos ellos con la denominación oficial de pueblos mágicos, excepto Mexcatitlán al cual se la quitó la Secretaría de Turismo en 2012 pero que en los hechos siguió siendo mágico. Ciento once en total, contados los 28 que en marzo de 2015 recibieron esta marca. Próxima la convocatoria para este año, están apuntados Zacualpan de Amilpas Yecapixtla, Atlatlahucan, Tlaltizapán y Totolapan, de los cuales el columnista apuesta a Zacualpan. La denominación gubernamental significa recursos federales. El año pasado la Sector se la otorgó a cuatro pueblos del estado de México, sin duda bonitos, pero qué casualidad que mexiquense es el presidente Enrique Peña Nieto… ME LEEN MAÑANA.

Por José Manuel Pérez Durán